La supermodelo italiana fue la abanderada en la ceremonia inaugural de Milán–Cortina 2026 con un vestido de Giorgio Armani que evocó el icónico look de Carla Bruni en Turín 2006, en una noche donde deporte, moda y memoria se cruzaron.

 Por: Renzo Espinosa 

La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 no solo celebró el inicio de la competencia deportiva más importante del invierno, sino que también conmemoró a la moda italiana en su máxima expresión. Y uno de los momentos más comentados de la noche lo protagonizó Vittoria Ceretti, supermodelo italiana y actual pareja de Leonardo DiCaprio, quien apareció como abanderada con un vestido que conectó pasado y presente de la moda italiana.

Ceretti ingresó al estadio San Siro con un vestido largo blanco de Giorgio Armani Privé, de cuello alto y líneas depuradas. Un diseño sobrio, elegante y cargado de simbolismo, que muchos leyeron como un homenaje directo a Carla Bruni, quien cumplió el mismo rol en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006 con un vestido sorprendentemente similar del mismo diseñador.

Vittoria Ceretti sostiene la bandera italiana durante su ingreso como abanderada en la ceremonia inaugural de Milán–Cortina 2026, con un vestido de Giorgio Armani Privé hecho a medida.

Un gesto que va más allá de la moda

La elección de Ceretti como abanderada no fue casual. La organización de Milán–Cortina 2026 buscó que la ceremonia inaugural evocara los grandes símbolos culturales del país anfitrión, y la moda —uno de los lenguajes más potentes de Italia— tuvo un rol protagónico desde el inicio. En ese marco, la presencia de una supermodelo italiana con proyección global reforzó el mensaje de elegancia, contemporaneidad y tradición.

El momento cobró aún más fuerza al darse en un contexto marcado por el recuerdo de Giorgio Armani, recientemente fallecido en 2025 y considerado uno de los grandes arquitectos del estilo “Made in Italy”. El vestido de Ceretti, hecho completamente a medida, fue presentado durante la entrega de la bandera italiana a la guardia de honor, uno de los actos más solemnes de la noche.

Uno de los momentos más solemnes de la noche: la entrega de la bandera italiana a la guardia de honor, con Ceretti cerrando el desfile vestida de blanco.

Uno de los momentos más solemnes de la noche: la entrega de la bandera italiana a la guardia de honor, con Ceretti cerrando el desfile vestida de blanco.

San Siro, escenario y despedida

La ceremonia se realizó en el histórico estadio de San Siro, inaugurado en 1926 y que este año cumple un siglo de historia. El recinto, uno de los más emblemáticos de Europa, será clausurado tras los Juegos, por lo que la inauguración olímpica funcionó también como una despedida cultural y simbólica de un espacio clave para la historia deportiva italiana.

Tras el saludo institucional del presidente Sergio Mattarella, el estadio se transformó en una pasarela monumental. Sesenta modelos desfilaron con trajes de colores verde, blanco y rojo, replicando los de la bandera italiana y celebrando el legado estético de Armani ante una audiencia global.

Sesenta modelos desfilan en formación con trajes de colores verde, blanco y rojo, en un homenaje visual al legado de Giorgio Armani y a la bandera italiana.

Veinte años después, la misma silueta

El paralelismo con Carla Bruni fue inmediato e inevitable. En Turín 2006, la exsupermodelo desfiló como abanderada con un vestido de cuello alto cubierto de brillantes, reflejando las luces del estadio. Veinte años después, Ceretti retomó esa imagen desde un enfoque más minimalista, pero con el mismo mensaje de sofisticación y solemnidad.

Dos generaciones, un mismo diseñador y un mismo escenario simbólico: los Juegos Olímpicos. Milán–Cortina 2026 retoma así la herencia de Turín y la actualiza con un guiño elegante que une memoria, moda y representación nacional.

El look de Vittoria Ceretti evocó directamente el vestido que Carla Bruni lució como abanderada en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, también diseñado por Armani.

El look de Vittoria Ceretti evocó directamente el vestido que Carla Bruni lució como abanderada en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, también diseñado por Armani.

Armani y el olimpismo italiano

El vínculo entre Giorgio Armani y el deporte italiano es de larga data. Desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el diseñador estuvo a cargo de los uniformes oficiales de la delegación nacional a través de su línea EA7 Emporio Armani. En Milán–Cortina 2026, esa relación alcanzó su punto más alto al integrarse plenamente en la narrativa visual y emocional de la ceremonia inaugural.

El uso del blanco, tanto en los uniformes como en el vestido de Ceretti, fue interpretado como una referencia directa a las cumbres nevadas y al espíritu olímpico, un concepto que el propio Armani definió en vida como “armonía, equilibrio y respeto por el entorno”.

La delegación italiana desfila en la ceremonia inaugural de Milán–Cortina 2026, luciendo los uniformes oficiales de Giorgio Armani y reafirmando la identidad del deporte italiano.

La delegación italiana desfila en la ceremonia inaugural de Milán–Cortina 2026, luciendo los uniformes oficiales de Giorgio Armani y reafirmando la identidad del deporte italiano.

Un momento que definió la noche

Entre los asistentes se encontraban figuras del mundo de la moda, el cine y la cultura internacional, reforzando el carácter global del evento. Sin embargo, fue el paso de Vittoria Ceretti por San Siro el que terminó concentrando la atención mediática y las conversaciones posteriores.

Más allá del espectáculo deportivo, su desfile se convirtió en una imagen poderosa: un puente entre generaciones, un homenaje visual a Carla Bruni y una despedida emotiva al legado de Giorgio Armani. Un momento pensado para quedar grabado en la memoria visual de estos Juegos Olímpicos de Invierno.

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