facebook twitter youtube

regresar

26 de enero de 2012

Almodóvar

Por: Yenny Nun, corresponsal

COMPARTIR
compartir en twitter compartir por mail
Tamaño de letra
pequeño medio grande
Imprimir

En exclusiva, desde Los Ángeles, el famoso cineasta habla por primera vez sobre un mal que lo hace sufrir desde hace largo tiempo: la fotofobia. “Es una paradoja”, dice, aludiendo a que es un hombre que trabaja esencialmente con la luz.

Llega a nuestra entrevista muy jovial, como de costumbre, pero se ve cansado. Más canoso, no se quita los anteojos de sol y sonríe menos que después del estreno de “Volver”. Está de paso en Los Ángeles promocionando “La piel que habito”, su nueva película que ya estrenó en los festivales de Cannes, Venecia y Toronto. La cinta estuvo nominada al Globo de Oro como mejor película extranjera, aunque fue derrotada por la iraní “A Separation”.

España no la presentó al Óscar, como hizo antes con otros filmes excelentes del director. “Quizás porque soy demasiado famoso”, comenta en broma. En esta película, Almodóvar se reencontró con Antonio Banderas, su actor favorito, al comienzo de la carrera de ambos. En “La piel que habito”, el actor caracteriza a un cirujano plástico que perdió a su esposa en un accidente automovilístico, ella murió calcinada. El médico dedica su vida a crear una piel artificial para otras víctimas de accidentes; mientras tanto, se transforma en un verdadero Frankenstein al usar como conejillo de indias a un joven que violó a su hija. Aparte de Banderas, integran el elenco Elena Anaya y Marisa Paredes.

Durante años, el director bromeó con que le gustaría volver a trabajar con Banderas, pero “que él ya era demasiado caro”. Por lo visto, finalmente llegaron a un acuerdo y Banderas se puso a disposición del director que lo descubrió. Como no es usual que Pedro Almodóvar escriba un guion inspirado en otra fuente, le preguntamos por qué decidió adaptar la novela “Mygale” de Thierry Jonquet. “Es una novela perfecta para leer en un vuelo corto de una hora y media, muy entretenida. Lo que me conmovió fue la venganza del padre, que encontré muy original. Leí el libro hace muchos años y me tomó más tiempo hacer la adaptación que escribir un guion original”, contestó.

–¿Adaptaste fielmente el libro?
–En absoluto. Como adaptador, debo confesar que soy muy infiel, sobre todo cuando miro el material con ojos de director. Desde el comienzo, imaginé que el protagonista debía ser un cirujano plástico dedicado a crear una piel artificial. Y eso no está en el libro. Después tuve que inventar el resto, por lo que abandoné la novela y lo único que siguió fue la idea de la venganza.

–Dijiste que “La piel que habito” es ciencia ficción, pero hoy se está volviendo realidad.
–Bueno, compramos los derechos en el 2001 y cuando comencé a hacer la adaptación, los científicos descubrieron el genoma humano. Desde ese momento, la ciencia ha avanzado más rápido que mi guión. En nuestra historia, la creación de la piel artificial pertenece a la ciencia ficción, pero el año pasado se supo de un laboratorio que está creando una piel para tratar a personas con quemaduras. Aunque no de la forma como el personaje de Banderas, que crea piel mezclando la información genética del cerdo con la humana. Eso está prohibido en la realidad. Pero la piel artificial ya existe.

–¿Y la transgenia ya se practica?
–Por supuesto. Los experimentos transgénicos son una realidad; y si resultan, muchas enfermedades podrían desaparecer. Lo que encuentro pavoroso y escalofriante es que en el momento en que los seres humanos puedan modificar ciertas características de ellos mismos, nuestra idea de la humanidad cambiará totalmente.

–¿Qué opinas de las operaciones de cambio de sexo?
–Siempre he defendido a los transexuales y a las personas que se cambian de sexo. No es su culpa haber nacido en cuerpos que no reflejan su identidad sexual. Los transexuales que conocí en los años 70 debían hacerse la operación en la clandestinidad; era muy peligroso y muchos pagaban las operaciones prostituyéndose. Era horrible. Pero hoy, en España, las personas que tienen el problema se hacen el cambio a los 16 o 17 años, y generalmente con el apoyo de sus familias.

–¿Cómo lo enfocas en tu película?
–En “La piel que habito” la transexualidad se usa como un castigo, pero también se toca el tema de la identidad, algo que no es corpóreo, que no se puede cambiar, y los abusos no la modifican. Al final, continúa siendo la misma persona y eso se ve claramente en la escena final de la cinta.

–¿Qué viste en Antonio Banderas para imaginar que podía interpretar a un personaje tan siniestro?
–Antonio es un actor maravilloso, capaz de encarnar la pasión, el deseo… y a un sicópata. En “Átame”, interpretó a un hombre pérfido, aunque no tan perverso como el cirujano plástico de este filme, un ser muy peligroso. Le indiqué a Antonio que su personalidad, en esta historia, era opuesta a la de “Átame”. Le pedí, “no hagas nada, eres una cara vacía”. Es mucho más impresionante verlo así.

–¿Qué otras indicaciones le diste?
–Tanto él como yo somos muy expresivos, y deseaba lo opuesto para el doctor Robert Ledgard. Un sicópata es alguien incapaz de imaginarse en el lugar de otro; por eso, puede infligir dolor, ya que él no lo puede sentir. Es horrible ver a este médico haciendo cosas horribles y sin experimentar ninguna emoción. Antonio lo logró a la perfección.

–¿Cómo te sentiste al trabajar con él después de tantos años?
–Fue muy distinto trabajar con Antonio ahora. Es muy generoso, porque desde el comienzo vio al personaje de una manera distinta a mí; sin embargo, siguió mis instrucciones. Después de 20 años, Antonio llegó a España con mucha alegría, feliz de volver a rodar en su país. Estoy muy contento con su interpretación y, además, porque recobré a un amigo que fue muy importante para mí en los años 80.

–¿Qué opinas de lo que él y Penélope han realizado en Hollywood?
–Es una pregunta delicada (risas). Voy a ser discreto por primera vez en mi vida (más risas). No quiero juzgar. En el caso de Penélope, en sus dos últimas películas, donde habla en castellano e italiano, está realmente fabulosa; pero cuando trabaja en inglés, mucha de su energía se disipa al tratar de hablar bien ese idioma. Y quizás en Hollywood, tanto a Penélope como a Antonio, no les ofrecen roles tan complejos como en Europa. Creo que es una elección muy inteligente de ambos compartir los dos mercados y continuar viviendo en ambas culturas.

–Como español, ¿te sientes orgulloso de lo que han logrado?
–Mucho. Penélope Cruz, Antonio y Javier Bardem son tres actores españoles que actúan y viven en Hollywood, lo que constituye un hito sin precedentes en la historia del cine español. De muchas maneras, España fue rehén de un dictador durante 40 años, y los actores no tenían la libertad de ir a trabajar a Estados Unidos, como los italianos o europeos. Este es un acontecimiento histórico que ellos han logrado, y fue Antonio quien les abrió el camino. Un camino difícil.

Lee la entrevista completa en la edición impresa.

Últimas publicaciones

Comentarios