Texturas, arte y luz definen este refugio en Asia diseñado para provocar emociones y convertir lo cotidiano en una experiencia sensorial.

Por: Renzo Espinosa

Casa Matiz se ubica en el condominio Playa Blanca, en Asia, y nace a partir de una premisa clara: provocar emoción a través del diseño. Nada aquí está pensado para ser recorrido con prisa. Cada ambiente invita a detenerse, a observar y a descubrir detalles que aparecen con el uso y la luz. El interiorismo lleva la firma de Paula Olcese, con una propuesta marcada por el color y la sensibilidad material, mientras que la remodelación estuvo a cargo del estudio Doble Altura, que replanteó la relación de la vivienda con la luz, la escala y los materiales.

La casa nace desde una premisa simple pero potente: atreverse a sentir. Ese atrevimiento se hace visible desde la primera mirada. El color entra a escena sin pedir permiso. En el área social interior, un mueble de celeste suave se convierte en un eje sutil pero lleno de intención. Sobre él se sitúan objetos de cristal y piezas que capturan la luz, en una combinación fresca y liviana que anticipa el carácter del proyecto.

Paula Olcese, responsable del interiorismo de Casa Matiz.

Paula Olcese, responsable del interiorismo de Casa Matiz.

El estar exterior se abre al paisaje con sillones de fibras trenzadas, textiles neutros y una paleta que privilegia la calma. Un espacio pensado para habitar sin prisa.

El estar exterior se abre al paisaje con sillones de fibras trenzadas, textiles neutros y una paleta que privilegia la calma. Un espacio pensado para habitar sin prisa.

El esquema cromático —naranjas vibrantes, celestes limpios y maderas cálidas— se articula con seguridad. No busca saturar, sino marcar una pulsación. En la terraza, el color retoma protagonismo con una banca escultórica en naranja terracota y un side table rojo de forma geométrica, que aportan contraste y equilibrio al mobiliario exterior.

La madera aparece como el gran unificador. Se repite en pisos, mesas y en el cielo de vigas vistas que envuelve la terraza con una calidez que invita a bajar la velocidad. La carpintería de muro a muro abre espacio para plantas que refuerzan la conexión orgánica de la casa con su entorno.

La madera y las fibras naturales construyen un ambiente cálido y ordenado. La vegetación integrada y las lámparas colgantes aportan textura y una luz suave que acompaña el uso cotidiano.

La madera y las fibras naturales construyen un ambiente cálido y ordenado. La vegetación integrada y las lámparas colgantes aportan textura y una luz suave que acompaña el uso cotidiano.

El comedor se organiza a partir de una paleta serena donde la madera, los textiles claros y el acento gráfico de la alfombra marcan el ritmo del espacio.

El comedor se organiza a partir de una paleta serena donde la madera, los textiles claros y el acento gráfico de la alfombra marcan el ritmo del espacio.

El ambiente exterior despliega su propio lenguaje: sillones en fibras trenzadas, cojines en tonos neutros y mesas auxiliares en materiales mixtos. Al centro, una mesa baja con superficie tipo damero en maderas claras y oscuras introduce un gesto artesanal, casi táctil.

Este juego de texturas continúa en el interior, donde una alfombra de patrón ajedrezado en fibras naturales conecta ambientes y suma un toque gráfico sin estridencias.

La terraza se plantea como una extensión del área social interior. La madera en pisos y vigas vistas aporta continuidad y calidez, mientras el mobiliario combina fibras naturales y acentos de color.

La terraza se plantea como una extensión del área social interior. La madera en pisos y vigas vistas aporta continuidad y calidez, mientras el mobiliario combina fibras naturales y acentos de color.

El detalle decorativo cobra protagonismo: textiles gráficos, cerámicas y elementos artesanales construyen un relato visual coherente y cálido.

El detalle decorativo cobra protagonismo: textiles gráficos, cerámicas y elementos artesanales construyen un relato visual coherente y cálido.

Los materiales completan el relato: lámparas colgantes que filtran la luz, superficies laqueadas, cerámicas esmaltadas y plantas que suavizan el conjunto. Cada elemento aporta una capa a la experiencia sensorial.

Gracias al trabajo conjunto de Paula Olcese y el estudio Doble Altura, Casa Matiz redefine lo que significa habitar frente al mar desde una mirada contemporánea y expresiva.

En Playa Blanca, el verano no es solo un clima, sino un estado de ánimo. Y esta casa logra que esa sensación se extienda durante todo el año.

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