08 de junio de 2012
Día del Padre - Hijos de la velocidad
Por: Stefano De Marzo. Fotos de Rónald Martínez.
Con ocasión del Día del Padre, COSAS presenta cinco historias en las que la genética del riesgo se transmite a través de las generaciones.
Cerros de arena
Jaime Tagle y Jaime Tagle hijo; Marco Peter y Andreas Peter
Una mañana los Tagle estaban manejando moto cuando de pronto aparecieron los Peter remontando un cerro de arena. Este encuentro casual fue el principio de una sólida amistad. Ahora coordinan para encontrarse en San Bartolo y salen de excursión los fines de semana por las dunas que ofrece el árido litoral limeño. Acelerando a fondo, padres e hijos se imponen el paisaje como reto.
Tacos en el pedal
Roberto “Tito” Pardo y Francisco Pardo
Cuando Tito ganó la tradicional carrera Seis Horas Peruanas en 1990, Francisco llevaba ocho meses en el vientre de su madre. Esa tarde toda la familia lo vio triunfar.
Lobos a la vista
Aníbal Aliaga y Aníbal Aliaga hijo
Todo comenzó en el 2001, en Cancún. Aníbal se subió a un jet ski y, encantado, a su regreso a Lima corrió a comprarse uno. Se puso a competir ni bien tuvo la máquina y quedó campeón del circuito peruano en su año de estreno. Nadie pudo detenerlo.
Como si no nos conociéramos
Jean Paul Peyón, Ernesto Peyón y Verónica Peyón
Los Peyón forman parte de una tradición automovilística familiar que se lleva en la sangre. Ernesto heredó la afición por las carreras de su padre, un piloto de los años cuarenta que se llamaba igual que él. Sus hijos, Verónica y Jean Paul, crecieron viendo a su padre en las carreras y reuniéndose los domingos a ver la Fórmula 1 por televisión.
Peso y potencia
Mundy Loyer y Patrick Loyer
Mundy Loyer, al igual que otros apasionados por los fierros en el Perú, se formó en el kartódromo Luis Nicolini Peschiera, del distrito de Santa Rosa. Cuando tenía 11 años, un amigo lo llevó y le gustaron tanto los karts que a su padre no le quedó otra opción que comprarle todo el equipo para que empezara a practicar.