De murales vibrantes en Antioquía a piedra inca viva en Ollantaytambo, estos pueblos peruanos combinan herencia colonial, urbanismo prehispánico y oficios artesanales en escenarios ideales para arquitectos, diseñadores y viajeros culturales.
Por Micaela Simón
Antioquía
A solo 70 km de Lima en Huarochirí, Antioquía se reinventó en 2004 con murales de Enrique Bustamante que cubren casas, iglesias y calles en tonos vibrantes de ángeles, flores y motivos andinos. Esta galería al aire libre, impulsada por una ONG local, resalta la arquitectura tradicional pintada y ha revitalizado la economía mediante turismo y capacitaciones artesanales.

Antioquía.
Llega en 2.5 horas por carretera desde Cieneguilla; ideal para fotógrafos y diseñadores que buscan inspiración en intervenciones urbanas contemporáneas sobre bases coloniales. Su plaza principal y miradores ofrecen vistas panorámicas de esta joya huaralina.
Lampa
Conocida como la «Ciudad Rosada» por sus fachadas en tonos pastel, Lampa presume el Templo de Santiago Apóstol (1675-1685) con réplicas singulares de la Piedad de Miguel Ángel en escala desproporcionada. Su estilo mestizo fusiona barroco español con iconografía indígena en un valle sereno a 26 km de Juliaca.

Templo de Santiago Apóstol.
Explora sus calles empedradas y capillas secundarias para apreciar cómo la arquitectura colonial se adapta al Altiplano puneño, con detalles en sillar rosado que contrastan el paisaje lacustre. Perfecto para una visita de medio día en ruta a Sillustani.
Ollantaytambo
Única ciudad inca aún poblada, Ollantaytambo exhibe calles estrechas alineadas sobre muros ciclopeos pulidos y superpuestos por casas coloniales en el Valle Sagrado. Su imponente «fortaleza» de piedra trapezoidal domina el horizonte, evidenciando la planificación urbana milenaria de los incas.

Parque Arqueológico de Ollantaytambo.
Accede en tren hacia Machu Picchu; recorre sus terrazas y portones liticos para estudiar técnicas de cantería prehispánica en contexto vivo. Un must para arquitectos interesados en restauración patrimonial.
Chacas
En el Callejón de Conchucos, Chacas destaca por tallados en madera que adornan balcones, puertas y fachadas enteras, legado del taller Don Bosco que exporta artesanía globalmente. Su arquitectura andina, rodeada de lagunas y cataratas, integra funcionalidad montañesa con ornamento profuso.

Chacas.
Combina con Chavín de Huántar para un circuito remoto; observa cómo la madera tallada revitaliza estructuras sísmicas en este enclave olvidado del Callejón.
Chinchero: Plaza Inca de Piedra Calcárea
A 3800 msnm en el Valle Sagrado, Chinchero preserva un trazado inca con muros de piedra calcárea, nichos trapezoidales y base de iglesia colonial en su plaza principal. El mercado dominical de trueque añade vitalidad cultural a esta aldea resistente al clima punitivo.

Chinchero.
Estudia sus andenes y sistemas hidráulicos incas superpuestos por barroco; ideal para diseñadores texturando con piedra andina en proyectos contemporáneos.
Andahuaylillas
En la Ruta del Barroco Andino, la iglesia de San Pedro Apóstol en Andahuaylillas deslumbra con cedro tallado en altares, vigas y techos que mezclan renacentista español con murales indígenas. Junto a Huaro, ofrece frescos prehispánicos en el Valle Sur de Cusco.

San Pedro Apostól de Andahuaylillas.
Visita sus interiores dorados y exteriores de sillar para analizar sincretismo colonial; accesible en tour de día desde Cusco para amantes del detalle ornamental.
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