Más del 40% del electorado sigue indeciso u opta por blanco y viciado, en un escenario marcado por malestar ciudadano, fragmentación regional y baja identificación ideológica de los candidatos.
Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida
A menos de dos meses de las Elecciones Generales 2026, el escenario electoral peruano sigue dominado por la indecisión y el malestar ciudadano.
Según la más reciente encuesta de Datum Internacional, el 42.5% del electorado votaría en blanco, viciado, por ninguno o aún no ha definido su opción. En ese contexto, el voto de rabia emerge como un rasgo central del proceso.
En la intención de voto presidencial, Rafael López Aliaga lidera con 11.9%, seguido por Keiko Fujimori con 9.2%. Ambos encabezan las preferencias, aunque con porcentajes ajustados y lejos de una mayoría clara.
Detrás aparece un amplio grupo de postulantes con cifras reducidas: 24 de los 36 candidatos se mantienen por debajo del 1%, y 16 de ellos no superan siquiera el 0.5%.

Rafael López Aliaga encabeza la intención de voto con 11.9%, en un escenario donde el 42.5% del electorado permanece indeciso o opta por blanco y viciado. (Créditos: ANDINA)
Malestar y voto de protesta
El estudio revela que el 54% de los peruanos llega al proceso electoral con emociones negativas. Un 33% expresa rabia e indignación ante la percepción de que nada cambiará, mientras que un 21% asume el voto con indiferencia.
Entre quienes optan por blanco, nulo o “ninguno”, predomina la idea de que todos los candidatos son corruptos, lo que refuerza la lectura de un voto de rabia asociado a protesta más que a apatía.
Pese a ese clima, un 42% de la ciudadanía enfrenta la contienda con esperanza de que resulte elegido su candidato. Además, el 30% afirma tener ya decidido su voto y no cambiarlo, una cifra que creció frente a enero, cuando solo el 12% aseguraba haber definido su elección.

El voto de protesta y la rabia ciudadana reflejan el descontento frente a una política que no logra representar a los ciudadanos peruanos. (Créditos: ANDINA)
Regiones, género e indefinición ideológica
El panorama regional muestra disputas ajustadas. En el sur del país, Rafael López Aliaga registra 8.7%, mientras Alfonso López Chau alcanza 7.2%, configurando una competencia pareja en una zona clave y tradicionalmente volátil.
En Lima y Callao, López Aliaga concentra su mayor respaldo con 19.8%, mientras su apoyo cae a 2.4% en el ámbito rural.

Alfonso López Chau alcanza 7.2% de intención de voto en el sur, pisándole los talones a Rafael López Aliaga, quien registra un 8.7% en esa región clave de la contienda electoral. (Créditos: UCH Peru, CC BY 3.0)
En el voto femenino, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga presentan cifras cercanas al 10%, un empate que rompe la idea de un rechazo sistemático hacia candidaturas conservadoras o de derecha dura.
A ello se suma una marcada desorientación ideológica: cerca del 80% de los consultados no sabe ubicar políticamente a Alfonso López Chau, y niveles similares de desconocimiento se repiten en otros postulantes, más del 70% del electorado no sabe si Ronald Atencio es de izquierda o derecha pese a sus posturas públicas en favor de las dictaduras comunistas en Cuba y Venezuela.

El empate en el voto femenino entre candidaturas conservadoras cuestiona el prejuicio de que las mujeres no respaldan opciones de derecha dura en las elecciones. (Créditos: ANDINA)
Con un nivel de indecisión superior al registrado en 2016 (14%) y 2021 (33%), la elección de 2026 se perfila menos como una volatilidad coyuntural y más como una crisis estructural de representación y de oferta política, en la que el voto de rabia se consolida como uno de los principales motores del comportamiento electoral.
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