La crisis en Oriente Próximo acelera la formación de bloques internacionales y sitúa a España junto a China e Irán, en contraste con la posición adoptada por Estados Unidos y varios socios occidentales.
Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida
La evolución del conflicto en Oriente Próximo está haciendo cada vez más visible la consolidación de bloques geopolíticos definidos. En ese escenario, España aparece situada junto a China e Irán tras una serie de decisiones adoptadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, que han provocado fricciones con Estados Unidos y un creciente distanciamiento de varios aliados occidentales.
El punto clave fue la negativa del Ejecutivo español a autorizar el uso de la Base Naval de Rota y la Base Aérea de Morón para operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán. La decisión fue duramente criticada por Donald Trump, quien llegó a anunciar que “cortaría el comercio” con España y rechazó que el intercambio internacional pueda emplearse como instrumento de presión política.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió con firmeza a la negativa española y advirtió que Estados Unidos no mantendría relaciones comerciales normales con un país que rechaza colaborar militarmente. Su postura marcó una línea clara: no hay beneficios económicos sin compromiso estratégico con el bloque occidental. (Créditos: Flickr @Michael Vadon)
El respaldo de China e Irán
Frente a las críticas de Washington, el Gobierno español recibió apoyos explícitos desde Irán. El embajador iraní en Madrid calificó la postura de España como “valiosa” y “acorde con el Derecho internacional” tras los ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní. El respaldo procedente de Teherán refuerza la percepción de que España queda asociada a uno de los polos enfrentados en la crisis.
A este apoyo se sumó China, que salió públicamente en defensa de Madrid. Pekín agradeció que España no “rinda pleitesía” a Washington y se alineó con la condena china a los ataques contra Irán. El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, calificó la ofensiva de “inaceptable” y carente de autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, proponiendo incluso la creación de un frente internacional conjunto para frenar las acciones unilaterales.

China salió en defensa de España y aprovechó para encuadrar a Madrid en su estrategia de cuestionar el liderazgo occidental, alineando a España con su discurso contra Washington. (Créditos: Xinhua/Pang Xinglei)
La coordinación entre China y Rusia también quedó reflejada en la conversación entre Wang Yi y Serguéi Lavrov, en la que ambos coincidieron en criticar los ataques sin mandato de la ONU y en advertir sobre el riesgo de una escalada incontrolable.
Distancia con Occidente y lectura estratégica
Este posicionamiento se produce en paralelo a un enfriamiento del peso político de España dentro de la Unión Europea. La exclusión de Sánchez de una reunión previa al Consejo Europeo y su choque con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han sido interpretados como síntomas de una menor influencia en el núcleo decisor comunitario.
Mientras tanto, potencias occidentales como Francia y Reino Unido han optado por respaldar la ofensiva militar, y el presidente francés Emmanuel Macron ha planteado incluso el refuerzo de la capacidad nuclear europea.

El presidente del Gobierno y líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, defendió la negativa a conceder a Estados Unidos la autorización para utilizar las bases militares de Rota y Morón en operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán, una decisión que se suma a posicionamientos previos junto a Venezuela y otros regímenes antioccidentales y que refuerza la percepción de un alejamiento del bloque occidental. (Créditos: X @Moncloa)
Desde La Moncloa se insiste en que la posición española responde a una apuesta por la desescalada y la coherencia con el Derecho internacional. Sin embargo, en un contexto de redefinición del orden global, el resultado es una fotografía cada vez más nítida: los bloques geopolíticos se consolidan y España aparece situada junto a China e Irán, alejándose de la línea marcada por Estados Unidos y varios de sus aliados tradicionales.
Suscríbase aquí a la edición impresa y sea parte de Club COSAS.