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26 de julio de 2012

Macarena Rojas Osterling - Talento Viral

Por: Mariano Olivera La Rosa.

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Tras sufrir un accidente que la mantuvo postrada durante largos meses, la ganadora del Prix de la Photographie de París en la categoría Fine Art-Abstract encontró la inspiración para montar “Viruses Come With the Wind”, su primera y reveladora individual, que podrá verse desde el 7 de agosto en Corriente Alterna.

“Hola”. Es la única palabra escrita en el anverso de su tarjeta de presentación. El escueto saludo flota sobre un fondo blanco sin necesidad de renglones o signos de admiración, y genera intriga suficiente como para voltear la tarjeta de inmediato. “Macarena Rojas Osterling – ser humano”, se lee al reverso.

Nieta de Felipe Osterling, sobrina del conocido chef Rafael Osterling y de Jaime Bayly, además de sobrina nieta de Bobby Letts, el fallecido empresario minero, Macarena prefiere obviar las etiquetas. “Ahora todos quieren ser fotógrafos”, dice, antes de que la risa la interrumpa. El premio que acaba de ganar en París y la pronta inauguración de su primera individual la tienen más feliz que de costumbre. Y eso es mucho decir, porque Maca siempre sonríe. “Soy una persona muy positiva”, asegura. Pero, aunque pueda dar esa impresión, en su vida no todo es bonito, feliz y divertido.

En marzo de 2011, un taxi la atropelló. Tuvo que ser operada de la pierna, pasó dos meses en la clínica y estuvo otros cuatro sin poder moverse. “Sigo mal, pero no se nota”, revela con entereza.

Naturaleza muerta

Descubrió la fotografía cuando cursaba cuarto de secundaria. Por las noches, recorría el largo trayecto desde su casa en Villa hasta Miraflores para asistir a sus clases en el Centro de la Imagen. Hacía fotos con una cámara análoga, las revelaba y las pegaba por todas las paredes de su habitación, pero cuando acabó el colegio tuvo que olvidarse de la fotografía para elegir una carrera más “lucrativa”, y luego de pasar dos años estudiando Arquitectura terminó graduándose de publicista.

–Cuando estaba en la universidad, me veía trabajando como diseñadora gráfica en una agencia, pero al salir llegué a la conclusión de que quería dedicarme a la fotografía –explica–. No quería trabajar para nadie, aunque al mismo tiempo me moría de miedo de trabajar como freelance.

–Maca, ¿puedes girar un rato hacia mí? –interrumpe el fotógrafo. Ella gira su asiento, lo mira y espera indicaciones–. Ahora, ¡sonríe!
–¡Chis! –dice Maca, y congela una sonrisa para la cámara–. El miedo a trabajar por mi cuenta no se ha ido –confiesa.
El 2009 empezó su carrera como fotógrafa, pero se le hacía difícil encontrar un nicho. No le interesaba la fotografía comercial, tampoco los retratos.

–¡Detesto tomar fotos a personas! –comenta, olvidándose por un momento de la presencia de nuestro fotógrafo. Luego lo mira, se ríe y con un gesto de arrepentimiento, exclama–: ¡¡Perdón!!, pero es que me encanta la naturaleza muerta, los objetos… Solo tengo dos autorretratos; no me atrae la gente. Cada día soy más antisocial.

Viruses come with the wind

Luego del accidente, se suprimieron sus posibilidades de hacer fotos en exteriores. Estaba en cama, paralizada, con una pierna cercada por una estructura de metal y una epidural permanente en la espalda. “Experimenté miles de locuras en la clínica, porque padecí un dolor absoluto y el proceso de recuperación fue larguísimo. Pero no me iba a quedar en la cama llorando”.

La historia completa en la edición 498.

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