De inversiones multimillonarias y redes de tráfico sexual hasta experimentos de eugenesia y transhumanismo, conspiraciones políticas y posibles vínculos con servicios de inteligencia, los archivos y testimonios sobre Jeffrey Epstein revelan un entramado de poder, abuso y manipulación que atravesó elites financieras, científicas y políticas a nivel global.
Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida
Los archivos desclasificados del caso Epstein, publicados en Enero de este año, están permitiendo reconstruir con mayor precisión el funcionamiento de una red de abusos sexuales, encubrimientos institucionales y vínculos con élites financieras, científicas y políticas a escala global.
Lejos de tratarse solo de un financista caído en desgracia, los documentos y testimonios muestran cómo Jeffrey Epstein logró operar durante décadas protegido por su acceso al poder y por la pasividad, cuando no complicidad, de actores clave.

Los archivos desclasificados en 2026 revelan cómo Jeffrey Epstein operó durante décadas una red de abusos y encubrimientos, sostenida por su acceso a élites financieras, científicas y políticas a nivel global. (Imagen Referencial)
Abusos sexuales y una impunidad sostenida
Durante casi veinte años, Epstein actuó públicamente sin enfrentar consecuencias proporcionales a las denuncias en su contra. Una investigación de The Daily Beast señala que en círculos de poder era descrito como “encantador” y “útil”, una imagen que contribuyó a minimizar sistemáticamente la gravedad de los abusos sexuales cometidos contra menores.

Epstein operó protegido por su reputación en círculos de poder, lo que permitió encubrimientos y acuerdos judiciales que minimizaron las denuncias por abuso sexual. (Créditos: Flickr @Mike Goad)
La periodista Vicky Ward documentó cómo esa reputación fue decisiva para el acuerdo de no persecución firmado en 2007–2008 con el entonces fiscal federal Alexander Acosta. El pacto evitó cargos federales por tráfico sexual y, además, impidió que las víctimas fueran informadas, vulnerando la Crime Victims’ Rights Act, según el propio reporte.
El silencio se extendió a medios de comunicación y círculos sociales, que durante años intentaron rehabilitar la imagen de Epstein como inversor brillante.
Recién la investigación liderada por Julie K. Brown en el Miami Herald devolvió centralidad a las víctimas y reactivó la acción judicial, rompiendo una inercia institucional que había protegido al financista.

Alexander Acosta, ex fiscal federal de Florida y ex Secretario de Trabajo de los Estados Unidos, bajo escrutinio por el «acuerdo de no procesamiento» de 2008 que permitió a Jeffrey Epstein evitar penas mayores y ocultó el pacto a sus víctimas. Tras la desclasificación de nuevos archivos en 2026, Acosta ha sido llamado a comparecer ante el Congreso para explicar la inmunidad otorgada a los cómplices del magnate. (Créditos: US Department of Labor)
Finanzas, corporaciones y el rol de los grandes bancos
El ascenso de Epstein estuvo estrechamente ligado a su relación con Leslie “Les” Wexner, fundador de Victoria’s Secret y uno de los hombres más ricos de Estados Unidos. Según The New York Times, Epstein se convirtió en su administrador financiero personal pese a contar con un currículum limitado. Wexner le otorgó amplios poderes legales y control sobre propiedades, dinero y fundaciones.
Durante ese período, Epstein adquirió una mansión en Nueva York, un avión privado y una isla en el Caribe, activos vinculados al entorno del magnate. La cercanía le permitió además presentarse falsamente como reclutador de modelos de Victoria’s Secret, un elemento clave en varias denuncias de abuso.
Documentos desclasificados revelan mensajes donde Epstein hablaba de “deudas mutuas” y actividades compartidas con Wexner, reforzando la dimensión personal y financiera de la relación.

Les Wexner, fundador de Victoria’s Secret, fue una figura clave en el ascenso de Jeffrey Epstein, al otorgarle control financiero y acceso a redes corporativas que ampliaron su influencia durante años. (Dominio Público)
A este entramado se sumó JPMorgan Chase, que mantuvo a Epstein como cliente prioritario durante años. De acuerdo con documentos judiciales citados por The New York Times, el banco procesó más de 1.000 millones de dólares en transferencias, ignorando alertas internas por delitos sexuales y movimientos financieros irregulares. Ejecutivos habrían priorizado beneficios económicos y facilitaron operaciones clave hasta 2013.

JPMorgan Chase mantuvo a Jeffrey Epstein como cliente prioritario y procesó más de US$ 1.000 millones en transacciones, pese a alertas internas por delitos sexuales y operaciones financieras irregulares. (Créditos: DEMERZEL21/DREAMSTIME)
Ciencia, eugenesia y normalización del abuso
Más allá del dinero, Epstein cultivó un círculo de científicos e intelectuales de alto perfil. Investigaciones periodísticas indican que expresó su deseo de “sembrar la raza humana” con su propio ADN, utilizando su rancho en Nuevo México como base para planes de inseminación.
Estas ideas, asociadas al transhumanismo y comparadas por críticos con una forma moderna de eugenesia, eran discutidas abiertamente en cenas privadas y conferencias patrocinadas por Epstein.

Epstein impulsaba financieramente ideas distópicas ligadas al transhumanismo, corriente que busca “mejorar” al ser humano mediante, y a una eugenesia moderna, al fantasear con reproducir su propio ADN. Un proyecto turbio debatido entre científicos que se asumen de élite. (Créditos: Pixabay)
Además, según testimonios recogidos por los medios Slate y The New York Times, científicos de instituciones como Harvard y MIT (Massachusetts Institute of Technology) participaban en encuentros donde la presencia permanente de mujeres jóvenes era tratada como parte del entorno social.
Incluso después de que Epstein fuera un delincuente sexual registrado, muchos asistentes minimizaron lo que veían o evitaron cuestionamientos éticos, generando un clima de normalización.
El MIT Media Lab quedó en el centro del escándalo cuando se reveló que aceptó donaciones de Epstein aun sabiendo su condición. Correos internos muestran que sus aportes fueron ocultados como anónimos y que Epstein canalizó millones de dólares, incluyendo fondos vinculados a Bill Gates (cofundador de Microsoft) y Leon Black (fundador de Apollo Global Management).
El caso terminó con la renuncia de Joi Ito, entonces director del laboratorio, y expuso cómo el prestigio académico fue usado para lavar reputaciones.

El MIT Media Lab aceptó y ocultó donaciones de Jeffrey Epstein pese a conocer su historial criminal, un escándalo que expuso la normalización del abuso y terminó con la renuncia de su director, Joi Ito (Créditos: Fcb981/Thermos, CC BY-SA 3.0)
Inteligencia, geopolítica y disputas de poder
Las conexiones internacionales de Epstein alimentaron hipótesis sobre su vínculo con servicios de inteligencia. Contactos con mujeres del Este europeo y agencias de modelos rusas reforzaron la idea de un sistema de kompromat, método clásico de chantaje sexual. Otras teorías lo sitúan como intermediario cercano a Israel, especialmente por su relación con el ex primer ministro Ehud Barak.

Grabaciones de 2013 revelan que Ehud Barak y Jeffrey Epstein planearon la inmigración de judíos rusos a la región medioriental para alterar la demografía y frenar el crecimiento de la población árabe. (Créditos: Hla Bashbash)
Audios desclasificados revelan conversaciones entre Barak y Epstein sobre manipulación demográfica y estrategias de Estado, cruzando temas de migración, identidad e ingeniería social. En paralelo, un correo electrónico de 2009 enviado por Epstein al académico Roger Schank muestra al financista jactándose de su enriquecimiento por especulación financiera y usando el término “goyim” de forma peyorativa, reflejando una visión identitaria y supremacista del sistema económico.
El actual primer ministro Benjamín Netanyahu negó que Epstein trabajara para Israel, pero nuevos archivos del FBI, incluido un informe de 2020 que sugiere que habría sido “entrenado como espía” por la Mossad (Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales Israelí), reabrieron el debate. Los documentos reavivan sospechas sobre operaciones de chantaje en un contexto de disputas políticas internas.

Netanyahu negó vínculos operativos entre Israel y Jeffrey Epstein, pero nuevos archivos del FBI volvieron a encender las sospechas sobre espionaje y posibles redes de chantaje. (Créditos: Avi Ohayon / Oficina de Prensa del Gobierno Israel)
Política, religión y redes sociales del poder
Correos desclasificados revelan intercambios entre Jeffrey Epstein y Steve Bannon, estratega político estadounidense y exasesor de Donald Trump vinculado a la derecha nacionalista, para financiar organizaciones católicas ultraconservadoras con el objetivo de debilitar al papa Francisco dentro del Vaticano.
Los mensajes, fechados en 2019, muestran planes para incidir en la política interna de la Santa Sede y referencias explícitas a “derribar” al pontífice argentino, en un contexto de campañas impulsadas desde sectores ultraconservadores estadounidenses.

El papa Francisco fue mencionado como objetivo en correos donde Jeffrey Epstein y Steve Bannon discutían financiar organizaciones para debilitar su liderazgo en el Vaticano, en una estrategia que revela intrigas políticas y alianzas cruzadas. (Créditos: Korea.net / Korean Culture and Information Service)
El episodio resulta llamativo porque se suma a un patrón más amplio: mientras Epstein financiaba entornos progresistas, transhumanistas e hipersexualizados, también aparece vinculado a estrategias de la derecha soberanista y religiosa, lo que refuerza la imagen de un actor que operaba en ambos bandos del espectro político, adaptando su influencia a intereses divergentes.
La élite global
Los archivos publicados por el Departamento de Justicia exhiben fotos de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, su estrecha colaboradora, acusada de reclutar, manipular y facilitar a menores de edad, con realeza, políticos, músicos y actores, mapeando redes sociales forjadas durante décadas.
Imágenes muestran a Andrew Mountbatten-Windsor con Epstein y Maxwell en Sandringham, Ascot y Balmoral, evidenciando acceso a la alta sociedad británica durante años clave previos. Bill Clinton, Peter Mandelson, Michael Jackson, Mick Jagger y Kevin Spacey aparecen fotografiados.

El príncipe Andrés, ahora despojado de sus títulos, figura entre los personajes más comprometidos del caso Epstein, luego de la difusión de una foto desclasificada en la que aparece en una pose sugerente junto a quien sería una menor de edad, tomada en el entorno del financista. (Créditos: Difusión)
Los archivos incluyen muchas más fotografías con figuras famosas y poderosas, pero su presencia no necesariamente prueba delitos, complicidad ni conocimiento de los crímenes cometidos por Epstein.
Epstein
Jeffrey Epstein fue un financista estadounidense que construyó su fortuna y su influencia moviéndose entre élites económicas, políticas y académicas, pese a no tener un historial financiero transparente.
Durante años cultivó relaciones con empresarios, científicos y líderes mundiales, mientras operaba una red de explotación sexual que permaneció en gran medida oculta. El escándalo estalló públicamente tras nuevas denuncias y la reapertura de investigaciones federales, que revelaron un patrón sistemático de abuso de menores y encubrimientos institucionales que se remontaban a décadas atrás.
Epstein fue arrestado en 2019 por cargos federales de tráfico sexual, pero murió semanas después en una cárcel de Nueva York en circunstancias oficialmente calificadas como suicidio, aunque rodeadas de fallas de seguridad y contradicciones que alimentaron dudas persistentes.
A partir de su muerte, el caso no se cerró, por el contrario, derivó en la desclasificación de millones de archivos, hoy bajo revisión de autoridades y periodistas, que continúan revelando información clave sobre el alcance real de sus redes y las responsabilidades aún pendientes de esclarecer.
Los millones de archivos desclasificados del caso Epstein están publicados en la página web del Departamento de Justicia de Estados Unidos y pueden ser consultados libremente por cualquier persona haciendo clic en este enlace.
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