Como Verónika Mendoza en su momento, Alfonso López Chau llega al tercer lugar de las encuestas encarnando una aparente opción progresista. Pero como ocurrió con Mendoza, su ideario y sus compañeros de ruta están más cerca de la vieja izquierda conservadora de siempre.
Por: Isabel Miró Quesada
Según la última encuesta de Datum, Alfonso López Chau aparece en un empate técnico en el tercer lugar con 5.7%, junto con Carlos Álvarez (6%). En la encuesta de CPI, López Chau también ha subido al tercer lugar con 5.1%. En la encuesta de IEP también aparece tercero con 5%. Y en la página de apuestas Polymarket, por cierto, ya se ubica en el segundo lugar con 22%. Bien podría ser la cuota izquierdista que se colará entre los primeros lugares de las elecciones.
Objetivamente hablando, López Chau viene conquistando cierta simpatía en el centro y sur del país. Y esa alza en las preferencias podría tener muchas explicaciones. Por un lado, su aparato universitario, el cual tiene redes en todos los rincones del país. Como ex rector de la UNI, tiene contactos en el magisterio y en el profesorado de muchísimas universidades en todos los rincones del país. Su ubicación en el despoblado eje de la centro izquierda también ayuda.
López Chau se ha posicionado cuidadosamente entre la izquierda radical de un Ronald Atencio o Roberto Sánchez y el centro liberal de un Rafael Belaunde, jalando de uno y otro lado, según convenga. Orbita alrededor de la argolla progresista, con un pie en el diario La República y otro en ciertos líderes de provincia. Su imagen aplomada también ayuda. Pinta canas, lo que sugiere cierta madurez. Pero también aparenta cierta energía y vitalidad. Además, combina el terno con el casco, dándole una imagen de gerente minero provinciano, a pesar de ser del Callao.
Irónicamente, sus propuestas distan mucho del progresismo que aún encandila parte de la Europa continental. Habla mucho de Suecia y Noruega, pero sus ideas económicas son más cercanas al primer gobierno de Alan García, donde trabajó. Y es que López Chau es, en realidad, un aprista de los 80s, con toda la carga estatista e iquierdista que eso implica.
«Habla mucho de Suecia y Noruega, pero sus ideas económicas son más cercanas al primer gobierno de Alan García, donde trabajó».
López Chau propone una nueva constitución, mantener la estatal Petroperú y replicar el éxito del partido Morena de AMLO (Andrés Manuel López Obrador), del cual es un declarado admirador. Su modelo contemporáneo es el mexicano, país donde estudió. Y ya sabemos qué debilidades populistas tiene México. Por eso no sorprende que lleve en sus filas a Mirtha Vásquez, Indira Huilca y Ruth Luque. Tres radicales zurdas que le ayudan a tener el voto del sur y centro del país. Y que distan mucho de la izquierda progresista europea , como las idealiza el caviarismo peruano.
Vásquez no solo fue la premier de Pedro Castillo, sino una feroz anti minera. Y Luque y Huilca también han sido notoriamente pro lápiz, apoyando al desastroso gobierno de Pedro Castillo. No es casual que sean herederas de Verónika Mendoza , quien en su momento también defendió causas ecológicas y LGBTI pero, en el fondo, apoyó y cogobernó con el conservador, estatista y machista Pedro Castillo a través de cuadros como Anahí Durand.
Mal hacen los progresistas peruanos en confundir a Alfonso López Chau con la izquierda europea, el modelo nórdico o con los rezagos del Estado de bienestar. El propio Alfonso López Chau ya habló de tomar las reservas del Banco Central de Reserva, demostrando que su paso por esa institución no le enseñó nada y fue pura cuota política aprista. Ojalá el elector caviar de la clase media peruana no se confunda otra vez y vea lo que quiera ver. Aunque el izquierdista se vista de progresista.
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