El popular programa humorístico “Saturday Night Live”, haciéndolo parecer como el fantasma de la muerte, sugirió que era el verdadero presidente y Trump, su marioneta. Como sea, pocos dudan de que Steve Bannon sea uno de los hombres fuertes de la nueva administración, aunque nadie esté seguro sobre la verdadera extensión de su influencia. Controvertido y algo siniestro, este exeditor del sitio de noticias ultraderechista Breitbart News –un portal de guerrilla noticiosa conocido por sus bombásticos titulares de tono racista, misógino y nacionalista–, estudió en Harvard Business School, trabajó en Goldman Sachs durante largo tiempo y, en una de las piruetas más extrañas de su currículum, ganó una pequeña fortuna como uno de los inversionistas iniciales del muy exitoso show de televisión Seinfeld. Su figura es infaltable en reuniones de alto nivel en la Casa Blanca, y su propia visión del mundo –un sitio oscuro, amenazante, donde la cultura judeocristiana se encuentra en una batalla de proporciones bíblicas con el islam– parece haberse filtrado no solo en la filosofía de Trump, sino en sus acciones como gobernante.

Según informaciones de prensa, Bannon fue el principal impulsor del veto presidencial a refugiados sirios y visitantes de siete naciones musulmanas que creó un sorprendente caos en los aeropuertos del país, una ola de protestas y la primera crisis importante de la nueva administración.

Noviembre de 2016. Protesta frente al Soho Hotel de Donakd Trump en Nueva York, para denunciar el “nacionalismo blanco”, el racismo y la “islamofobia” de su administración.

Según analistas, su influencia estuvo, en un principio, balanceada con la de Jared Kushner, el yerno del presidente, casado con su hija Ivanka, y una fuerza supuestamente moderada dentro del círculo presidencial. Pero las acciones de Trump en las primeras semanas de su presidencia tienen la clara huella de Bannon, lo que, acompañado de la sorprendente decisión del presidente de incluirlo en las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional, hace pensar que esta competencia de poderes ya tiene un ganador. Kushner, cada vez más delgado y pálido, ha perdido gran visibilidad.

Los rumores de la gigantesca influencia de Bannon en el gobierno han provocado una campaña que pretende alertar sobre su poder y, al mismo tiempo, irritar a Trump. Bajo el hashtag #PostCardsForPresidentBannon, cientos de personas han compartido vía online o enviado a la Casa Blanca postales para este presidente en las sombras. “Querido presidente Bannon”, dice una de ellas, “usted es el mejor titiritero. Gracias por hacer que Trump se sienta importante”. Hasta el momento, el mandatario ha demostrado mantener fidelidad a su cercano consejero, aunque la portada de “Time” pareció molestarlo un poco. “Tomo mis propias decisiones, basadas en la acumulación de datos, y todo el mundo lo sabe”, tuiteó poco después de la aparición de la revista. “Son noticias falsas de los medios, que buscan marginalizar. ¡Mentiras!”.

La revista “Time” puso a Bannon en la portada de su edición de febrero junto al titular “El gran manipulador”.

En antiguas entrevistas radiales, de prensa y podcasts, Bannon aparece expresando opiniones políticas que muchos podrían considerar alarmantes. En una, asegura que su misión es destruir el establishment, creando caos, imponiendo un régimen autoritario. También ha dicho que su ideal de poder está encarnado por Darth Vader o Satán.

En una conversación con “The New York Times”, señaló que “la prensa debería callarse la boca”. Además, informes recientes indican que tiene importantes conexiones con sectores tradicionalistas del Vaticano que detestan la visión relativamente liberal del catolicismo impuesta por el papa Francisco. Bannon es también admirador del filósofo italiano Julius Evola, que murió en 1974 dejando como legado manifiestos fascistas en áreas que van de la religión al sexo, y que sugieren que el progreso y la igualdad no son más que ilusiones. “Me parece que la rabia es algo bueno”, señaló en una reunión de conservadores en Washington, en 2013. “Este país está en crisis, y si uno está luchando para salvarlo, luchando para recuperar el país, no va a hacerlo con días soleados y patriotas. Va a hacerlo con personas dispuestas a pelear”. Ahora, Bannon se encuentra en la trinchera ideal para dar la gran pelea de su vida.

Por Manuel Santelices

Publicado originalmente en COSAS 613