Indicadores de empleo, consumo e inversión avanzan a tasas cercanas al 6%, un ritmo que hoy adorna las promesas políticas, pero que ya estaría presente en la economía real.
Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida
Las cifras oficiales del crecimiento económico del Perú podrían estar quedándose cortas frente al dinamismo real de la actividad productiva. Esa es la principal advertencia que plantea Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), en una columna publicada en El Comercio, donde sostiene que la economía estaría creciendo a un ritmo mayor al que reflejan hoy las estadísticas oficiales.
Según recuerda el economista, el PBI del país avanzó 3,4% el año pasado, una cifra que admite lecturas opuestas. Desde una mirada optimista, permitió ubicar al Perú entre las economías de mayor crecimiento de la región y superar las proyecciones iniciales. Sin embargo, Macera subraya que esa cifra contrasta con el contexto externo favorable y con el desempeño de otros indicadores. “Si mantenemos el 3% de expansión del PBI promedio anual indefinidamente, nos va a tomar 30 años alcanzar apenas el PBI por persona que tiene hoy Uruguay”, escribe.
Más allá de ese contraste, el eje de su análisis es que el crecimiento real podría estar siendo subestimado. “Probablemente lo estamos midiendo mal. Que, de hecho, hay algo más de agua de lo que vemos en cifras oficiales”, señala, en referencia a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

El crecimiento de 3,4% posicionó al Perú entre las economías más dinámicas de la región, pero los datos administrativos sugieren que la actividad económica ya se mueve a un ritmo mayor. (Créditos: ANDINA)
El empleo formal crece a un ritmo incompatible con un PBI de 3%
Uno de los principales desajustes aparece en el mercado laboral. Los puestos de trabajo formales del sector privado crecieron 6,2% en 2025, muy por encima del crecimiento de la población en edad de trabajar. A ello se sumó el aumento de las remuneraciones, lo que llevó a que la masa salarial formal se expandiera 9,1%.
Para Macera, estas cifras son difíciles de compatibilizar con una economía que avanza apenas poco más del 3%. “Tendríamos que asumir que cada trabajador ahora produce, en promedio, menos que antes. No hay mayor motivo para pensar que eso es cierto”, sostiene.

El empleo formal privado creció 6,2% y la masa salarial 9,1% en 2025, un ritmo difícil de conciliar con un PBI que avanza apenas 3%.
El consumo confirma un mayor dinamismo económico
El comportamiento del consumo refuerza esa lectura. El IGV interno creció 8,1% en 2025, mientras que las importaciones de bienes de consumo aumentaron 18,5%. En el caso de los bienes duraderos, como automóviles y equipos electrónicos, el incremento fue de 27%.
A ello se suman otros indicadores de gasto. Las transacciones con tarjetas crecieron más de 11% interanual en enero de 2026 y los comprobantes de pago electrónicos superaron el 10% anual en sectores no primarios. “Por donde se le mire, el consumo viene más fuerte de lo que sugiere la estadística oficial”, escribe el economista.
“Tendríamos que asumir que cada trabajador ahora produce, en promedio, menos que antes. No hay mayor motivo para pensar que eso es cierto.”
Inversión y crédito dibujan una economía más acelerada
El análisis también revisa variables asociadas a la inversión. El consumo interno de cemento se expandió 12,3% interanual, las importaciones de bienes de capital crecieron 16,4% y el crédito a empresas fue 7,4% mayor que un año antes.
En paralelo, la morosidad se ubicó en mínimos desde antes de la pandemia y el circulante aumentó cerca del 14%. En conjunto, estos indicadores describen una economía con un nivel de actividad más cercano a tasas de crecimiento que hoy forman parte del debate político que al 3,4% reportado oficialmente.
“Por donde se le mire, el consumo viene más fuerte de lo que sugiere la estadística oficial.”
Un desfase estadístico más que un problema de crecimiento
Macera reconoce que parte de este mayor dinamismo puede explicarse por procesos de formalización o mejoras en los registros, pero advierte que esas razones no alcanzan para explicar diferencias de esta magnitud. Entre los factores que podrían estar distorsionando la medición menciona el uso de un año base de 2007 y deficiencias en la calidad de la información sectorial.
“Las discrepancias en manufactura entre lo que se recoge de las muestras oficiales y las ventas que reporta la Sunat en ocasiones son groseras”, apunta. Un problema similar se observa en el sector financiero, que según las cifras del PBI no habría crecido en 2025, pese a que el crédito total aumentó 6,5%.
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