El mandatario defendió la composición social de su equipo de gobierno, destacó su cercanía con sectores populares y presentó proyectos educativos y energéticos durante su gira por el norte del país
Por: Redacción COSAS
En la región Lambayeque, el 18 de abril el presidente José María Balcázar encabezó una jornada oficial y ante cientos de asistentes reunidos en la ciudad de Monsefú. El jefe de Estado optó por un discurso directo, enfocado en remarcar la identidad de su equipo de trabajo.
«En mi gabinete no hay ningún blanco, ningún acaudalado, ningún patrón. Aquí no hay caciques de tal manera que estamos hablando entre amigos del mismo nivel social. La policía y los militares también vinimos del pueblo. Y que mejor que servir al pueblo y para eso nos han colocado en la presidencia de la República», indicó.
La declaración se convirtió en el eje de su intervención, planteando una narrativa que apela a la representación social y a la cercanía con sectores históricamente relegados. La escena, en una plaza colmada, reforzó ese tono: autoridades locales, ciudadanos y miembros del Ejecutivo compartiendo un espacio donde el mensaje político se entrelazó con gestos simbólicos de proximidad.
Presencia ministerial y anuncios clave
Durante la actividad, Balcázar estuvo acompañado por el presidente del Consejo de Ministros, Luis Arroyo, así como por el ministro de Economía y Finanzas, Rodolfo Acuña, y el titular de Energía y Minas, Waldir Ayasta. Este último recibió un reconocimiento especial al ser declarado hijo ilustre de Monsefú, su ciudad natal, en un momento que añadió una dimensión local al evento.

En un contexto político aún marcado por tensiones electorales, sus palabras buscaron trazar una línea clara respecto al origen y la composición de quienes lo acompañan en el Ejecutivo.
También participaron el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Wilder Sifuentes, y el comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Arriola. La presencia de estas figuras permitió al Ejecutivo proyectar una imagen de coordinación institucional en una jornada que combinó discurso político con anuncios concretos.
Entre las principales iniciativas destacadas figura la creación de una nueva universidad pública en Chiclayo, así como la implementación de institutos tecnológicos en la región. Estas propuestas apuntan a fortalecer el acceso a educación superior en el norte del país, en un contexto donde la descentralización educativa sigue siendo una demanda persistente.
Infraestructura energética en Olmos
Horas antes de su llegada a Monsefú, el mandatario inauguró un sistema eléctrico rural en el centro poblado de Insculas, ubicado en el distrito de Olmos. Este proyecto beneficiará a más de 3,200 ciudadanos distribuidos en 21 localidades, ampliando el acceso a servicios básicos en zonas tradicionalmente postergadas.
La obra, centrada en electrificación, forma parte de una estrategia orientada a reducir brechas en infraestructura y mejorar condiciones de vida en áreas rurales. Durante su intervención en este punto, Balcázar aprovechó para referirse al clima político nacional, marcando distancia frente a promesas electorales.
«No estamos en campaña política. Nadie de los que está aquí al frente y, por lo tanto, no venimos a ofrecer, sino trayendo obras ya realizadas, es la única diferencia», indicó.
El énfasis en resultados tangibles buscó posicionar su gestión como una administración enfocada en ejecución, en contraste con dinámicas habituales de campaña. La elección de Olmos como escenario para este mensaje reforzó la idea de intervención directa en territorios donde las necesidades estructurales son más visibles.
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