Desde un taller artesanal ubicado a pocos pasos del Vaticano, Antonio y su hijo Daniel han construido una historia de oficio y herencia familiar que los llevó a confeccionar calzado para papas, cardenales y altas autoridades de la Iglesia católica.
Por Redacción COSAS
En una calle empedrada del barrio romano de Borgo Pio, zona tradicional que concentra talleres históricos y comercios ligados al Vaticano, funciona desde hace décadas la zapatería de Antonio Arellano. Zapatero peruano de tradición familiar, emigró a Italia en 1990 y levantó allí un pequeño taller dedicado exclusivamente a la confección artesanal de zapatos hechos a medida.
Según se muestra en un reportaje de CNN, el trabajo de Arellano se distingue por un proceso completamente artesanal, que comienza con la selección del cuero y culmina con la elaboración de la suela, siempre de acuerdo con las necesidades del cliente. Esa dedicación hizo que su taller se convirtiera, con el paso de los años, en un punto de referencia para sacerdotes, obispos y cardenales.

El Papa Benedicto XVI recibe de Antonio sus zapatos rojos. Junto a ellos, su hijo Daniel.
Los zapateros privados del Papa
A lo largo de su trayectoria, Antonio Arellano elaboró zapatos para altas autoridades de la Iglesia católica, entre ellos los zapatos rojos utilizados por el papa Benedicto XVI. Actualmente, su trabajo también acompaña al papa León XIV, para quien ya ha confeccionado tres pares de calzado hechos a medida.
“Es algo muy bonito porque él también es ciudadano peruano, eso es algo especial para mí. Estoy orgulloso de haberle hecho los zapatos”, señaló Arellano a CNN. El artesano precisó que el sumo pontífice solicitó un zapato clásico de cuero y otro con suela de goma, ambos confeccionados según sus indicaciones.

Daniel Arellano, el Papa León XIV y Antonio Arellano.
Arellano recordó además el primer encuentro con el Papa. “Cuando nos vio, dijo: ‘Ah, Arellano, finalmente conozco a Arellano’. Nos sorprendió porque nos conocía por nombre, luego nos habló en español y dijo: ‘Llevo a Perú en el corazón’”, relató.

El maletín de cuero del Papa Francisco también fue restaurado por Daniel Arellano.
La historia del taller tiene continuidad en la siguiente generación. Daniel Arellano, proveniente de Trujillo, aprendió el oficio desde muy niño junto a su padre, cuando ambos emigraron a Italia. Con el tiempo, sin proponérselo, se convirtieron en la zapatería de confianza de sacerdotes y religiosos que transitan a diario por los alrededores del Vaticano.
Según cuenta Daniel, su padre reparaba los zapatos del papa Juan Pablo II y, cuando él asumió la zapatería, tuvo la suerte de que Benedicto XVI, antes de ser elegido papa, fuera su cliente asiduo. Luego de convertirse en el máximo líder de la Iglesia, le siguió encomendando trabajos. De hecho, la mayor reliquia que conserva en su tienda es un par de zapatos rojos confeccionados a medida para el papa alemán, cuyo nombre secular era Joseph Ratzinger.

Antonio y Daniel en su última visita al Papa León en el Vaticano.
Asimismo, el Papa Francisco, el anterior papa latino, también confió en el trabajo de los Arellano, encargándoles la refacción de su maletín de cuero, visiblemente desgastado por sus numerosos viajes.

Los zapatos rojos elaborados de manera artesanal para la máxima autoridad de la iglesia.

Antonio Arellano en sus inicios. Imagen compartida en su página web.

Antonio Arellano.

La imagen de la entrega de los zapatos rojos, es un recuerdo que atesoran los Arellano.

La imagen de la entrega de los zapatos rojos, es un recuerdo que atesoran los Arellano.
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