Empresario de origen libanés, 36 años y una fortuna millonaria ligada a contratos estatales en plena crisis venezolana. El ascenso político de Delcy Rodríguez volvió a poner su nombre bajo la lupa.

Por: Renzo Espinosa Mangini 

Hasta hace poco, Yussef Abou Nassif Smaili era un nombre que circulaba en voz baja, más reconocido en ciertos pasillos empresariales que en las noticias. Todo cambió el lunes 5 de enero, cuando Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, juró como presidenta interina tras la captura de Nicolás Maduro. El remezón político no solo reconfiguró el tablero del poder en el país, sino que también empujó al primer plano al círculo más cercano de la abogada. Y ahí apareció él.

Medios internacionales como Corriere della Sera comenzaron a rastrear el perfil de Nassif Smaili: empresario de origen libanés, nacionalizado venezolano, veinte años menor que Rodríguez y dueño de una fortuna que, según diversas investigaciones, rondaría los 500 millones de dólares. Una cifra difícil de ignorar en un país golpeado por una de las peores crisis humanitarias de su historia.

Un imperio construido en silencio

A diferencia de otros personajes del poder, Yussef cultivó durante años un perfil bajo. Poco dado a entrevistas, escasas apariciones públicas y una estrategia clara: hacer negocios sin hacer ruido. Junto a sus hermanos Omar y Jamal, fue armando un conglomerado con intereses en sectores clave como la importación de alimentos, la construcción, los servicios turísticos, el rubro inmobiliario y el empaquetado de productos.

Según distintas publicaciones, parte de sus empresas —algunas registradas fuera de Venezuela, incluso en Hong Kong— estuvieron vinculadas a operaciones comerciales con el Estado venezolano, especialmente durante la última década. El crecimiento fue rápido, sostenido y, para muchos, difícil de explicar sin conexiones políticas de alto nivel.

Delcy Rodríguez, figura clave del poder venezolano, asumió la presidencia interina y puso bajo la lupa a su entorno más cercano.

Delcy Rodríguez, figura clave del poder venezolano, asumió la presidencia interina y puso bajo la lupa a su entorno más cercano.

Los contratos que lo cambiaron todo

Un informe de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) puso cifras concretas sobre la mesa. Entre 2017 y 2018, los hermanos Abou Nassif habrían firmado contratos estatales por alrededor de 413 millones de dólares vinculados a los CLAP, el sistema de distribución de alimentos subsidiados por el gobierno chavista. Todo esto, en paralelo al desabastecimiento generalizado y a las denuncias por la baja calidad de los productos entregados a la población.

El mismo documento señala que en 2019 el grupo estuvo relacionado con la venta de kits de hemodiálisis al Instituto Venezolano de Seguridad Social por unos 145 millones de euros, en un momento en que el sistema de salud pública atravesaba un colapso crítico.

En los círculos de poder, el trío empresarial llegó a ser conocido como “el grupo árabe”, un apodo que, según la DEA, reflejaba tanto su origen como su influencia creciente durante el ascenso político de Delcy Rodríguez y de su hermano Jorge Rodríguez.

La relación que despertó sospechas

La relación sentimental entre Yussef Abou Nassif Smaili y Delcy Rodríguez se remonta a varios años atrás, cuando ella ya ocupaba cargos estratégicos dentro del gobierno venezolano. Aunque nunca fue una pareja mediática, su cercanía empezó a llamar la atención a medida que el empresario expandía su red de negocios y su acceso a contratos con ministerios y empresas públicas.

Yussef Abou Nassif Smaili, el empresario de perfil reservado que emergió al foco público tras el ascenso de Delcy Rodríguez.

Yussef Abou Nassif Smaili, el empresario de perfil reservado que emergió al foco público tras el ascenso de Delcy Rodríguez.

Para la prensa internacional, la pregunta es inevitable: ¿cuánto pesó esa relación en la construcción de su imperio? Hasta ahora, no existen procesos judiciales públicos en su contra, pero los señalamientos periodísticos siguen acumulándose.

Negocios más allá del Estado

En 2019, la familia Abou Nassif dio un giro más visible al inaugurar Ok Mart, una cadena de tiendas de conveniencia en Caracas, ubicada en zonas estratégicas de la capital. Un movimiento que buscó diversificar su imagen empresarial y ampliar su presencia en el mercado local, más allá de los contratos estatales.

Hoy, con Delcy Rodríguez en el centro del escenario político y Yussef Abou Nassif Smaili bajo el escrutinio internacional, aquel empresario discreto dejó de ser una figura secundaria. Su historia, tejida entre negocios, poder y silencio, se ha convertido en una pieza clave para entender el detrás de escena del nuevo capítulo venezolano.

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