26 de enero de 2012
Alberto Tejada, ministro de Salud
Por: Luis Felipe Gamarra
El ministro de Salud, Alberto Tejada, le ha declarado la guerra a la comida chatarra. En su primera entrevista a un medio escrito, adelanta el enfoque de una batalla difícil de ganar.
La obesidad ha sido declarada la pandemia del siglo XX. Su génesis: la comida chatarra. En Francia está castigada con severos impuestos. En Nueva York, la publicidad la trata como a los cigarrillos. En México y Costa Rica se prohíbe su consumo en colegios. Por ese motivo, en el Perú, Alberto Tejada Noriega, ministro de Salud, no pretende quedarse atrás. Acaba de desatar una cruzada contra la obesidad y la mala alimentación, principales promotores de enfermedades como la diabetes, el cáncer y la hipertensión, que podría traducirse, más adelante, en más regulación e impuestos. No todos están contentos. Pero Tejada, como médico, sabe qué es lo mejor y, como exárbitro, no modificará su decisión. En San Borja, donde fue elegido dos veces alcalde, puso a correr al distrito. Ahora, como ministro, su reto será poner a correr al país contra el sedentarismo. Él ya empezó. Tres veces a la semana se traslada al ministerio de San Borja a Jesús María en bicicleta. ¿Lo seguirán?
-¿Se va a restringir la comida chatarra en los colegios?
-En mayo vendrá al Perú una comisión de expertos de Estados Unidos para participar en un foro sobre obesidad y mala nutrición. A partir de las conclusiones que saquemos veremos hasta qué punto el derecho nos permite hacer una propuesta seria.
-¿La comida chatarra tendrá un impuesto?
-Tras el encuentro de mayo lo diremos. Por lo pronto, tenemos la campaña de comer rico, sano, peruano y de casa. Pero comer rico no es comer mucho. No se puede seguir comiendo mal, tomando licor o fumando sin control y después exigir salud gratis y de calidad. Esta no es una pelea con nadie. Es decirle a la población que vale la pena ver la salud como algo positivo, no como la enfermedad.
-¿Se restringirán las cajitas felices o la publicidad de comida chatarra dirigida a menores?
-Allí tenemos un desafío. Esta comida, aparentemente feliz, se vende sin regulación. La información es seria, está en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y dice que hay una relación de 30% entre la mala nutrición y el cáncer. No estamos en contra de las hamburguesas, pero si todos los días un niño se come una tenemos un problema de salud.
-¿También se luchará contra los aditivos de sabor, cuyo ingrediente principal es el glutamato monosódico, que inhibe al cerebro de la sensación de saciedad y está presente no solo en la comida chatarra sino en los sazonadores?
-Efectivamente, existen un conjunto de sazonadores que, en exceso, son tan peligrosos como el abuso de sal. La gente, con el fin de ponerle más sabor a la comida, se está haciendo daño. Por ahora, igual que en el caso de la comida chatarra y la mala nutrición infantil, estamos en la etapa de campaña. La gente debe redescubrir los sabores naturales de la comida. Tenemos una gastronomía de lujo, habría que aprovecharla.
-Pero la gastronomía peruana no es la más nutritiva, y muchos chefs ya han alzado su voz de alerta, pues consideran que van a ser considerados en este paquete, ¿será así?
-No, todo lo contrario. Estamos entusiasmados con la comida peruana, por eso el lema es “Come rico, come sano, come peruano”. Esa es la propuesta del ministerio. No nos parece nociva.
-Pero un desayuno criollo, con chicharrón…
-El chicharrón es grasoso, no te lo voy a negar, pero se puede comer poco y de vez en cuando, no una paila todos los fines de semana. No seamos extremistas. Podemos comer rico, sano y sin excesos. Una mala alimentación subida en grasas saturadas, sal y azúcares se traduce en diabetes, cáncer o hipertensión.
-¿Cuánto le cuestan al Estado las enfermedades derivadas de la mala alimentación?
-No tenemos cifras, pero existe una relación con la diabetes, hipertensión, cáncer y obesidad. En el Perú, uno de cada cinco niños tiene sobrepeso. Esa es una complicación a futuro. Tenemos un millón de diabéticos, si no controlamos esto ahora, esta enfermedad crecerá. Son enfermedades no transmisibles, pero que se dispersan muy rápido.
-Tras las elecciones, la comisión de transferencia dijo que el sector Salud estaba en emergencia. ¿Ya se superó o solo fue un alarde de política contra el gobierno anterior?
-Si el enfoque de crisis era la necesidad de invertir más en salud, sí. El PBI debe crecer progresivamente en salud porque con respecto a la necesidad de la gente ya estamos retrasados.
-Pero su presupuesto, con respecto al 2011, se ha incrementado, ¿en qué se va a gastar?
-El presupuesto ha crecido de S/.4.200 millones a casi S/.5.000 millones. Vamos a invertir en prevención, en temas como el cáncer, en pequeños centros de diagnóstico oportuno. Además, construiremos 12 centros hospitalarios en el interior, tres en Lima, y trabajaremos concertadamente con los gobiernos regionales, ahora que la salud se ha descentralizado, para que se construyan más en todo el país.
-Pero las regiones tienen un cuello de botella a la hora de gastar, ¿qué van a hacer?
-Con el apoyo de la tecnología, a través de teleconferencias, que nos conectan con todas las direcciones regionales de salud, vamos a estar permanentemente conectados para dar la asesoría técnica que necesitan. El proceso de transferencia no ha sido el mejor. Hay plata y no se construye el hospital o no se contrata al médico por falta de gasto corriente, pues el canon es exclusivamente para infraestructura. El resultado, hospitales sin capacidad operativa. Nosotros proponemos una red de servicios que estandarice el servicio de salud según la población, la epidemiología y la infraestructura.
-¿En qué consiste este modelo?
-Vamos a construir una red que empiece con un establecimiento pequeño en zonas alejadas, que se conecte a dos horas con otro más complejo, con un especialista según las enfermedades del lugar, y más allá, a cuatro horas, un lugar donde operar, sin necesidad de trasladarse a Lima. Esto se está elaborando.
-Van a necesitar más hospitales y centros. ¿Essalud se va a integrar al Minsa en el largo plazo?
-No puede haber trabajos separados. Estamos en ese camino. Coincido plenamente con esta integración, pero considero que debe ir más allá e incorporar incluso a los servicios privados. Uno, como paciente, debe elegir el sistema que desee, con un fondo que financie la atención.
-Eso exigiría que el seguro universal alcance al 100% de la población, ¿es posible o resulta demasiado costoso?
-No debería haber ninguna persona, ni pobre ni rica, sin acceso a la salud. Estamos en un proceso de aseguramiento. El 100% es una aspiración. Estamos buscando fórmulas que involucren al sector privado, que el Seguro Integral de Salud (SIS) sea más grande, que en el futuro la atención la brinde cualquiera. De lo que se trata es de conectar al paciente con la ayuda médica. El financiador es una cosa paralela.
-¿Con concesiones administradas por privados?
-Tenemos que apelar a todas las ideas, incluyendo a las asociaciones público privadas (APP). Si queremos hacer sostenible un sistema con hospitales itinerantes, especialistas, equipamiento médico con tecnología, pero con la subvención del Estado para los pobres, las APP son una salida.
-Pero en Gana Perú están en contra de las concesiones, creen que la salud se va a privatizar.
-El Estado debe hacer sostenibles los productos de calidad. Ello no es privatizar, es una alternativa creativa para asegurar el financiamiento del servicio.
-¿El Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) se implementará en todo el país?
-Vamos a tomar lecciones aprendidas. Hoy, el Estado ha desarrollado una central única, que es el 106. SAMU será una APP, una plataforma que integre al seguro social, los bomberos y los privados. Ya está en Comas, pronto irá a Independencia y de ahí a provincia para medir los impactos. Pero es a largo plazo.
-La Asociación de Industrias Farmacéuticas indica que está por entrar en vigencia una ley que permitirá la importación de genéricos sin ningún control de calidad.
-Al contrario, la ley, que fue dada por el anterior gobierno, permitirá exigir que los productos sin vigilancia, que venían del mundo sin control, tengan buenas prácticas de manufactura, con control de cada lote, venga de donde venga. Hay ciertos grupos que podrían esperar que la ley sea más favorable para unos que para otros, eso es normal. Pero nuestra misión es velar por la salud, que no es un privilegio de ricos.
-¿Se podrá otorgar gratuitamente la píldora del día siguiente?
-Hay una sentencia del TC que nos impide la distribución, pero se vende en farmacias. Según la OPS y la OMS, cumple un rol no abortivo y académicamente está sustentado.
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