26 de julio de 2012
Lotterer, ganador de Le Mans - Sangre peruana
Por: Ignacio Arteaga, desde La Sarthe.
Audi se coronó campeón del histórico circuito de automovilismo. La escudería de los cuatro anillos llegó con una gran novedad: André Lotterer, uno de sus pilotos, es hijo de un peruano. Conózcanlo.
En el circuito de La Sarthe había mucha expectativa. Todos esperaban el inicio de las actividades de las 24 Horas de Le Mans, que rompía fuegos con la conferencia de prensa. La escudería de Audi, que el año anterior había conseguido su décima victoria, tenía novedades en su equipo de competición: iniciaba la contienda con cuatro vehículos, a diferencia de los tres que presenta tradicionalmente. La razón es que este año incorporaron dos autos con una nueva tecnología híbrida denominada Etron, que mezcla la potencia de la combustión con la potencia eléctrica.

Buscando acentuar su supremacía, Audi decidió alinear en su escuadra a pilotos de primer nivel. Esta suerte de dream team contaba con estrellas renombradas, como Tom Kristensen, piloto danés apodado con justicia “Mr. Le Mans” por ostentar el récord único de haber alcanzado la victoria absoluta en ocho ocasiones; Marc Gené, español de pruebas de Ferrari en la Fórmula Uno; y Allan McNish, escocés ex-Fórmula Uno. Pero otra de las máximas figuras era André Lotterer, piloto alemán de padre peruano que triunfa en tierras lejanas y que, esta vez, se presentaba junto con sus compañeros de equipo, Benoit Treluyer y Marcel Fassler, a defender el título obtenido el año pasado. Como para demostrar que arrebatarle este galardón sería difícil, André consiguió por segundo año consecutivo la pole position; es decir, la salida de privilegio en la grilla de partida y, finalmente, Audi logró hacerse del primer lugar en el podio, por encima de Toyota, que también participó con híbridos.

Terminada la conferencia de prensa en la que se presentaron las escuderías, nos acercamos a hablar con André. “Oh, del Perú, ¡mi otra mitad!”, dijo, sorprendido. Pasamos a una salita contigua y conversamos amigablemente. Por momentos, la charla parecía sacarlo del contexto de la carrera y hacerlo olvidar la cola de periodistas de todo el mundo que querían hablar con él.

–Cuéntanos, ¿cuál es tu vínculo con el Perú?
–Henry, mi padre, que falleció hace tres años, nació y vivió en el Perú hasta que cumplió los 18. Estudió en el colegio Humboldt y, luego, mientras seguía sus estudios de mecánica en Lima, tomó la decisión de emigrar para perfeccionar sus conocimientos. Pero siempre extrañaba, nunca dejaba de hablar del Perú en las reuniones familiares, de lo lindo que era, de la riqueza de su cultura y del orgullo que sentía de ser peruano. Por eso yo siento lo mismo, también estoy muy feliz de tener raíces peruanas. Como anécdota, te cuento que en el diseño de mi casco mi padre siempre incluyó los colores de la bandera peruana.

–¿Cómo era tu relación con él?
–Muy buena. Él se dedicaba a manejar un equipo de preparación de autos de carrera. En la década del ochenta, tuvo a su cargo el auto de la subcampeona mundial de rally, la francesa Michelle Mouton. En ese momento, yo era muy pequeño, pero ya estaba descubriendo mi pasión por los autos, por lo que siempre quería estar a su lado, mirando y aprendiendo. Era un hombre muy deportista y disciplinado. Llegó a ser campeón mundial máster de remo y campeón nacional del Perú en varias oportunidades. Conmigo fue muy exigente en mi preparación para ser piloto profesional. Lo recuerdo con mucho amor y todo lo que he alcanzado hasta hoy se lo debo en gran medida a él.
La historia completa en la edición 498.