Vanguardia femenina

warpaint

El rock cadencioso y atmósferico que caracteriza los dos primeros discos del cuarteto californiano Warpaint suele transformarse en una genuina fiesta durante sus presentaciones en vivo, como lo pudimos comprobar en Lima hace poco más de un año gracias al concierto que ofreció aquí como parte del mismo ciclo que ahora trajo a Unknown Mortal Orchestra. “Heads Up”, el flamante tercer álbum de Warpaint, busca corregir el cisma que existe entre el trabajo en el estudio y sobre los escenarios de la banda, aunque sin perder jamás el equilibrio ni la esencia de su estilo: muchas de estas canciones son perfectamente bailables, sin duda, pero suenan todavía mejor si lo hacemos con los ojos cerrados.

Gravedad nipona

sakamoto

El japonés Ryuichi Sakamoto, muy reconocido por sus composiciones para el cine (la banda sonora de “The Last Emperor”, de Bernardo Bertolucci, lo hizo merecedor del Oscar y el Grammy en 1987), pero cuyo trabajo en los años setenta es también considerado una influencia decisiva tanto para la música electrónica como para el hip hop, está de vuelta tras superar un cáncer de garganta que lo mantuvo alejado de los escenarios y los estudios durante largos meses. Y lo hace con el soundtrack del filme “Nagasaki: Memories of My Son”, del octogenario realizador Yoyi Yamada, que narra la historia de una madre que pierde a su hijo poco antes del estallido de la bomba atómica y que, desde entonces, es visitada periódicamente por su fantasma. Entre cuerdas y sintetizadores, el score de Sakamoto es de una sutileza y una gravedad tales que conmueven e invitan a la reflexión, incluso cuando no vinculamos esta música con la película que la inspiró. Más que el horror que sobreviene al cataclismo bélico, los 28 cortes que integran este disco buscan transmitir y reflejar el insondable tormento que produce una pérdida demasiado prematura. Muy recomendable.

El socio del desierto: la inesperada llegada al Perú del notable Kurt Vile

Podemos pensar en Kurt Vile como un arquetipo del “slacker”, aquel personaje abúlico y cínico pero irremediablemente sensible que pobló el imaginario pop de los años noventa en películas, libros y discos, y que terminó convirtiéndose en uno de los grandes clichés de aquella década. Desde el estilo de su música hasta su manera de cantar y tocar la guitarra, pasando por su aspecto físico (greñudo, desprolijo), todo parece transportarnos a una era en la que la ética del “hazlo tú mismo”, la baja fidelidad y la defensa rigurosa de la independencia creativa parecían indicar el advenimiento de nuevos y mejores tiempos para la escena musical.
Pero dichos tiempos no llegaron. O, al menos, no fueron como los habíamos imaginado.

kurtvile

Felizmente, aún nos quedan figuras como Kurt Vile, quien ya sea como solista o junto a una de sus varias de bandas de apoyo (la última: The Violators), ha desarrollado una carrera tan sólida como atrayente, con discos magníficos en los que parecen congeniar el espíritu de Tim Buckley, la guitarra acústica “primitiva” de John Fahey, el temperamento de Neil Young y la locura de Syd Barrett, entre muchos otros referentes.

Gracias a la productora Veltrac, Vile debutará en Lima junto a The Violators el martes 15 de noviembre en el C.C. Barranco (Av. República de Panamá 220). Las entradas ya están a la venta en Teleticket.

Por Raúl Cachay