¿Cuál es la señal que el presidente Balcázar debería mostrar para tranquilizar a los mercados?
Lo realmente impensable, más allá del estilo del nuevo presidente, es a quién va a poner en el gabinete. Con Castillo, la principal volatilidad del dólar no fue tanto ni en primera ni en segunda vuelta, sino cuando nombró a su gabinete: al señor Guido Bellido de primer ministro y luego, unos días después, a Pedro Francke en la cartera de Economía, y pone a quien pone en el Ministerio de Relaciones Exteriores, al señor Héctor Béjar, y a los ministros de Trabajo y Transportes. En ese momento quedó claro que Castillo entraba con el polo rojo. Entonces, si uno quisiera traer el paralelo acá, con otro presidente viniendo de la misma cantera política, invitado de Perú Libre, la prueba indispensable es quién entrará en el gabinete.
¿Qué prioridades debe tener el nuevo gobierno en estos meses?
El mandato que le correspondería a cualquier presidente de transición, como fue también el caso del señor Jerí, es mantener el cronograma de las elecciones tal y como está: limpias y seguras. Y lo segundo es tratar, por lo menos, de dar algunos pasos en el tema de seguridad. El señor Jerí no llegó a presentar su plan de seguridad ciudadana como venía anunciando hace un montón de tiempo. No sé si [al presidente Balcázar] le dará el tiempo y espacio político para hacerlo, pero por lo menos algo en materia de seguridad debería empezar. Se ha hablado de rehacer la nueva Carretera Central y de estos grandes megaproyectos que se planteaban. No sé si eso le corresponde a un gobierno, en realidad, de transición.
¿Qué obras en marcha habría que cuidar?
Grandes obras que hoy tenemos avanzando: la Línea 2 del Metro de Lima. Tenemos que mantener la velocidad para poder completarla, ojalá, en los siguientes dos años y ya no más. De parte de la inversión privada, una de las más importantes es el avance de Tía María. No tiene el tamaño de Quellaveco, pero es el proyecto minero más grande en la actualidad. Y ojalá se pongan las piezas para que otros proyectos puedan salir un poco más rápido. Zafranal, por ejemplo, que también está en Arequipa y deberíamos cuidar para que avance pronto y bien.
Hablaste sobre la nueva Carretera Central. ¿Bajo qué modalidad debería retomarse este proyecto?
No soy un entusiasta de los G2G (gobierno a gobierno) como se está planteando. La mejor manera de hacer las cosas es un APP (Asociación Público Privada) bien hecha y que se puedan compartir riesgos con el Estado. Los G2G son un mecanismo de excepción que se usó eficientemente en los Juegos Panamericanos 2019. Funciono bien para eso, pero típicamente es un mecanismo creado y concebido para compras militares, y no queremos usar eso en todos lados para cerrar brechas de infraestructura. Es caro y tampoco te garantiza que la obra avance. Lo que no puedes hacer es tercerizar simplemente la inversión pública y olvidarte de que tienes un sistema local. Para mí, en obras de esta gran envergadura, como carreteras centrales y aeropuertos de ese tipo, lo más eficiente es un APP, que es la mejor manera de cerrar esas brechas.

Diego Macera, integrante del BCR, le pide al presidente Balcázar liderar una transición ordenada (Créditos: ANDINA)
¿Y qué pasa si hay problemas con el expediente?
Cuando tienes un expediente de inversión pública muy crudo y con números por encima, uno empieza diciendo: “Esto va a costar 10 mil millones de soles”. Luego ves el terreno, los materiales, cuánto te costaría y termina saliendo que será 25 mil o 30 mil millones de soles. Ahí te comienzas a cuestionar si la obra está bien planificada desde el comienzo. La madre del cordero de estos casos es que el expediente está mal hecho. Uno bien hecho, con un costeo realista, permite empezar a darle a ProInversión el encargo de tener algún proceso de licitación para convertirlo en una estructura cofinanciada con una vía APP. Esa es la manera responsable de plantearlo. Ahora, tienes que ver cuánto va a costar, en qué tiempo se podrá pagar, qué cosas se podrán comprar para la construcción de la Carretera Central.
Salidas a Petroperú
¿Qué alternativa resolvería la crisis de Petroperú?
No hay una buena salida. Lo que se ha intentado hacer con ProInversión tiene sentido. Me parece que esta distribución del patrimonio tiene sentido. Hay algo de impulso político para lograrlo, hay demanda ciudadana también. Pero ya vimos que, a la primera semana o dos semanas que entra un nuevo gerente general, presenta su renuncia, y hubo también estos rumores de que salía la presidenta del directorio. Eso te da una idea de lo difícil que es la política interna de la empresa, que en parte es la madre del cordero en todo esto.
¿Estos factores influyen para que no atraiga inversión privada?
Lo más difícil de Petroperú es la parte de gobernanza. Es ahí donde tiene que girar cualquier cambio. Lo ideal sería tener capital privado que entre a la empresa. No sé por qué hemos satanizado la palabra privatización. Muchas de las privatizaciones que tuvimos a inicios de los noventa fueron sumamente exitosas. Además, Petroperú ya es una parte más bien minoritaria del mercado. Estaba más del 40% de participación en el mercado de combustibles, ahora está más cerca del 25%, con lo que hablar de que esto pueda pasar a que se rija en un marco de competencia privada haría todo el sentido.
¿Qué es realista en el corto plazo?
Un plan de reestructuración ordenado, de negociación con los bonistas, con los que tienen la deuda de Petroperú, que además se les comunique muy claramente que no es una deuda soberana. La deuda de Petroperú no tiene por qué asumirla los contribuyentes. Ha sido un error mantener esta idea de una deuda cuasi soberana o de que el contribuyente debería terminar pagando la deuda de Petroperú. Aquí se tiene que negociar con los acreedores y dar independencia al directorio. Me parece que lo más lógico sería que pase por una nueva ley. Un decreto de urgencia, si bien tiene el mismo rango que una ley, no tiene el mismo peso político que una ley.

Macera sostiene que privatización de Petroperú debe continuar por el enorme gasto al erario público.
El modelo de Ecopetrol es que el Estado mantiene el control del 20%-30% y hace que la empresa sea transparente. ¿Es viable para el Perú?
Ese es un modelo sensato. No vamos a poder llegar ahí de la noche a la mañana, pero si ordenamos un poco las cuentas, la empresa, más allá de los ratios financieros, las deudas, etc., tiene que ser operativamente rentable. Y para eso necesitamos técnicos competentes, que la Flexicoking esté funcionando a plena capacidad los 365 días y que los ratios operativos empiecen a mejorar. Con ratios operativos mejores, ya sin una empresa que dé pérdidas constantes, como ha sido en los últimos años, vamos atraer capital privado en una proporción, no el 50%, pero que sea el 20%, el 30%, quizá incluso menos, pero con cierto nivel de capacidad de veto dentro de las decisiones altas del director y de la gerencia. Una alternativa es llevarlo a un proceso concursal, a Indecopi. Otra es tener una nueva ley de Petroperú y que ahora sí lo que haga sea blindar a la institución de injerencia política con una demanda de una selección de directorio profesional e independiente y que fuerce a la empresa a abrirse a capital privado.
Un sector sostiene que, si Petroperú es privatizada, se perdería la soberanía energética y las zonas remotas del país.
Si uno quiere realmente llevar combustible a las zonas más alejadas del territorio nacional, perfectamente se puede contratar a una compañía privada para que lo haga. No debes tener una compañía pública gigantesca que te genera cientos de millones de dólares de pérdidas para lograrlo. Otra cosa es que me digan que tengo amigos o intereses dentro de Petroperú y no quiero que lo saquen, no quiero que lo despidan, quiero mantener el statu quo. Si es eso, entonces que sean sinceros. Si ese es el argumento real, van a encontrar muy poca recepción dentro de la ciudadanía, porque me parece que en los últimos años está demandando claramente que haya reformas de fondo en Petroperú.
El oro y la minería ilegal
¿Cuánto perdemos por la exportación de oro ilegal?
Según estimaciones del IPE, proyectamos que en 2025 el oro ilegal exportado podría llegar a entre 105 y 115 toneladas. En un contexto de altos precios internacionales, el valor de estas exportaciones ascendería a alrededor de US$12 mil millones. Así, alcanzaría por primera vez el nivel de las exportaciones de oro legal. El oro se mantiene como el metal principal dentro de la minería ilegal, debido en buena parte a la menor complejidad técnica requerida para su extracción, por ejemplo, la minería aluvial.
¿Cuál es el impacto de la minería ilegal y en qué regiones se concentra?
La minería ilegal es muy perjudicial para el Perú porque está ligada a violencia y delitos graves, como trata de personas, narcotráfico, lavado de activos, entre otros. Además, compite de manera desleal con la minería formal y afecta sus operaciones. Eso sin contar que reduce la recaudación de impuestos por el Estado. Además, sobre todo en zona de selva, puede generar un fuerte daño ambiental por el uso de mercurio, la contaminación de ríos y suelos, y aumenta la deforestación. Respecto a las regiones donde más se concentra esta actividad, destacan La Libertad (Pataz), Arequipa, Madre de Dios, Puno (frontera con Bolivia), Piura (frontera con Ecuador) como las zonas con mayor presencia de minería ilegal en los últimos años. Esto se refleja en el alto consumo de insumos, por ejemplo, el uso de combustible per cápita en Madre de Dios es gigantesco.

Diego Macera, integrante del BCR, cuestiona inacción para combatir a la minería ilegal.
¿Por qué no se actúa frente a este problema y cuáles son las soluciones a implementar?
Se avanzó mucho con la eliminación de los REINFOS que estaban inoperativos el año pasado, estos 50 mil REINFOS, y que, si bien parte del Congreso intentó volverlos a poner en la ley del año pasado, no lo logró. Hoy hay un debate para extender a otras actividades conexas los beneficios que quieren dar a esta minería ancestral. La preocupación que tengo es que el Congreso de ahora diga: “Yo ya hice lo que pude, llegamos al año pasado sin más ideas, la ley MAPE no funcionó, entonces tuvimos que extenderlo un año más porque no me quedaba otra”. Va a empezar la legislatura en marzo y veo difícil que tengan algo preparado en los siguientes cuatro meses de operación. Llegaremos a julio, cambio de gobierno, de Congreso, en agosto recién se van a sentar entre Senado y Diputados, entre que entiendan cómo funciona la labor en las dos cámaras, muchos van a ser nuevos, no han visto el tema, veo muy difícil que llegues al 27 con una norma ya hecha.
Proyecciones a futuro
Ante las proyecciones opuestas del BCR y el IPE, ¿cuál es la cifra de crecimiento económico más realista para el 2026?
Deberíamos crecer todo lo que podamos de forma sostenida. El Perú hoy está creciendo; el año pasado, cerca de 3,3%. Para 2026, las estimaciones están cerca de 3%. El próximo año también están cerca de 3%. Creo que eso es insuficiente. Dados los términos de intercambio que tenemos, los precios de las exportaciones con la relación de los precios de las importaciones, están en el mejor momento histórico. No tenemos ninguna gran crisis financiera, ningún problema en la banca, tenemos la inflación controlada, las condiciones base también. Deberíamos estar creciendo sin mucho problema al 4,5%. Pero eso hubiera demandado empezar a hacer las cosas bien en años anteriores. La clase media sigue siendo menor y el problema central ha sido, creo, la falta de competencias dentro del sector público junto con una inestabilidad desde el lado político. Pero la inversión viene creciendo en más de 10%. El año pasado hemos tenido récord en crecimiento de inversión desde 2012. Fuera del 2021, lo que fue el rebote pospandemia, fuera de eso que es una anomalía estadística, el año pasado tuvimos un fuerte rebote, en línea con mejores expectativas también. En realidad, la campaña electoral por el momento no parece haber afectado demasiado a los ánimos empresariales. Vamos a ver cómo avanza esto en la siguiente semana, pero por ahora lo que hemos visto del cierre del 25 e inicios del 26 es una economía que viene creciendo bastante bien. Normalmente lo que sucedía era que las campañas electorales tenían más volatilidad, incertidumbre y miedo. Hoy, la gente no está conectada, porque tienes todavía ese cuarenta y pico por ciento en blanco que no ha escogido a ninguno. El sesenta y pico por ciento de gente decía que ni siquiera ha pensado por quién va a votar.
¿Qué es lo que está fallando en el Estado para no cumplir su meta de ahorro?
El problema es el gasto corriente. Si tú empiezas a gastar mucho, por ejemplo, en remuneraciones, le subes el sueldo a militares, policías, docentes, luego, cuando venga la época de vacas flacas, va a haber un problema. No hay mayor compromiso del Ejecutivo ni el Congreso para ponerlos bajo control. Y esto es un problema que de repente no nos va a explotar este año ni el siguiente. Pero al ritmo en que vamos, sí vamos a tener muchas preocupaciones de este lado hacia adelante. El próximo Gobierno o el Congreso debería derogar estas leyes que tienen un impacto fiscal. Sí, políticamente, va a ser bien difícil derogar alguna de las normas que generan más gasto. Ojalá se puedan revisar por lo menos algunas. Lo de hacia dónde deberíamos transitar es probablemente más hacia una acción de inconstitucionalidad que deje bastante claro que las normas del Congreso realmente no tienen la iniciativa de gasto.
¿Qué tan factible es reactivar proyectos como Tía María y Conga por el Gobierno? ¿Cuál es la proyección de la minería para este año?
Hay un par que dice que Tía María ya está avanzando, ojalá pueda empezar su producción pronto, ya que la construcción está avanzada. Conga es otra cosa, es un proyecto que ha estado en Cajamarca y hoy tiene una presencia importante de mineros informales, vamos a decir, en la zona. Ese es un proyecto que va a ser muy difícil sacar. Ahora, lo que es lamentable es que, en este superciclo de precios, el Perú no esté aprovechando para sacar más proyectos mineros más rápido. Cuando tuvimos el superciclo en 2011, 2012, 2013, con los precios altos, ahí el Perú aprovechó para sacar adelante Cerro Verde, Las Bambas, Constancia; y eran proyectos que sumaban ocho mil a nueve mil millones de dólares al año de inversión. Ahora tenemos precios bastante mejores y la inversión minera es más bien cercana a entre cinco y seis mil millones de dólares al año.

Proyectos paralizados por protestas sociales.
Propuestas de campaña
Algunos candidatos plantean usar la reserva del Banco Central y otros eliminar impuestos. ¿Qué opina?
Las reservas son una de las defensas centrales, son el respaldo central del Sol. Tiene un uso bastante especial y es administrado por el Banco Central de Reserva. Luego, la eliminación de impuestos, no he escuchado, pero tenemos demasiados, la verdad. No creo que sea tanto el problema el número de impuestos que tenemos. Hay algunas tasas que sí son relativamente altas comparadas con otros países en la región o con los que queremos comparar en la OCDE. Si uno ve la tasa de impuesto a la renta corporativa, más dividendos, es una tasa relativamente alta la que tienen que enfrentar las empresas. Se podría discutir reducirla, sí, pero tiene que venir con un equilibrio fiscal de por medio. Si reducimos esa tasa, ¿qué gastos vamos a bajar o cómo vamos a compensar esos ingresos que ya no va a recibir el Estado? Una alternativa sería reducirlos a algunos gastos tributarios, que han ido floreciendo en el Congreso en los últimos meses y tienen beneficios para hoteles y restaurantes, peluquerías, agricultores y zonas económicas especiales.
Usted observa que estas propuestas populistas podrían tener un efecto en la economía. ¿Podría detectar algún tipo de efecto?
Sí tienes propuestas mal aconsejadas, inconstitucionales, en realidad, sin un análisis de costo-beneficio, ya que es mucho lo que pasa, creo que muchas de las propuestas, tanto de los candidatos como del Congreso, a veces no están pasando por mayores filtros de si tienen sentido o no, ¿cómo lo vas a pagar? ¿Qué sectores resultan claves para dinamizar la economía? Minería, lógicamente, es el único sector. Ojalá hubiera cinco sectores en el Perú que te pudieran traer miles de millones de dólares de forma descentralizada, con tecnología de primer nivel, con un buen pago de impuestos, un cuidado ambiental, y que se pueda hacer en todo el país. Lamentablemente no hay, la minería es el único sector que tiene ese nivel de movilización de capitales de forma descentralizada, y con los precios que tenemos hoy día tenemos que aprovechar mientras la ola exista.
¿Qué brechas deberían cerrarse en salud y educación?
La salud es un tema. Se lanzó el campanazo de alerta que ya no podemos seguir así con el covid. Pasaron cinco años y ¿qué cosa mejoró? O sea, cuántas cámaras adicionales tenemos por hospital, cuántos médicos por cada cien mil habitantes. Los indicadores, la verdad, no han mejorado mucho. Las políticas en salud están más vinculadas a intereses de quienes están en el sector. El problema es muy parecido al que tenemos en educación. La política educativa termina siendo para el docente y no para el alumno. Hay presión de quien se puede beneficiar más a través de una voz política. Tienes que cerrar las brechas. Salud y educación quizás, pensando en largo plazo, son lo más importante. Y de verdad que sí han abandonado a esos sectores un montón de tiempo.
¿Y en el sector laboral podríamos estar mejor?
En trabajo podríamos estar mucho mejor. El compendio de normas laborales para el sector privado es más de 1800 páginas. Muchas de ellas contradictorias, y porque te regula todo. Es bien complicado, inflexible, difícil cumplir con la regulación laboral. Políticamente, nadie quiere comprarse ese pleito. Después de lo que pasó con la Ley Pulpín, ese tema ha quedado medio tóxico para la política peruana. Un montón de gente puede tener buenas ideas, pero no se atreven a meterse al laboral. Porque es un tema políticamente muy sensible. La población joven tiene 90% de informalidad laboral. Oficialmente, tú tienes 70% de informalidad laboral. Los jóvenes son especialmente informales. Entonces, ¿quién lo quiere tocar? Nadie lo quiere tocar. Sigues acumulando normas, decretos, contratar es cada vez más costoso para las empresas. Si no tuviéramos esa carga, regulatoriamente es muy difícil y además caro.

Macera cuestionó que algunos candidatos planteen usar las reservas del BCR.
Entonces, ¿cuáles deben ser las prioridades del presidente que juramente en julio?
Primero, el fiscal. Tiene que controlar el crecimiento del gasto corriente. Segundo, el servicio civil. Necesitas mejores competencias y personas dentro del aparato burocrático. Y si vas a subir los sueldos, está bien, pero súbelos con meritocracia y con competencias. En la reforma del servicio civil, de repente podrías pensar en alguna carrera estandarizada. En Corea y otros países tienen la carrera burocrática estandarizada. Como ocurre en la la academia diplomática, si quieres, pero para el servicio civil. La tramitología. Ahí tienes lo que mencionábamos antes el caso de la minería. Con todo lo que podrías hacer, por ejemplo, con una reforma más tecnológica. Notarías con registros públicos. Ahí hay costos que para el ciudadano o el formal podría ahorrar infinitos procesos y trámites engorrosos, con sellos y papeleos. Costos laborales y tributarios. Más que costos laborales, es darle los incentivos para que las empresas contraten más y crezcan más. El sistema que tenemos hoy día es más bien diseñado para que todos se queden chiquititos. Que nadie crezca, los que pueden ser informales son informales, y los que no, pues ya tienen que ser formales. Son microempresas chiquititas y no tienen incentivos para crecer. Porque cuando creces te cae la Sunat, el Ministerio de Trabajo, la municipalidad y el Indeci. Y el último es el sistema de centralización. Este país es bien complicado de manejar con 1900 municipalidades. Además, partidas en ciento cincuenta partidos políticos, entre partidos políticos y movimientos regionales. Entonces, eso se hace ingobernable sin reelección de alcaldes. Esa distribución subnacional que hemos hecho del territorio peruano hace al país bien difícil de gobernar.
Sunat y pobreza
¿La Sunat debe reformarse?
La Sunat se hace, a veces, demasiado impredecible y arbitraria. Hay un tema de reforma institucional de la Sunat que está pendiente. Ha habido varios cambios y cosas adicionales que le han estado dando a la Sunat en los últimos años. Me parece que es una antielusiva del 2017 o algo por el estilo que le da muchas más competencias para interpretar a la Sunat, lo que ellos pueden decir, y tienen más espacio de arbitrariedad. No estoy en contra de que le des ciertos instrumentos a la Sunat, pero deberías dárselo junto con Indecopi. Si tú le das más competencia y poder, tienes que darle también mejor gobernanza institucional. Lo que has visto, más bien, sobre todo en la Sunat, es la volatilidad de los superintendentes que entran y salen en los últimos años. Es enorme, dos o tres veces más grande de lo que tienes en Colombia o Chile, para dar casos bien cercanos. Eso hace que sea mucho más impredecible para las empresas y los ciudadanos cómo se comporta el órgano cobrador de impuestos. Y los principales perjudicados son los inversionistas. Eso hace más impredecible el ambiente de negocios en general también. Claro, tú dices que los cambian [a los superintendentes], pero no pasa nada. Sí cambian interpretaciones en el tiempo. A veces te dicen por correo una cosa y luego en persona te dicen otra. Es poco seguro para el inversionista entender cómo van algunos gastos, depreciaciones, que te dijeron de repente una cosa el año pasado y el siguiente otra cosa. Entonces, la Sunat es bien complicada y debería mejorarse.
¿Se tiene una proyección de reducción de la pobreza al cierre del año pasado?
No tenemos datos todavía de 2025, eso va a salir en mayo, pero ojalá pueda haberse reducido cerca de unos tres puntos porcentuales. Eso todavía nos dejaría por encima de los niveles que teníamos antes de la pandemia, lamentablemente. Uno de los focos del crecimiento económico en los siguientes años tiene que ser cómo generamos mejor empleo con mayor inversión, para reducir la pobreza y llegar por lo menos y más rápido posible al 20% que teníamos antes de la pandemia. Creación de empleo bueno, especialmente en sectores más cercanos a la población más vulnerable como, por ejemplo, el agro. El agro ha tenido una tasa de crecimiento cerca del 20% el año pasado en planilla. Son casi 100 mil puestos de trabajo adicionales. Es un montón de gente. Y claro, 100 mil puestos de trabajo que ponle, pues, a cuatro personas por familia, son 400 mil personas. Son casi medio millón de creación de potencial de gente impactada por nuevos empleos solamente en el sector agro.
Julio Velarde y el BCR
El BCR va a tener un antes y un después con Julio Velarde, ¿cómo lo están viendo dentro del directorio?
Julio ha dicho que él podría también quedarse, pero no depende de él, depende del presidente de la República y, luego, de la confirmación del Senado. Creo que no es una puerta que esté necesariamente cerrada la continuidad de Julio, y en caso de que no continuase, dentro del Banco Central también hay personas sumamente competentes para tomar la posición. Julio ya ha mencionado a dos.

Julio Velarde, presidente del BCR, en foro organizado por el diario El Comercio y América Televisión. (Crédito: Diario El Comercio)
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