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07 de marzo de 2012

Menopausia: Más dichosas

Por: Foto de Vito Mirr

“Esta etapa nos encuentra más maduras y sabias. Sabemos lo que nos gusta y cómo pedirlo”, reflexiona Maritere
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Catorce mujeres exitosas deciden tomar el toro por las astas, aceptan con orgullo todo lo que acontece en su cuerpo y convierten la menopausia en la puerta de ingreso a la sabiduría y la plenitud en el libro “Dichosas”, de Rocío Oyanguren, que promete ser uno de los bestsellers del año. COSAS publica un adelanto en exclusiva.

Maritere Braschi
Conductora de televisión, 47 años

No es fácil llegar a la menopausia en una sociedad donde hay tantos prejuicios en torno al tema. Cuando escuchas “entiéndela, está en la menopausia” es como referirse a alguien que está loca, alterada y que nunca tiene sexo. Algo así como el principio del fin. Soy una mujer que está en la etapa del climaterio, este periodo de cambios físicos y emocionales que suceden antes y después de la menopausia y de los que hay que hablar. Lo desconocido produce ansiedad, así que recomiendo informarnos para saber qué esperar.

En un entorno que sobrevalora la juventud, dejar las décadas de las “ñeras” (quinceañera, veinteañera, treintañera) para pasar a las “onas” (cuarentona, cincuentona) requiere de mucha confianza y seguridad. Además, los cambios hormonales que pueden producir mal humor o depresión coinciden con cambios en nuestra vida misma: la partida de los hijos de casa, nos divorciamos, se crean nuevas relaciones; todo ello nos puede generar inseguridad.

Si bien hay retos físicos y emocionales que afrontar, también tenemos cosas positivas, como la experiencia de lo vivido y la energía que aún disfrutamos. Es como llegar a la mitad de la vida, el momento perfecto para dar un giro y retomar aquello que dejaste de lado por dedicarte a ser madre o a construir una carrera; el tiempo de iniciar nuevos proyectos. El deporte, sin duda, ayuda a mantenernos en forma física y anímica. Para las que no aman los deportes, siempre pueden salir a caminar o bailar, lo que además genera endorfina, que es la hormona de la felicidad.

La actividad sexual también genera endorfina, así que no sientas que el haber concluido con la etapa reproductiva te hace menos femenina o menos deseable; te hace más libre. Ya no es una sexualidad destinada a procrear, sino al disfrute. Debemos cuidarnos y aceptarnos como somos. Aunque las arrugas asomen y ya no seamos tan duritas o tan flaquitas para conquistar a nuestra pareja, tenemos más y mejores habilidades en el arte de seducir.

Esta etapa nos encuentra más seguras y sabias. Sabemos lo que nos gusta, y cómo pedirlo. He leído muchas investigaciones que avalan que las mujeres tienen mejor sexo a medida que se hacen mayores. Nos conectamos con el placer de una manera distinta. Yo me siento hoy mejor amante, más amiga y mejor compañera de mi pareja. El amor, hay que sentirlo y nos embellece. No podemos vivir del pasado y de lo felices que fuimos. La felicidad pasa por aceptar los cambios, disfrutar el presente y soñar con el futuro. Finalmente, quiero compartir mi palabrita mágica: “apertura”. Estoy abierta al amor, a la vida, a nuevas experiencias, y estoy convencida de que lo mejor está por venir.

Mercedes Aráoz, Frieda Holler y Giusepina Cánepa también nos cuentan cómo afrontaron esta nueva etapa. Leelo en la edición impresa.

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