Tras meses de paralización, Luis Martín Bogdanovich, gerente de PROLIMA, detalla en entrevista con COSAS el ambicioso rescate del Arco del Puente y el Molino de Aliaga ante la esperada reanudación de las obras.

Por Luis Mauricio Málaga Fuenzalida

La recuperación del Centro Histórico de Lima ha enfrentado un camino complejo, marcado por una parálisis administrativa que mantuvo en suspenso uno de sus proyectos más emblemáticos: el del Arco del Puente y el Molino de Aliaga.

Durante meses, las restricciones de seguridad en el entorno de Palacio de Gobierno y diversos obstáculos burocráticos silenciaron las excavadoras de PROLIMA, el órgano técnico encargado de devolverle el esplendor a la Ciudad de los Reyes. Sin embargo, con el reciente destrabe de las obras, el pulso arqueológico ha vuelto a latir.

El Arco del Puente, pieza icónica de la Lima virreinal incendiada en 1879, será reconstruido bajo rigurosos estándares científicos. El proyecto de PROLIMA contempla una estructura habitable que albergará un ascensor y un centro de interpretación, conectando el Damero de Pizarro con el Rímac. Foto: PROLIMA

Esta intervención no solo busca reconstruir el icónico arco incendiado en 1879, sino poner en valor vestigios que datan del siglo XVI, conectando finalmente el Damero de Pizarro con el Rímac.

En medio de este renovado movimiento, Luis Martín Bogdanovich conversó en exclusiva con COSAS para profundizar en los hallazgos científicos, los plazos de entrega y los desafíos de una gestión que se niega a detenerse ante las dificultades.

El personal de PROLIMA ya inició excavaciones en el estacionamiento de Palacio de Gobierno para localizar el pilar este del Arco del Puente. Como señala Bogdanovich, el hallazgo de este elemento, ubicado a escasos 40 centímetros del asfalto, es la pieza final que permitirá iniciar la restitución física del monumento tras haber superado, finalmente, las restricciones de seguridad que mantuvieron la obra detenida. Foto: PROLIMA

Superado el bache administrativo y las restricciones por supuestos temas de seguridad cerca de Palacio de Gobierno, se han retomado finalmente las obras del Arco del Puente y el Molino de Aliaga. ¿Cómo evalúas el impacto de recuperar el movimiento en esta zona para la ciudadanía?

Lo primero que tendría que decir es que lo que ha quedado en evidencia es que no había tal tema de seguridad; era, más bien, un tema de voluntad. Debo agradecer esta voluntad al actual Ministro de Cultura, por la claridad que tiene en lo que compete al Centro Histórico de Lima. Es lo que hemos venido esperando hace tanto tiempo: un Ministerio de Cultura al servicio del patrimonio cultural. Como PROLIMA comparte ese fin, tenemos la obligación de avanzar juntos en la misma dirección, cosa que no se ha venido dando en el pasado. Finalmente encuentro, en estos casi diez años de labor, esa voluntad de avanzar a favor del patrimonio más allá de cualquier interés particular. Espero que esto concluya de manera exitosa en beneficio de la ciudad.

En ese sentido, la reanudación de las obras apunta ahora a un objetivo técnico específico: el pilar este del antiguo arco. ¿Qué tan cerca estamos de tocar finalmente este pilar?

Muy cerca, porque el pilar está a solo 40 centímetros del nivel del asfalto (nivel 0). Pensaría que antes de terminar la semana deberíamos haberlo encontrado; sin embargo, al estar ya en viernes, lo más concreto sería decir que ocurrirá a inicios de la próxima semana.

Bloque de piedra con inscripciones en latín hallado en las bases del Arco. De acuerdo a Bogdanovich, estos vestigios del siglo XVI aportan la «precisión científica» necesaria para reconstruir la historia fundacional de Lima.. Foto: MML

Es sabido que estas excavaciones han sido muy generosas en hallazgos, desde numismática de plata hasta inscripciones en latín que datan de los siglos XVI y XVII. ¿Qué tan atrás en el tiempo nos permiten viajar estos restos?

Efectivamente. A donde hemos llegado es al siglo XVI, a la etapa fundacional de la ciudad, evidenciada tanto en las estructuras del Molino de Aliaga como en el Puente de Ladrillos.

¿Estos descubrimientos científicos están obligando a reajustar el diseño primario que se tenía para este proyecto?

Desde luego, y eso es lo bonito. La investigación arqueológica nos permite acercarnos de manera más científica a los proyectos de intervención en los espacios públicos. El proyecto de reconstrucción del arco fue planteado hace más de 18 años por el Patronato del Rímac, pero era un proyecto que no se ajustaba a la precisión científica que nosotros en PROLIMA tenemos como bandera. Por eso empezamos este proyecto de investigación arqueológica: retomamos aquel anteproyecto, pero entre lo que había y lo que estamos desarrollando hoy existe un abismo de distancia gracias a la arqueología y otras investigaciones complementarias que nos permiten saber a ciencia cierta qué estaba sucediendo allí a lo largo de estos casi 500 años.

Se entiende que el propósito es integrar el monumento a la ciudad mediante un mirador y una sala de interpretación. ¿Para qué demografía o perfil de visitante se ha diseñado esta infraestructura?

Está pensado para todos los que quieran conocer Lima: primero para el ciudadano, que es el más importante, y luego para todos los que nos visiten, sean nacionales o extranjeros. El arco que se quemó en 1879 regresará con un adicional: se podrá visitar por dentro. Los pilares albergarán una escalera y un ascensor, y dentro de la estructura, sobre el arco, funcionará el centro de interpretación.

Para el gerente de PROLIMA, Luis Martín Bogdanovich, el rescate del Arco del Puente y el Molino de Aliaga es un acto de justicia histórica: «Gracias a la arqueología, hoy sabemos exactamente qué sucedió allí durante 500 años», afirma.

¿Cómo articula esta obra con el proyecto paisajístico del río Rímac y los distritos colindantes, específicamente con la ruta hacia el Molino de Aliaga?

El arco dialoga y es parte del proyecto paisajístico del río Rímac; se articula con la futura restauración del Puente de Piedra y se convierte en el gran acceso al Rímac, un distrito con un patrimonio fantástico y muy desatendido. La hoja de ruta para el Molino de Aliaga es la misma: las investigaciones se han reanudado para ambos lados. Ese proyecto de puesta en valor se incorpora a toda la recuperación de la Alameda Chabuca Granda, cuyo diseño final irá desde la avenida Tacna hasta el Jirón de la Unión.

Hablando de plazos reales para la ciudadanía, ¿cuándo empezará a verse la estructura física del arco? Se mencionaban fechas hacia el 2027, ¿cuáles son los hitos clave?

Yo creo que el arco debería estar ya bien avanzado antes de que el año termine. El proyecto de arquitectura está concluido; solo nos estaba faltando esta precisión técnica que quedó parada hace un año. Si no fuera por eso, el arco ya estaría terminado. Hay que señalarlo: este tipo de injerencias caprichosas, lo que hacen es dificultar el desarrollo y la recuperación del patrimonio cultural de la nación. Es inadmisible que alguna oficina del Estado, sea cual sea, se oponga de cualquier modo a la recuperación del patrimonio cultural de la ciudad.

El Arco del Puente funciona como la gran puerta de entrada al Rímac. Según Bogdanovich, esta obra es la pieza clave que articula el rescate del patrimonio con el nuevo proyecto paisajístico del río, uniendo finalmente ambos distritos a través de la historia. Foto: MML

Parece ser un escenario al que PROLIMA ya está habituado, tras procesos largos como el que enfrentaron ante la orden franciscana. ¿Han mutado los planes originales tras estos conflictos en el Arco o en la Plazuela de San Francisco?

Nosotros enarbolamos la bandera de la recuperación del patrimonio y, si para ello hay que enfrentarse a estos obstáculos, es nuestra función hacerlo a favor de la ciudad. En el caso del Arco del Puente, estamos a puertas de ver si necesitaremos un ajuste adicional al encontrar las bases del otro lado, pero más allá de eso, el expediente está listo. Sobre San Francisco, la obra se está retomando; es el mismo contrato parado hace tres años. Se ejecutará como se aprobó en el proyecto: el muro pretil se mantendrá parcialmente hacia el lado del Jirón Áncash, y en todo el resto del perímetro no se colocará.

El Arco no fue el único frente: Las obras en la Plaza San Francisco también enfrentaron años de parálisis. Pese a los conflictos legales, el gerente de PROLIMA es tajante: «Nuestra función es defender el patrimonio y, si hay que enfrentarse a estos obstáculos, lo haremos». Foto: PROLIMA

Mirando hacia el futuro y comprendiendo la complejidad de estas paralizaciones, ¿vislumbras nuevas amenazas para el trabajo de recuperación de cara al 2030 o 2035?

No soy adivino, pero estoy seguro de que, así como hemos tenido que sortear dificultades en el pasado, nos tocará sortear dificultades en el futuro. Pero no me cabe la menor duda de que Lima debe vencer.