18 de abril de 2012
Mamás de carácter
Por: David Hidalgo / Fotos de Érick Andía
Cuatro mujeres jóvenes exploran las dudas, temores y sorpresas de la maternidad. El ejercicio ha dado origen a la exitosa obra “Criadero”. Conversamos con su directora y sus tres protagonistas para conocer un poco más de esa intensa relación.
Hace varios años que Mariana medita sobre la maternidad. Ser directora de teatro, dramaturga sobre todo, le da la opción de explorar el tema para decir algo en voz alta. La última ocasión ha sido “Criadero”, una obra con sentido documental que expone los dilemas maternos en primera persona, a partir de la experiencia real de sus protagonistas.
El montaje empezó con una investigación; las entrevistas y recopilación de fotos y objetos importantes reconstruyeron las historias. “Encontré una serie de conflictos que vive la mujer de hoy en temas como la maternidad en relación con lo profesional, con la búsqueda del éxito, con la vida en pareja: ocuparse de la casa o privilegiar el trabajo es algo que tiene divididas a muchas”, comenta.
Ella misma ha enfrentado algunos de esos dilemas desde que, hace cuatro años, tuvo a su hija Nerea. Por suerte, su trabajo le permite pasar tiempo en casa. Mariana creció con padres separados y con la imagen de una madre fuerte, trabajadora, pero también, en cierto sentido, ausente. Ella trata de ubicarse en un punto de equilibrio. “Soy una mujer trabajadora que trata de ser la mejor madre”, comenta.
Ahora que las teorías pedagógicas parecen manuales de informática, ella prefiere la maternidad intuitiva: una tarde de juegos puede ser más educativa que una sesión en talleres de estimulación precoz. “Soy engreidora, así que debo contener mis expresiones de cariño; a veces me convierto en una niña”, nos dice, siempre alerta a sus propios pasos.
En ocasiones, le preguntan por qué insiste en abordar la maternidad en sus obras. “No es una obsesión, solo pienso que es un tema importante”, dice ella.
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