La directora regional de Christie’s para Chile, Perú y Ecuador toma el martillo del Museo de Arte de Lima. Con más de doscientas subastas benéficas a su nombre, sostiene que el arte amazónico dejó de ser “boom” y que las técnicas ancestrales latinoamericanas alcanzan cifras históricas en el mercado global
Por: María Jesús Sarca Antonio
“Hoy el arte amazónico es reconocido no solo como expresión tradicional, sino como arte contemporáneo con voz propia”. Con esa convicción, Denise Ratinoff Kramarenko aterriza en Lima para conducir uno de los eventos más esperados del calendario cultural: la XV Subasta y Fiesta de Verano del Museo de Arte de Lima.

Denise Ratinoff posa junto a una obra de Mario Carreño, Premio Nacional de Arte de Chile en la década de 1960, y a una escultura de Marta Colvin: una Machi que la artista le obsequió en París con un deseo simbólico de “salud, dinero y amor”. | Foto: Denise Lira -Ratinoff.
La única mujer martillera pública en Chile especializada en subastas de beneficencia considera que el auge del arte shipibo-konibo superó la categoría de tendencia y ahora ha logrado el reconocimiento internacional. Al mismo tiempo, observa cómo los millennials participan cada vez más en subastas –especialmente desde formatos digitales– y cómo el protagonismo de las coleccionistas mujeres transforma las dinámicas tradicionales del sector.
El 28 de febrero, en Playa del Golf, en el balneario de Asia, Denise conducirá la puja de la subasta presencial y virtual –a través de la plataforma Bidsquare– en una velada auspiciada por Credicorp Capital, Pacífico Seguros y Revista COSAS.

Vista de Machu Picchu de Martín Chambi (1932), a subastarse en en el evento del MALI.

Alfombra “Yauli”, colección “Habas” (2025), de Elvia Paucar.
Entre 2024 y 2025 volvió el boom del arte amazónico, especialmente de la comunidad shipibo-konibo. ¿Ha cambiado el mercado?
El arte amazónico peruano continúa su auge, pero ha entrado en una etapa de maduración. Artistas como Sara Flores alcanzan hitos históricos, como representar al Perú en la Bienal de Venecia 2026, consolidando la visibilidad del arte amazónico en el escenario global. Hoy su obra es reconocida no solo como expresión tradicional, sino como arte contemporáneo con voz propia, integrado en museos, colecciones y bienales internacionales. El crecimiento del mercado también ha intensificado debates sobre ética, derechos culturales y apropiación, lo que demuestra que no se trata de un fenómeno pasajero, sino de un desarrollo sostenible y con proyección institucional.
¿Hay alguna disciplina en boga en el mercado peruano o internacional?
Más que disciplinas aisladas, observamos tendencias temáticas claras: identidad, género y memoria; naturaleza y ecología; inclusión social y narrativas poscoloniales. En términos de mercado, destaca el crecimiento de la participación de millennials en subastas de arte y lujo, aumenta de forma significativa, especialmente a través de plataformas digitales. También vemos mayor protagonismo de coleccionistas femeninas, lo que transforma las dinámicas tradicionales del mercado.

“Aula MALI” (2019), de Venuca Evanan.
¿Qué tendencias definen hoy el arte latinoamericano?
Existe una marcada revalorización de saberes locales y técnicas ancestrales: textiles, tejidos, bordados, cerámica y materiales naturales se integran en obras conceptuales de lenguaje contemporáneo. Un ejemplo paradigmático es Olga de Amaral, cuya trayectoria ha redefinido los límites entre textil, escultura y pintura. En 2025, su obra “Pueblo H” alcanzó los US$3’125.000 en Christie’s, duplicando su récord previo. Asimismo, las temáticas ecoartísticas y la conexión con la naturaleza son centrales. Destaca Cecilia Vicuña, cuya obra “The Benefits of Poetry” triplicó su estimado inicial en su primera subasta internacional en 2025, evidenciando el interés del mercado por propuestas que articulan arte, paisaje y cosmovisión.
¿A qué artistas peruanos deberíamos prestar atención?
Christie’s ha representado consistentemente a figuras clave del Perú dentro del arte latinoamericano. Entre los consagrados están Tilsa Tsuchiya, Fernando de Szyszlo y Jorge Eduardo Eielson, cuyos legados son centrales en la narrativa moderna y contemporánea regional. Además, el arte colonial peruano mantiene una presencia sólida en catálogos especializados, subrayando la riqueza histórica del país en el panorama internacional.

“Cerámica de pareja shipibo-konibo”, de Leidy Martínez (2025).
“La participación de millennials en subastas de
arte y lujo aumenta de forma significativa, especialmente
a través de plataformas digitales. También vemos
mayor protagonismo de coleccionistas femeninas”.
Sara Flores será la primera artista indígena en representar al Perú en la Bienal de Venecia 2026. ¿Qué significa este hito?
Me parece fantástico. Es un reconocimiento histórico para una artista que fusiona técnicas tradicionales shipibo-konibo con un lenguaje contemporáneo sólido. Su participación consolida la proyección internacional del arte indígena peruano y amplía la conversación sobre identidad y representación en el arte global.
¿Cómo evalúa la participación peruana en las últimas ediciones de la Bienal?
El Perú ha estado representado por artistas como Herbert Rodríguez y Violeta Quispe, reflejando distintas generaciones y enfoques. La presencia del país en Venecia reafirma su dinamismo y relevancia en el contexto internacional del arte contemporáneo.

“Balcón colonial” (1977), de Camilo Blas.

“Café parisino La Coupole” (1937), de Apu-Rimak.
¿Qué recomendaría a un coleccionista en esta edición de la Subasta y Fiesta de Verano?
Siempre priorizar obras que realmente le hablen y le gusten, más allá de tendencias. Invertir en piezas que generen conexión personal permite construir una colección auténtica y disfrutar el proceso.
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