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07 de marzo de 2012

Locos de amor

Por: Mariano Olivera La Rosa / Fotos de Gustavo Arrué y Érick Andía

Virgilio Martínez y Pía León empezaron con una relación laboral.
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Estos chefs, artistas, diseñadores y músicos tienen algo en común: son parejas creativas que encuentran afinidades más allá del amor.

“Nos enamoramos cuando cerraron Central”
Virgilio Martínez y Pía León

Se conocieron en una entrevista de trabajo. Virgilio buscaba personal para Central, el restaurante que estaba por abrir. “Para mí, Pía era muy bonita como para ser cocinera. Cuando abres un restaurante las expectativas son muy fuertes, tienes que hacer felices a cien personas al mismo tiempo, trabajas 18 horas diarias, requieres gente que vaya a ese ritmo. Necesitaba cocineros rángers y ella parecía una chiquita a la que acababa de dejar su mamá. Incluso pensé que iba a terminar la entrevista y su mamá iba a estar esperándola afuera”, recuerda Virgilio con una sonrisa en el rostro. “Yo no trabajo con mujeres”, le advirtió en broma, para medirla y observar su reacción. “La ponía en situaciones de presión y aguantaba, entonces dije: ‘bueno, imagino que puede dar la talla’”.

Luego de dos meses evaluando a otras veinte personas para la misma posición, la eligió a ella. “Virgilio me intimidaba. En la cocina no se ríe. Es superbuena onda, pero no va a ser tu amigo, ¿no?”. Por casi un año, fueron solo compañeros de trabajo… hasta que un evento desafortunado les trajo la mejor de las suertes. “Nos enamoramos cuando cerraron Central”, cuenta él. Luego de que la municipalidad clausurara el local por la zonificación, surgió una propuesta para hacer otro restaurante y convocó a Pía, pues ya confiaba plenamente en ella. El proyecto no cuajó, pero comenzaron a pasar juntos todas las tardes. “A veces, Pía pensaba que me había inventado todo para estar con ella”, bromea el chef.

No conviven, pero es como si lo hicieran. De nueve de la mañana a una de la madrugada están en el restaurante, él como chef y ella como jefa de cocina. “Ya sé lo que piensa, sé lo que quiere”, dice Pía, mientras Virgilio la mira como diciendo, “a ver si adivinas qué estoy pensando ahora”.

Cuando se concretó la posibilidad de abrir una sede en Londres, lo primero que Virgilio pensó es en mandar a sus mejores cocineros, y ella era la mejor, pero no quería perderla. “Hace poco me fui por quince días y la extrañé demasiado”, confiesa. “Pía es Central”, añade. Parece que se refiriera a todos los ámbitos posibles.

En la edición impresa:


“Nunca en mi vida he llorado tanto como en mi pedida de mano”
Marcelo Wong y Maja López del Barco


“Te presento a Alejandro. Quiere escucharte cantar”
Alejandro Rivas y María Laura Bustamante


“Cuando la conocí, sentí que me miraba en un espejo”
Conrad Flórez y Yasmín Dajes

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