La ceremonia organizada por el gobierno chino, encabezada por el vicepresidente Han Zheng, expuso el delicado equilibrio diplomático entre Washington y Pekín en medio de tensiones comerciales, disputas por Taiwán y negociaciones económicas de alcance mundial

Por: María Sarca

Donald Trump llegó la noche del miércoles a Pekín para iniciar una visita oficial que concentra la atención internacional en un momento decisivo para la relación entre Estados Unidos y China. El presidente estadounidense fue recibido en el aeropuerto por una banda militar, una guardia de honor, cientos de jóvenes con banderas chinas y el vicepresidente Han Zheng.

Donald Trump llegó a China desde el Air Force One y fue recibido por el vicepresidente Han Zheng.

La recepción incluyó al vicepresidente chino Han Zheng, cuya presencia despertó interpretaciones entre especialistas en diplomacia internacional. Aunque ocupa uno de los cargos más visibles del gobierno chino, su influencia política dentro del Partido Comunista resulta limitada. Para analistas, el gesto reflejó respeto institucional hacia Estados Unidos, aunque sin otorgar una señal excepcional hacia Trump.

“En la diplomacia china, el protocolo es sustancia, especialmente durante una visita de Estado”, explicó Evan Medeiros, exasesor de Barack Obama para Asia. “La ceremonia de llegada es el primer umbral en el juego del protocolo. Es la forma en que China da señales de respeto”.

El especialista Wei-Feng Tzeng también interpretó el gesto como una señal política calculada. “Si enviaron a alguien que es miembro del Politburó, significa que realmente piensan que esto es muy importante y que tú eres nuestro invitado más importante”, sostuvo.

La ceremonia de bienvenida reveló desde el primer minuto que Pekín buscó imprimirle al encuentro con Trump.

Este jueves Donald Trump y Xi Jinping participaron en una ceremonia de bienvenida escoltados por una guardia militar de honor que sostenía banderas de Estados Unidos y China, mientras decenas de escolares agitaban flores y vitoreaban al paso de la comitiva. Frente a las escalinatas del Gran Salón del Pueblo, los presidentes sonrieron ante las cámaras y caminaron juntos entre saludos, música ceremonial y un despliegue diseñado para subrayar el peso político de la visita.

Durante el encuentro, Trump intercambió gestos distendidos con Xi Jinping e incluso le dio algunas palmadas en la espalda mientras los niños ondeaban banderas de ambos países. Más tarde, el mandatario estadounidense destacó el recibimiento organizado por China y puso especial énfasis en la participación de los escolares. “Los niños fueron increíbles”, declaró ante periodistas, antes de describir la ceremonia como “un honor como pocos que haya presenciado antes”.

El encuentro de Donald Trump y Xi Jinping frente puesta en escena cuidadosamente diseñada por escolares de Pekín.

Elon Musk, Nvidia y Meta en la comitiva presidencial

Uno de los elementos que más atención concentra alrededor del viaje es la presencia de los principales ejecutivos del sector tecnológico estadounidense. A China también llegaron Elon Musk, Tim Cook, Jensen Huang y Dina Powell McCormick, además de directivos de Boeing, Qualcomm, Goldman Sachs, Citigroup y Micron Technology.

La inclusión de Jensen Huang adquiere especial relevancia por la competencia entre Estados Unidos y China en inteligencia artificial. Nvidia domina el mercado global de chips avanzados, aunque Washington mantiene restricciones que impiden a empresas chinas acceder a sus semiconductores más sofisticados.

“Huang asiste a la cumbre por invitación del presidente Trump para apoyar a Estados Unidos y los objetivos de la administración”, declaró un portavoz de Nvidia. Trump incluso llamó personalmente a Huang para invitarlo a subir al Air Force One durante una escala de abastecimiento en Alaska antes de llegar a China.

La presencia de Elon Musk también resulta significativa después de meses de fricciones públicas con Trump.

También llegó Elon Musk, fundador de Tesla, SpaceX y xAI mantiene intereses industriales estratégicos en territorio chino, especialmente por la operación de Tesla en Shanghái. El conflicto entre ambos surgió tras diferencias sobre políticas fiscales y económicas durante 2025. Musk había respaldado abiertamente la campaña presidencial republicana y ocupó un cargo como consejero superior del presidente hasta mayo pasado, cuando la relación se deterioró.

Por su parte, Tim Cook busca preservar la estabilidad de Apple en China, país clave para la cadena de suministro global de la compañía. La empresa depende de fábricas y operaciones instaladas en territorio chino para sostener gran parte de su producción internacional.

En tanto, Dina Powell McCormick participa en un momento decisivo para la expansión de Meta en inteligencia artificial e infraestructura digital. La ejecutiva trabajó previamente como asesora adjunta de seguridad nacional durante la administración Trump y también integró el gobierno de George W. Bush.

Una visita cargada de simbolismo

Tras la ceremonia en la plaza Tiananmen, Xi Jinping recibió a Trump en el Gran Salón del Pueblo, el enorme edificio gubernamental ubicado frente al centro político de Pekín. Ambos mandatarios estrecharon las manos frente a las cámaras antes de pasar revista a la guardia militar de honor.

La plaza permaneció completamente despejada mientras cañones retumbaban en señal de bienvenida y soldados portaban enormes banderas de Estados Unidos y China sobre las escalinatas cubiertas de alfombra roja.

Donald Trump se reúne con Xi Jinping en China en medio de tensiones comerciales y la guerra contra Irán.

La agenda también incluye una visita de Trump al Templo del Cielo, complejo religioso construido en el siglo XV que simboliza la conexión entre el cielo y la tierra dentro de la tradición imperial china. Ambos presidentes participarán además en un banquete de Estado antes de continuar las negociaciones.

Aunque Washington y Pekín alcanzaron el año pasado una tregua comercial que frenó nuevos aranceles, persisten diferencias profundas sobre tecnología, exportaciones estratégicas y seguridad internacional. La reunión entre Trump y Xi Jinping busca establecer un nuevo equilibrio entre las dos mayores economías del planeta mientras el escenario geopolítico atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años.

La negociación que define la visita diplomática

Durante las próximas jornadas, los mandatarios mantendrán reuniones enfocadas en comercio, tecnología, Taiwán, minerales estratégicos y armamento nuclear. El presidente estadounidense busca ampliar el acceso de compañías norteamericanas al mercado chino y avanzar en acuerdos vinculados a exportaciones agrícolas, aeronaves y tierras raras.

Donald Trump y Xi Jinping expresaron durante su primera reunión bilateral en Pekín que comparten la posición de impedir que Irán acceda a armamento nuclear y respaldaron la reapertura del estrecho de Ormuz para el tránsito de petróleo y gas sin cobros adicionales, de acuerdo con un comunicado emitido por la Casa Blanca.

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