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26 de julio de 2012

Fernanda de la Puente- El cielo es su límite

Por: Gabriel Gargurevich Pazos.

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Nadie, realmente nadie, se dedica a lo que ella hace: despejar las nubes que pesan sobre las personas y descubrir el potencial que las lleve a una vida plena, como la que ella asegura tener.

Desde que tiene uso de razón, Fernanda se ha sentido distinta a las demás niñas de su edad. Se crio en una familia cuya premisa era la vida sana. De hecho, Mati Uranga, su madre, es la pionera en nuestro país en lo que a producción de verduras orgánicas se refiere. Si ella le inculcó el afán de afianzar una comunión con la madre tierra, sobre todo cuando la acompañaba al fundo que tenían en Huampaní, su papá, el empresario Gonzalo de la Puente, le mostró la otra cara de la moneda, esa que tiene que ver con “los business”.

Luego de haberse graduado primera de su promoción en el colegio Roosevelt, “¡siempre todo lo he hecho con ganas!”, aterrizó en California para estudiar nutrición en una de las mejores universidades de Estados Unidos dedicadas a ese rubro: la Cal Poly University. Todo estaba bien, pero –a los dos años de estudiar en California– algo sucedió en su vida que hizo que su camino se modificara o, más bien, que tomara altura. Lorenzo Ferreyros, su novio, la animó para ir a la India, pasar dos meses en el centro de Osho y sumergirse en el universo de la meditación trascendental. Fernanda aceptó: “Fue como encontrarme con una parte de mí que no conocía”. Se llenó de paz, amor, armonía… “y me dieron unas ganas de vivir que jamás había experimentado. Fue una revelación. Sentí que debía transmitir todo eso a la gente”.

Es así que se traslada a una universidad de Nueva York para continuar sus estudios, pero esta vez en dirección a la nutrición holística, “que no solo se enfoca en dietas, en proteínas, carbohidratos y calorías, sino que trata de ver a la persona como algo completo”.

La historia completa en la edición 498.

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