18 de abril de 2012
Armonía de materiales
Por: Mariano Olivera
“En esta casa tenía libertad para crear, aunque, de todas formas, siempre me guío por lo que cada casa pide”, dice Fanny Treistman. “Por ejemplo, en lugar de la clásica madera, decidí que los pisos del primer nivel fueran de porcelanato, algo poco convencional”. La principal particularidad de esta propuesta es que la decoradora estuvo inmersa en el proyecto desde un principio, cuando se discutían las ideas que llevarían a los planos.
En cuanto a las características que guiaron la propuesta arquitectónica, la decoradora comenta: “Es una casa muy especial, muy abierta, llena de ventanas. Desde el inicio, se quiso que el área social estuviera integrada, desde la entrada hasta la terraza. Por eso, cuando se abren las mamparas corredizas que dan al patio, el espacio se vuelve uno solo”. La casa se distribuye alrededor de un patio central, donde se encuentra la escalera, hecha de madera, de acceso principal al segundo piso.
Siguiendo la línea de la integración, la decoradora seleccionó los acabados y definió la selección y ubicación del mobiliario. “Utilicé el microcemento, que es una variedad del estuco italiano. Es un material que se ve bonito y se mantiene, a pesar del paso del tiempo”.
Lo primero en definirse fue la zona social interior de la casa, que marca la pauta para el resto de los espacios. En la sala se ubica una pieza que hace las veces de silla y escultura, confeccionada en homenaje a los diseñadores brasileños Fernando y Humberto Campana. En el espacio exterior cubierto del primer nivel, el mobiliario combina el blanco en la parte superior con la madera de color nogal, tanto en la base de los sofás como en la mesa de centro hecha de mármol de Carrara. Esto logra trasmitir una sensación de ligereza, ya que las bases oscuras parecen desaparecer y dejan los cuerpos claros despegados del porcelanato gris. En el segundo nivel, se ubican los ambientes más íntimos de la vivienda, el family room y los dormitorios, mientras que el sótano funciona como un taller para los dueños.
“La mayoría de los muebles son actuales, de líneas europeas. Pero también elegí algunos muebles clásicos y les di un aire moderno para que estuvieran en armonía con los otros más actuales. En el comedor, las sillas Luis XVI se integran a la mesa moderna”. Treistman quería que las estancias se vieran limpias; que, sin ser minimalistas, los ambientes no lucieran recargados. La idea es que cada objeto destaque por sí solo: “a mí no me gustan las cosas que hacen juego”, puntualiza la diseñadora.