El presidente sorprendió al saltar al Estadio Nacional para jugar junto a ídolos históricos como Héctor Chumpitaz y Teófilo Cubillas, en la previa de la final de la Copa Libertadores 2025. Honor, risas en banca… y críticas que arden en redes.

Por: Redacción COSAS

El presidente José Jerí dejó el saco y la corbata en pausa y se vistió de corto para sumarse al atractivo partido de Leyendas, organizado por la CONMEBOL como parte de las actividades previas a la gran final de la Copa Libertadores 2025 entre el Palmeiras y Flamengo, que se disputará este sábado en Lima. Con la camiseta blanquirroja puesta y una sonrisa de camerino, el mandatario fue la gran sorpresa de una tarde que mezcló nostalgia futbolera, símbolos patrios y una dosis inevitable de conversación política, en el emblemático Estadio Nacional.

Blanquirroja puesta, himno cantado: Jerí dio el primer toque de un partido que mezcló historia y humor.

Blanquirroja puesta, himno cantado: Jerí dio el primer toque de un partido que mezcló historia y humor.

Ídolos, autoridades y un capitán eterno

El partido reunió a nombres que no necesitan presentación: desde el gran Teófilo Cubillas y el incombustible Héctor Chumpitaz, hasta exseleccionados como Roberto Palacios y el actual mandamás de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano.

También formaron parte del palco extendido del fútbol las figuras dirigenciales Jean Ferrari y el presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez.

Con el brazalete de capitán moral, la estampa la puso —como desde 1965— el histórico Chumpitaz, eterno símbolo del fútbol peruano, quien compartió equipo con Jerí como si el tiempo fuera un rival que jamás pudo marcarlo.

Camerino de época: en el vestuario, Jerí compartió risas y foto del recuerdo con Héctor Chumpitaz, el eterno capitán.

Camerino de época: en el vestuario, Jerí compartió risas y foto del recuerdo con Héctor Chumpitaz, el eterno capitán.

Defensa, ofensiva y fe de gol

Jerí jugó poco, pero lo suficiente para dejar una frase digna de camerino y entrevistas de vestuario. Tras su salida, señaló que fue a la defensiva, cerró con una ofensiva final y quedó “cerca del gol”. Pero lo más poderoso fue el mensaje:

“Vestir la Blanquirroja es un alto honor, igual que la responsabilidad que tenemos. Estoy convencido que ahorita el Perú va a ganar”.

La declaración, lanzada a TV Perú —el único medio presente en el estadio— se sintió como un remate al ángulo emocional, aunque sin balón de por medio.

En la banca posterior, el presidente cambió la estrategia por la camaradería: risas, bromas y buena onda con sus compañeros, en un clima festivo previo al duelo continental del sábado.

Leyendas en acción: Perú y Conmebol se reunieron en el Estadio Nacional para un histórico retrato antes del partido de exhibición.

Leyendas en acción: Perú y Conmebol se reunieron en el Estadio Nacional para un histórico retrato antes del partido de exhibición.

Extra time en la agenda: de bádminton a leyendas

Horas antes de entrar al gramado, Jerí ya había pasado por la Videna de San Luis para participar en la premiación de atletas de bádminton destacados en los Juegos Bolivarianos 2025.

Si el día fue un maratón, el look fue coherente: uniforme deportivo, sonrisa puesta y esa intención (visible, al menos) de marcar distancia con gestiones pasadas desde el simbolismo del encuentro. Cercano al público, Jerí saludó a los asistentes a su ingreso y permaneció observando el partido por un tramo antes de retirarse.

Encuentro continental: Jerí junto al presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, en un cruce donde la diplomacia también se jugó en corto.

Encuentro continental: Jerí junto al presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez, en un cruce donde la diplomacia también se jugó en corto.

Césped, cámaras y comentarios

Pero no todo fue aplauso de nostalgia. Apenas se supo de la presencia del presidente en la jornada futbolera, las redes encendieron bengalas —no de celebración, sino de reproche—.

Los golpes fueron directos: usuarios lo acusaron de priorizar un “show” en medio de problemas urgentes. Un comentario viral condensó la indignación: “el país de cabeza y Jerí se viste de corto para jugar pelota junto al impresentable Lozano”. Otro remató sin piedad: “La frivolidad nos gobierna”. La sorpresa incluso trascendió al terreno rival: un jugador del representativo regional admitió su asombro al verlo participar del match.

Al final, el partido de Leyendas fue solo el preámbulo de un fin de semana donde todo se juega en Lima: fútbol, liderazgos, símbolos y la conversación imparable de lo digital. José Jerí pisó la cancha como quien cambia el aire a una narrativa, pero el verdadero tiempo extra está fuera del estadio: en un país que le exige foco a los 90 minutos urgentes y que no perdona ni el off-side más casual. Porque si algo queda claro, es que el show sigue —sí—, pero la tribuna hojea, comenta y espera resultados reales.

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