facebook twitter youtube

regresar

18 de abril de 2012

Una nave aterriza en París

Por: Cristina Hadwa, desde París.

COMPARTIR
compartir en twitter compartir por mail
Tamaño de letra
pequeño medio grande
Imprimir

En las últimas décadas, y en cuanto a arquitectura, los museos han destacado en París. Primero, el Pompidou de Renzo Piano, con sus impresionantes conductos a la vista que sacudieron la idea de lo expuesto y lo oculto en la arquitectura; luego la restauración del Museo de Orsay; y en los últimos años el museo de artes primitivas Quai Branly. Este último edificio, que llama la atención por sus aplicaciones externas llamadas mashrabieh, provenientes de la arquitectura islámica, hoy acoge a un acompañante llamado Mobile Art.

Comisionado a Zaha Hadid por Chanel, en el 2007, a demanda de Karl Lagerfeld, el pabellón debía mostrar la obra de un grupo de artistas contemporáneos que rindieran homenaje a la mítica cartera 2,55. Esta muestra y su contenedor darían la vuelta al mundo. La travesía comenzó en el 2008, pero tuvo que ser suspendida el año siguiente debido a la crisis, luego de paradas en Hong Kong, Tokio y Nueva York.

La arquitecta goza de una inmensa fama, de hecho este año fue elegida por la revista “Time” como una de las mujeres más influyentes del mundo. Esta iraquí convertida en ciudadana inglesa se ha caracterizado en toda su carrera por su audacia estética y maestría técnica, lo cual la ha hecho merecedora del Premio Pritzker, reconocimiento equivalente al Nóbel en el ámbito arquitectónico.

El reto
El pabellón es único en su tipo, ya que cumple con el cometido de un museo móvil. Para esto, el estudio de Hadid tuvo que encontrar la fórmula a fin de desplazar, armar y desarmar la estructura, lo cual logró con la implementación de un sistema modular. El tiempo necesario para montar y desmontar la construcción efímera es de una semana, debido a sus considerables dimensiones de 700 m2. Hoy, este se convierte en un pabellón perenne en el que se presenta una exposición dedicada a la obra de la propia arquitecta.

Una especie de reptil, fósil, o incluso una dona, es como lo perciben algunos de los visitantes del lugar. El Mobile Art se inspiró en las formas espiraladas de la naturaleza, y es un clásico ejemplo de las formas líquidas propias de los diseños de Zaha Hadid. Estas se lograron gracias a programas digitales innovadores, como lo explica la arquitecta: “La complejidad y los avances tecnológicos de los programas de formación de imágenes y de construcción técnica han hecho posible la arquitectura del Mobile Art. Es un lenguaje arquitectónico de fluidez y naturaleza, manejado por nuevos diseños digitales y procesos de fabricación que nos permitieron crear las formas orgánicas del pabellón”.

Las variaciones del blanco, el gris y el negro, sumadas a las líneas curvas, transmiten una sensación futurista: el pabellón brilla de día al reflejar la luz del sol y al caer la noche parece un OVNI que va a despegar, gracias a la iluminación artificial debajo del volumen.

La visita
De inmediato, el ingreso presenta las curvas que guían el recorrido. Los pasadizos se convierten en los espacios de muestra. Lo primero que llama la atención es una especie de telarañas negras y tirantes que parecen sujetas de las paredes curvas, cuyas membranas centrales son pantallas en las que se proyectan imágenes de la obra del estudio. En este espacio también se ubican las maquetas de sus obras, proyectos e investigaciones. Para comenzar, se observan las torres y megaestructuras, como el Abu Dhabi Performing Arts Center, la Nile Tower en El Cairo, el Banco Central de Iraq y el London Aquatic Center. También llaman la atención los edificios de zona central de la CBD. Este nuevo centro de negocios de Shanghái se encuentra representado en una instalación de 75 torres blancas de diferentes tamaños y formas que ilustran la tremenda escala del proyecto. Las silver paintings, fotografías de imágenes digitales pintadas a mano, ocupan ciertas superficies. Algunas muestran edificios enteros y otras solo detalles. Esculturas y mobiliario diseñados por Hadid, como los maceteros Creavasse de acero inoxidable para la marca Alessi, también son parte de la muestra. El recorrido culmina en el centro de la cápsula, en un patio interior que recibe la luz del día, gracias a su cobertura transparente. Aquí el espectador puede revisar las maquetas de las tres obras de Zaha Hadid en Francia, entre ellos el propio Mobile Art.

Tanto el pabellón como lo que contiene son algunas de tantas apuestas por la innovación hechas por la arquitecta y su estudio. Hadid lo explica de la siguiente manera: “Creo que a través de nuestra arquitectura, la gente puede ver otro mundo, entusiasmarse y emocionarse con estas ideas. Nuestra arquitectura es intuitiva, radical, internacional y dinámica. Tenemos como preocupación la construcción de edificios que evoquen experiencias originales, una cierta novedad y rareza. El Mobile Art continúa este principio de inspiración”.

Últimas publicaciones

Comentarios