Un almuerzo en el jardín puede convertirse en uno de los grandes placeres del verano. Con ingredientes de estación, una mesa sencilla y detalles naturales, es posible crear un momento relajado, lleno de sabor y de recuerdos que se quedan.

Por: Isabel Maguiña

Aprovechando el verano, almorzar en el jardín es una excelente elección. Hay que disfrutar el clima y estar cerca de la naturaleza.

Por supuesto, esos almuerzos deben tener menús frescos, con ingredientes de estación. Siempre hay que cocinar con lo que está en temporada: no solo es más económico, sino también más sabroso.

Que estos almuerzos en tu jardín sean desenfadados, sin grandes pretensiones, como se dice en inglés, effortless. Utiliza vajilla de cerámica, de madera o de loza, alegre y alusiva al jardín; no uses plaque ni platería.

Puedes aprovechar cubiertos con mango de bambú, platos en forma de hoja o con motivos naturales, manteles de fibras como el lino y flores acomodadas de manera muy natural, como si las hubieras cortado del campo.

Entre hojas, flores y verde vibrante, la mesa cobra sentido. La naturaleza no decora: envuelve, refresca y convierte cada encuentro en un recuerdo de verano.

Entre hojas, flores y verde vibrante, la mesa cobra sentido. La naturaleza no decora: envuelve, refresca y convierte cada encuentro en un recuerdo de verano.

Sé más informal en todo, incluso con la persona que te ayuda a atender la mesa. Sería una pena verla con un saco de manga larga, abotonado hasta arriba y con guantes, como solemos hacer en las cenas de gala. En lugar de ello, un saco fresco de rayas blancas y azules dará gusto, y será evidente que no está padeciendo el calor.

Tú también crea recuerdos. La vida se trata de los momentos que vamos construyendo y, si lo hacemos con arte, dejamos una huella.

Vístete con ropa de lino. ¡Utiliza colores! Como los pájaros que vuelan.

Vajilla de tonos suaves, cubiertos con mango de bambú y cristalería azul componen una mesa fresca y natural, pensada para disfrutar el almuerzo de verano al aire libre.

Vajilla de tonos suaves, cubiertos con mango de bambú y cristalería azul componen una mesa fresca y natural, pensada para disfrutar el almuerzo de verano al aire libre.

Observa tu jardín: fíjate por dónde cae el sol y en qué lugar hay sombra a la hora en que piensas servir el almuerzo. Una vez bien ubicado el espacio, coloca allí la mesa.

Acuérdate de disfrutar antes en la terraza

¡Aprovecha el verano en todo sentido! Sirve tragos con frutas, como Bellinis o Rossinis; ofrece jugos de frutas de estación, postres con frutas, tiraditos y tartares. ¡Cuántas maravillas tenemos! Soy una enamorada del Perú: es un país prodigioso, todo es delicioso. Nuestros productos son tan sabrosos que, servidos con arte, no se necesita más.

El jardín no es solo escenario: es parte de la experiencia. Observa cómo cae la luz, dónde se forma la sombra y deja que las plantas marquen el ritmo natural del almuerzo.

El jardín no es solo escenario: es parte de la experiencia. Observa cómo cae la luz, dónde se forma la sombra y deja que las plantas marquen el ritmo natural del almuerzo.

Utiliza lindas fuentes, preferiblemente grandes, y coloca allí la comida de manera artística. Aprende a decorar todo lo que sirvas con hojas, pepas de granada, frutas, flores comestibles o germinados, pero evita que la comida se vea apretada en la fuente. Haz de cada plato un espectáculo. Recuerda que el verano se va y luego vendrán otro tipo de decoraciones: cada cosa tiene su momento. •

Suscríbase aquí a la edición impresa y sea parte de Club COSAS.