La nueva exposición de Proyecto AMIL, en Barranco, propone una reflexión sobre los modelos de producción contemporáneos, la transformación de los vínculos humanos y los desafíos que plantean las tecnologías emergentes. Se inaugura el 13 de junio.

Por: María Sarca

Proyecto AMIL abre puertas de su espacio en Barranco para presentar Capitaloceno, una exhibición colectiva que congrega a más de 30 artistas peruanos e internacionales alrededor de una pregunta: ¿cómo los sistemas económicos, tecnológicos y ambientales moldean la vida cotidiana, las formas de pensamiento y las relaciones entre las personas?

La muestra reúne artistas de distintas generaciones y procedencias en un diálogo sobre el presente y el futuro de la sociedad. | Foto: Juan Pablo Murrugarra

Resistencia (2010), de Marcele Armas.

El proyecto toma como punto de partida el concepto de «Capitaloceno», una noción que plantea que la actual era geológica no puede comprenderse únicamente a partir de la acción humana, sino desde una estructura global basada en la extracción de recursos, la producción intensiva y el consumo permanente. Bajo esta mirada, la exposición examina las consecuencias de ese modelo en el paisaje, la cultura, las comunidades y la construcción de valores.

La propuesta curatorial nació de un proceso poco convencional. Durante más de un año, el equipo desarrolló una serie de conversaciones con distintos sistemas de inteligencia artificial. El proyecto las incorporó como interlocutoras dentro de una investigación que busca analizar críticamente el mismo entorno tecnológico del que forman parte.

La inauguración de Capitaloceno se realizará el sábado 13 de junio a las 5 p. m. | Foto: Juan Pablo Murrugarra

Sin título (2010), de David Zink Yi.

A través de instalaciones, fotografía, video, pintura, escultura y otras disciplinas, Capitaloceno aborda asuntos que atraviesan las discusiones contemporáneas. Entre ellos figuran la automatización, la emergencia climática, la singularidad humana y la creciente fragilidad de principios dentro de sociedades cada vez más condicionadas por la velocidad, la productividad y los avances digitales.

Los hombres son todos iguales (2025), de Kinshiro Shimura. | Foto: Juan Pablo Murrugarra

«La muestra busca cuestionar la noción tradicional de singularidad humana y abrir un espacio de reflexión en torno a valores como la bondad, la gratitud, la humildad, la empatía o el altruismo. Mucho de lo que atraviesa la exposición opera desde un cierto desajuste respecto a las estructuras dominantes de sentido y productividad, desplazando el lugar desde donde pensamos, observamos y nos relacionamos con el mundo», se lee en el texto curatorial.

Una constelación de artistas

La exhibición reúne nombres fundamentales del panorama local e internacional, entre ellos María Abaddon, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Armando Andrade Tudela, Iván Argote, Marcela Armas, Fernando Bryce, Tania Bruguera, Martín Chambi, U-Ram Choe, Emilia Curatola, Angela Detanico & Rafael Lain, Jorge Eielson, Leandro Erlich, Martín Escalante, Sara Flores, Philippe Gruenberg, Pablo Hare, Edi Hirose, Esteban Igartua, Rosario López, Reynaldo Luza, Gilda Mantilla, Valentin Masé, Wynnie Mynerva, Yoshua Okón, Davis Pérez, María Cristina Salgado, Juan Javier Salazar, Juan Salas, Kinshiro Shimura, Paul Susanibar, Salmo Suyo, Elena Tejada-Herrera, José Vera Matos, Antonio Wong y David Zink Yi.

Sueldo mínimo (2023), de María Cristina Salgado.

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