26 de enero de 2012
Clooney camina relajado al Óscar
Por: Bruno Lester
El gran George Clooney especula sobre sus posibilidades de ganar el Óscar a Mejor Actor por “The Descendants”, nos cuenta su secreto para mantener los pies en la tierra y habla de la saludable competencia que mantiene con su amigo Brad Pitt.
Con el Globo de Oro en el bolsillo por su interpretación en la aclamada cinta del director Alexander Payne “The Descendants”, ahora George Clooney se enfrenta a su amigo Brad Pitt (“Moneyball”) y al francés Jean Dujardin (“The Artist”) en la categoría de Mejor Actor por el Óscar este 26 de febrero. En el ambiente de Hollywood parece favorito para lo que sería su segundo Óscar, porque en el 2005 lo recibió en la categoría de Mejor Actor de Reparto por “Syriana”.
El cineasta de 50 años se inició en televisión y logró reinventarse hace una década como una estrella de cine con películas comerciales como “The Perfect Storm” y la trilogía de “Ocean’s Eleven”. Ha recibido nominaciones al premio de la Academia por su actuación en dramas como “Michael Clayton” y “Up in the Air”, así como a Mejor Director por la película “Good Night, and Good Luck”, en el 2005. Su cuarta entrega como director, la aclamada “The Ides of March”, se encuentra actualmente en las carteleras mundiales.
En lo personal, este adicto al trabajo se resiste a sentar cabeza. Luego de un matrimonio fallido, de 1989 a 1993 con la actriz de “Mad Men”, Talia Balsam, prometió no volverse a casar. El pasado junio, su entonces novia Elisabetta Canalis albergó esperanzas de “algún día” casarse, pero hace poco Clooney terminó la relación de cinco años. Actualmente sale con la exestrella de lucha libre de 31 años Stacy Keibler, quien lo ha acompañado a todos lados en los últimos seis meses y, sin lugar a dudas, estará a su lado en la noche de los Óscar.
–Habiendo ganado el Globo de Oro por Mejor Actor, ¿cómo ves tus posibilidades para el Óscar?
–No tengo una necesidad desmedida por coleccionar cosas. Ya he ganado un Óscar, así que cuando muera podrán llamarme “ganador del Óscar”, algo genial para poner en mi lápida.
–Pareces muy orgulloso de “The Descendants”, una cinta que ha ganado el Globo de Oro y es una de las favoritas para llevarse la estatuilla a la Mejor Película.
–Sí, es una película muy graciosa, pero a la vez muy triste, sobre un hombre que intenta aceptar los errores que ha cometido en su vida, incluido el haber descuidado a sus hijos. Trata temas duros, pero con un poco de humor. Y Alexander Payne es un director maravilloso.
–¿Es incómodo competir con tus amigos por el Óscar?
–Hay un momento en esta carrera, cuando recién comienzas, en el que te vuelves competitivo y puedes perder la perspectiva. Luego te das cuenta de lo tonto que es, porque estás comparando artistas. Brad es mi amigo. No somos rivales, simplemente nos damos una palmada en la espalda y nos felicitamos.
–¿Qué te pasaba por la mente cuando empezabas a escuchar rumores sobre el Óscar?
–Ya me ha pasado antes, y lo que he aprendido es que cuando te dicen que podrías ganar una nominación o incluso el premio, es su forma de felicitarte por tu labor. Es lindo que lo hagan. Es el resultado de un grupo de gente esforzándose por hacer un buen trabajo.
–¿Te toma mucho tiempo prepararte para la noche de los Óscar?
–No, en el día de la premiación juego básquet, me baño y me pongo un esmoquin –me demoro unos tres minutos en ponérmelo– y salgo en quince minutos.
–Estuviste a punto de trabajar en otra película del director Alexander Payne antes de “The Descendants”, la cinta “Sideways” del 2004.
–Me reuní con él, me dijo “te estoy considerando para el papel” y luego no supe nada más. Ha habido proyectos en los que me hubiera gustado participar, pero apenas ves la película con los actores seleccionados, te das cuenta de que tiene sentido. Uno hace las películas que le tocan.
–¿Entonces has perdonado a Brad Pitt por conseguir el papel en “Thelma & Louise”?
–Cuando vi la película, pensé que él era el indicado. Pero no pude verla por un buen tiempo, porque en esa época yo estaba estancado en papeles malos de televisión. Audicioné varias veces y quedó entre Brad y yo, y él obtuvo el papel.
–Como actor, te enfrentas a varios rechazos. ¿La actuación es una carrera difícil?
–Trabajé cortando tabaco, eso fue duro. He vendido seguros de puerta en puerta, eso fue duro. La actuación no es difícil. Son horas largas, es un desafío y a veces no lo hago bien. Pero no me parece difícil.
–Hoy en día puedes escoger los mejores proyectos de Hollywood.
–Y ser capaz de hacerlos sin recibir nada por adelantado –dice riendo–. Si les va bien, al final me pagan. Con películas como “Good Night and Good Luck”, “Michael Clayton” y “The Good German”, gané solo un poco más de lo que me pagaron por “Return of the Killer Tomatoes” –una película de serie B que hizo en los inicios de su carrera.
–Pareces seguir los pasos de Paul Newman al perseguir papeles más complejos a medida que pasan los años.
–Como él, he aprendido a concentrarme en el guion; todo depende de este. Siempre. Mis elecciones han mejorado desde que me despojé de la necesidad de ser exitoso. Ya no necesito el dinero, así que ahora encuentro satisfacción en lo que hago. Cuando uno es exitoso, la gente piensa que solo te llegan buenos guiones, pero no es cierto. Me enviarán, a lo mucho, un par de buenos guiones al año.
–¿Cómo describirías tus inicios en la actuación?
–Pasé unos doce años haciendo televisión barata. ¡Y habrá más en el futuro! –dice riendo–. He tenido suerte al encontrar el éxito en esta etapa de mi vida. Sé cuánto de eso se debe a la suerte, en vez de haber sucedido cuando uno es más joven, cuando uno piensa que se debe a que uno es brillante.
–¿Cuándo te diste cuenta de que eras famoso?
–Estaba caminando por Nueva York a mediados de temporada de “E.R.” y la gente me veía y decía “hola, George” en vez de llamarme por el nombre de mi personaje. Y yo pensé: “Las cosas han cambiado”. “E.R.” tuvo un gran impacto en mi carrera.
–¿Por qué no te quejas de la fama?
–Nadie quiere escuchar quejas, así que no lo hago. Pero la fama sí ha cambiado mi vida, la ha hecho más complicada. Cuando te vuelves famoso, te das cuenta de que la mayoría de cosas que pensabas que serían geniales de la fama no lo son. Lo que sí es genial es que puedo entrar a una productora y decir “quiero hacer un film noir en blanco y negro”, y lo harán porque no quieren que me vaya a otro lado.
–¿Qué es lo mejor de ser actor?
–Que aprendes sobre distintas sociedades y distintos mundos.
–Has sido muy productivo, con actuaciones en 70 películas y programas, 27 películas como productor y cuatro como director. ¿Cómo manejas tu vida privada?
–Intento aprovechar mi tiempo al máximo. Pero a veces se te puede ir de las manos y tengo que recargar energías y tomarme un tiempo de descanso.
–A los medios les encanta seguir tu vida amorosa. ¿Te afectan las historias que escriben?
–Ni me doy cuenta. No vale la pena. La mayoría de veces es inofensivo. El secreto está en recordar que por un tiempo la gente puede ser muy amable contigo, pero también pueden ser muy crueles. Así que tienes que ver el modo de definir quién eres y no preocuparte por el resto.
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