18 de abril de 2012
Cena en el País de las Maravillas
Por: Pavel Robles, Tokio
La cadena japonesa de restaurantes Diamond Dining traslada a sus comensales a los fantásticos escenarios de la Legendaria novela de Lewis Carrol, en su nuevo local de Tokio.
Cruzas el portal y de pronto eres una miniatura. El restaurante Alice, ubicado en Shinjuku, barrio comercial de Tokio, te recibe con una pila de gigantescos libros que inmediatamente te sumergen en un mundo de fantasía. Los diseñadores del estudio Fantastic Design Works (FDW) superaron con creces la misión de recrear el imaginario del clásico literario “Alicia en el país de las maravillas” e inventaron, para los comensales, un lugar muy cercano a lo que descubrió Alicia cuando decidió perseguir al conejo blanco.

El lobby convierte a los comensales en miniatura, con este juego de escala.
Katsunori Suzuki, director de FDW, asegura que el decorado es fruto de una interpretación propia de los libros del inglés Lewis Carroll. Sin embargo, es imposible dejar de lado los referentes estéticos que han ofrecido las diversas adaptaciones cinematográficas de esta historia. La empresa Diamond Dining, especializada en crear restaurantes temáticos tanto en diseño, servicio y menú, planeó el lanzamiento de estos locales anticipándose al apabullante éxito que tuvo la película de Tim Burton entre los tokiotas, en el 2010. Son cuatro los locales de la franquicia Alice y cada uno de ellos presenta un decorado diferente. El último en inaugurarse, en abril de este año, fue este local de 70 metros cuadrados, ubicado en el interior de la vertiginosa estación de metro de Shinjuku. Aquí, las meseras visten como Alicia y el menú está dedicado a los personajes de la película. Por ejemplo, se podrá disfrutar una pasta con forma de conejo blanco o un postre con forma de reloj.

Los motivos gráficos en el papel tapiz están inspirados en la versión de Disney de 1951.
Cada espacio alberga un sinnúmero de detalles que convierten el restaurante en un lugar difícil de igualar. Se han utilizado piezas originales de los diseñadores en papel tapiz, en arañas de formas variadas, en espejos labrados y en sillas. “Solo hemos usado piezas no originales cuando estábamos convencidos de que era ideales para el decorado. Por ejemplo, la lámpara Phillipe Starck del local de Ginza es perfecta para ese espacio”, añade Suzuki.

Katsunori Suzuki y Eiichi Maruyama, del estudio FDW.
El restaurante está dividido en los escenarios del cuento. El área llamada “los jardines del palacio” está revestida de una alfombra de color verde. Hay sillas de madera tapizadas y otras de metal; lámparas de cristal, espejos y cojines multicolores. Para aquellos que reservan un privado, están los salones de la Reina de Corazones, donde se impone una lámpara de naipes, que recuerda la Zettelz de Ingo Maurer. El espacio logra un carácter lúdico sin dejar de lado la elegancia. A ello, se suman muros oscuros de papel tapiz de diseño propio, espejos labrados contrapuestos y enormes naipes convertidos en mesas de acrílico. Los locales de Alice confirman que el concepto de comer fuera puede convertirse en una experiencia que excede lo gastronómico, y que el diseño de nuevos ambientes debe estar a la altura de propuestas como esta.