Más de un centenar de sujetos bajó de los cerros y prendió fuego a viviendas precarias en la Asociación Amor al Prójimo. Niños, ancianos y familias enteras lo perdieron todo en medio de amenazas, disparos y una respuesta policial tardía.

Por: Renzo Espinosa

La madrugada en Pucusana dejó de ser silencio y descanso para convertirse en una escena de pánico. Cuando aún no amanecía, vecinos de la Asociación de Vivienda Familiar Amor al Prójimo vieron cómo grupos numerosos descendían de los cerros armados, decididos a arrasar con todo. En pocas horas, entre 20 y 30, según los primeros reportes, viviendas prefabricadas quedaron reducidas a cenizas.

No fue un incendio accidental. Los atacantes sacaron colchones, muebles y pertenencias a la calle para quemarlos frente a sus dueños. Hubo disparos, gritos y amenazas directas. “Nos dijeron que hoy moríamos quemados”, contó uno de los padres de familia que despertó a sus hijos en medio de la balacera y huyó como pudo.

Freddy Malpartida (47) lo perdió todo tras el incendio que consumió su vivienda en la asociación familiar Amor al Prójimo, ubicada en el distrito de Pucusana.

Freddy Malpartida (47) lo perdió todo tras el incendio que consumió su vivienda en la asociación familiar Amor al Prójimo, ubicada en el distrito de Pucusana.

Huida entre fuego y disparos

Las casas, hechas en su mayoría de triplay y material ligero, ardieron con rapidez. Algunos vecinos rompieron paredes y cercos improvisados para escapar del fuego. Otros solo alcanzaron a salir con la ropa puesta. Mascotas quedaron atrapadas y no lograron sobrevivir. Para muchos, el ataque significó perder no solo un techo, sino también las herramientas de trabajo, electrodomésticos y años de esfuerzo.

La indignación se acentuó por la sensación de abandono. Pese a las llamadas de auxilio, los vecinos aseguran que la respuesta policial fue insuficiente en los primeros momentos. Cuando llegaron los efectivos, gran parte del daño ya estaba hecho.

Entre cenizas y restos calcinados, un vecino revisa lo poco que quedó tras el ataque ocurrido durante la madrugada en Pucusana.

Entre cenizas y restos calcinados, Malpartida revisa lo poco que quedó tras el ataque ocurrido durante la madrugada en Pucusana.

Las bicicletas que se volvieron ceniza

Entre las imágenes más duras de la mañana siguiente están las de dos bicicletas infantiles completamente calcinadas. Pertenecían a los hijos de Freddy Malpartida, un vecino que había recibido esos regalos apenas semanas atrás por sus cumpleaños de enero. “Mis hijos las cuidaban con cariño. Hoy no quedó nada”, dijo, todavía conmocionado.

Malpartida relató que esa noche cumplía turno de vigilancia vecinal. Al ver a la multitud bajar del cerro disparando, lo único que pensó fue en sacar a su familia. “Siempre atacan mi casa porque está en la esquina. Esta vez pudo terminar peor”, recordó.

Niños damnificados reciben alimentos luego del incendio que dejó a decenas de familias sin vivienda en la Asociación Amor al Prójimo.

Niños damnificados reciben alimentos luego del incendio que dejó a decenas de familias sin vivienda en la Asociación Amor al Prójimo.

Los vecinos aseguran que este no es el primer hostigamiento, aunque sí el más violento. Las sospechas apuntan a mafias vinculadas al tráfico de terrenos y a conflictos por la propiedad del área, que —afirman— ocupan de forma legítima desde hace más de una década.

Sospechas y detenciones

Tras el ataque, la Policía capturó a un grupo de entre 50 y 60 personas sospechosas. Algunos habrían sido intervenidos con armas en su poder. Sin embargo, para las familias damnificadas, las detenciones no resuelven lo inmediato: no tienen dónde dormir ni qué comer.

Traficantes de terrenos provocaron un incendio en la asociación de vivienda ‘Amor al Prójimo’ en el distrito de Pucusana.

Traficantes de terrenos provocaron un incendio en la asociación de vivienda ‘Amor al Prójimo’ en el distrito de Pucusana.

Horas después, personal de la Municipalidad de Pucusana llegó a la zona para iniciar la atención de emergencia. Según el reporte oficial, se empadronó a unas 80 personas afectadas, entre ellas 35 niños. Se instalaron carpas temporales y se entregaron alimentos y enseres básicos para los primeros días.

Mientras tanto, las familias permanecen en el lugar, vigilando lo poco que quedó en pie y con el temor latente de que los ataques se repitan.

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