Perú y Estados Unidos refuerzan su alianza antidrogas con la incineración de más de 8,8 toneladas de estupefacientes, un golpe simbólico y operativo contra el crimen organizado transnacional.
Por: Redacción COSAS
El momento no fue silencioso ni discreto. Más de 8,8 toneladas métricas de drogas —cocaína, metanfetamina, ketamina, marihuana e insumos químicos— desaparecieron entre llamas en una ceremonia que fue, al mismo tiempo, acto protocolar y mensaje político: la cooperación entre el Perú y los Estados Unidos sigue encendida y activa frente al narcotráfico.
La escena estuvo encabezada por el ministro del Interior, Vicente Tiburcio Orbezo, y por Robert McInturff, director de la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL) de la Embajada de los Estados Unidos. Junto a ellos, autoridades clave del engranaje antidrogas peruano: Dirandro, Devida y la Dirección General Contra el Crimen Organizado. Más que una foto oficial, la ceremonia dejó claro que la lucha contra las redes criminales se juega en equipo.
Tecnología que no se oxida
El protagonista silencioso fue un incinerador industrial de alta temperatura, donado por INL en 2007 y valorizado en más de 130 mil dólares. A casi dos décadas de su entrega, el equipo sigue siendo una pieza estratégica para el Ministerio del Interior: destruye droga de forma segura, controlada y ambientalmente responsable. En un país donde la incautación no basta, la destrucción efectiva es parte crucial del proceso.

Utilizando un incinerador industrial de alta temperatura donado por INL en 2007, la Embajada de los Estados Unidos y el Ministerio del Interior del Perú incineraron más de 8,8 toneladas métricas de drogas incautadas.
Buena parte de las drogas eliminadas no llegó sola. Fue incautada en operaciones de la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional del Perú, muchas de ellas posibles gracias al Programa de Aviación de INL. Con una inversión superior a los 2,4 millones de dólares, este programa ha permitido llegar a territorios donde el narcotráfico suele sentirse intocable: Loreto, Putumayo y Ucayali, zonas remotas donde la logística aérea marca la diferencia entre intervenir o mirar de lejos.
Cifras que pesan
Los números ayudan a dimensionar el alcance de esta cooperación. Solo este año, el respaldo de INL ha permitido más de 8.000 detenciones, la incautación de 265 armas y la interdicción de más de 201 toneladas métricas de drogas ilícitas. A ello se suman 1.082 laboratorios de cocaína destruidos, 94 pistas clandestinas inutilizadas y decenas de miles de toneladas de insumos químicos fuera de circulación.
“Esta destrucción refleja la solidez de nuestra alianza”, subrayó McInturff, recordando que el objetivo no es solo decomisar, sino reducir el espacio operativo de las organizaciones criminales y fortalecer la seguridad en ambos países.
Al final, lo que quedó no fue solo ceniza. Perú y Estados Unidos reafirmaron su compromiso de seguir coordinando esfuerzos, fortaleciendo capacidades y cerrando el cerco al narcotráfico. En un escenario donde las redes criminales se adaptan rápido, el mensaje fue claro: la respuesta también evoluciona, se sostiene y, cuando es necesario, arde con fuerza.
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