Contactos reservados en Medio Oriente, propuestas de transición controlada y un plan para desplazar al líder chavista quedaron al descubierto meses antes de su captura, según una investigación periodística estadounidense.
Por Redación COSAS
La salida de Nicolás Maduro del poder no habría sido un hecho repentino ni exclusivamente consecuencia de los acontecimientos recientes. De acuerdo con una investigación publicada por The Miami Herald en octubre de 2024, el debilitamiento de su liderazgo comenzó a gestarse varios meses antes, a partir de negociaciones secretas entre Delcy Rodríguez y representantes del Gobierno de Estados Unidos, con Qatar como actor clave en la intermediación.
El reportaje, firmado por el periodista Antonio María Delgado, sostiene que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez impulsaron contactos reservados con Washington desde abril de ese año, con el objetivo de posicionarse como una alternativa viable dentro del propio chavismo. La estrategia apuntaba a instalar un esquema definido por las fuentes como un “madurismo sin Maduro”, una transición controlada que permitiera preservar la estructura de poder del régimen sin el actual mandatario.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, había desmentido que haya negociado con Estados Unidos la supuesta salida del presidente Nicolás Maduro del poder.
Qatar, el canal silencioso entre Caracas y Washington
Según la investigación, Qatar jugó un rol central como puente diplomático. Las conversaciones se desarrollaron en Doha, ciudad donde Delcy Rodríguez mantiene vínculos con sectores de la familia real qatarí y desde donde se canalizaron propuestas hacia la Casa Blanca y el Departamento de Estado. En Washington, el grupo negociador venezolano era identificado informalmente como “el cartel lite”, en alusión al círculo de poder chavista que buscaba distanciarse de Maduro sin romper con el sistema.
Entre las propuestas evaluadas figuró la posibilidad de que Delcy Rodríguez asumiera la presidencia, mientras Maduro permanecía en Venezuela con garantías de seguridad, además de concesiones económicas vinculadas a las industrias petrolera y minera. Una segunda alternativa contempló una transición escalonada y el eventual exilio de Maduro, opción que finalmente fue descartada por la línea dura del gobierno estadounidense.
Aunque esas iniciativas no prosperaron oficialmente, el reportaje señala que los contactos no se interrumpieron, un dato que hoy cobra especial relevancia tras la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y otros delitos.
Las declaraciones públicas contradictorias, las advertencias de Donald Trump hacia Delcy Rodríguez y el sostenido rol de Qatar como mediador sugieren que el quiebre del poder chavista fue un proceso progresivo, lejos de la escena pública. A la luz de los hechos recientes, la investigación del Miami Herald aparece como una advertencia temprana: la caída de Nicolás Maduro comenzó mucho antes, en conversaciones reservadas, fuera de Venezuela y con actores que hoy ocupan el centro del tablero político.
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