El príncipe exiliado, heredero del último sha de Persia, ha emergido como una figura de referencia en medio de la crisis política tras la operación militar que eliminó al líder supremo iraní.
Por: Luis Mauricio Málaga Fuenzalida
La operación denominada Epic Fury, iniciada entre la noche del 28 de febrero y las primeras horas del 1 de marzo de 2026, agresión militar conjunta de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, ha reconfigurado el tablero geopolítico de Oriente Medio. Las fuerzas combinadas alcanzaron a Teherán, provocando la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, y de otras figuras clave del régimen teocrático, y desencadenando una expansión a conflicto regional sin precedentes.
La decapitación de la estructura de mando iraní ha generado respuestas defensivas masivas por parte de Teherán, con ataques de drones y misiles contra países del Golfo con presencia militar estadounidense y aliados occidentales. Estas acciones han paralizado infraestructura vital en Dubái, Abu Dabi y Manama, han elevado la presión sobre los mercados energéticos y han tensado aún más la ya delicada situación geopolítica global.
En medio de esta crisis emerge Reza Pahlavi, príncipe heredero del último sha de Persia, figura histórica y política que, tras décadas en el exilio, se presenta como una alternativa civil para un Irán en transición.

Operación Epic Fury, un ataque conjunto de EE. UU. e Israel que eliminó a Jamenei y desató un conflicto regional. (Créditos: CENTCOM)
De príncipe heredero a figura de la oposición
Reza Pahlavi nació en Teherán el 31 de octubre de 1960, hijo mayor del último sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi y la shahbanou Farah Pahlavi. Fue nombrado oficialmente príncipe heredero en 1967, durante una ceremonia de afirmación dinástica en la que su padre fue coronado como Shahansha (Rey de reyes). Educado en el Palacio Real, estudió aviación y se formó como piloto de combate antes de viajar a Estados Unidos para continuar su entrenamiento militar en Texas.
La Revolución Islámica de 1979 interrumpió sus planes de carrera cuando, mientras completaba su formación en aviación, su familia fue obligada a abandonar Irán. La monarquía cayó, y Pahlavi nunca regresó a su patria. En 1980, tras la muerte de su padre en el exilio, se declaró heredero legítimo del trono iraní desde El Cairo.
Con los años, Pahlavi se estableció en un suburbio de Washington D.C., donde estudió Ciencias Políticas, se casó con Yasmine Etemad-Amini y formó una familia con tres hijas. Desde allí desarrolló una carrera como uno de los opositores más visibles al régimen teocrático que los ayatolás habían impuesto en Irán, defendiendo una transición no violenta hacia un país democrático y secular.

Reza Pahlavi, nacido en Teherán en 1960, hijo mayor del último sha de Irán, fue príncipe heredero y piloto de combate. Tras la Revolución Islámica de 1979 y la caída de la monarquía, se exilió en Estados Unidos, proclamándose heredero legítimo tras la muerte de su padre en 1980. (Créditos: Dominio Público)
Reza Pahlavi: vida, pensamiento y posicionamientos internos
Durante décadas, el discurso de Reza Pahlavi se centró en promover la libertad, la democracia y el secularismo, rechazando tanto la restauración automática de la monarquía como la violencia. Sostenía que las lecciones aprendidas desde el exilio podían alimentar un cambio político profundo en Irán.
Sin embargo, con el paso del tiempo su posicionamiento fue evolucionando. Tras las masivas protestas de 2016, 2019 y sobre todo de 2022, Pahlavi anunció en 2024 que, “a petición de sus compatriotas”, se veía preparado “para liderar la revolución nacional y el período de transición”. Su mensaje fue que la caída del régimen teocrático debía ir acompañada de un proceso de transición claro, estructurado y legítimo, con elecciones libres y mecanismos de reconciliación.
A diferencia de su padre, cuya monarquía fue asociada con autoritarismo y respaldo occidental, Pahlavi ha intentado distanciarse de un retorno monárquico tradicional, planteándose como un puente hacia un gobierno democrático en la que los iraníes decidieran su propio destino. En sus discursos insiste en la importancia del estado de derecho, la igualdad de género y la separación entre religión y política.

Reza Pahlavi, defensor de libertad y democracia, se ofrece desde 2024 para liderar la transición en Irán, promoviendo elecciones libres, reconciliación y separación entre religión y política. (Créditos: Gage Skidmore)
Tensiones internas y críticas a su figura
Pese a su perfil moderado y su insistencia en la no violencia, Reza Pahlavi es una figura controvertida. Dentro de Irán, su apoyo real ha sido imposible de medir con precisión debido a la represión del régimen islámico y la ausencia de espacios políticos abiertos. Muchos iraníes ven en él una figura simbólica, pero otros critican su falta de presencia física en el país, su conexión con Occidente y su pasado familiar.
Además, algunas corrientes opositoras sostienen que exagera su base de apoyo y carece de experiencia directa para liderar un proceso político tan complejo como el que se avecina. Sus asesores han sido calificados por críticos como combativos y poco dispuestos al consenso, lo que complica su capacidad de articular alianzas amplias entre la diversa oposición iraní.
No obstante, para sus seguidores, el apellido Pahlavi representa no una restauración del pasado sino un símbolo de unidad y reconciliación en un momento de fragmentación profunda.
El legado del sha y la posibilidad de un cambio de régimen
El reinado de Mohammad Reza Pahlavi (1941–1979) dejó una huella compleja. Su programa modernizador buscó industrializar y secularizar Irán, promoviendo derechos civiles como el voto femenino pero también enfrentándose a críticas por autoritarismo, represión política y dependencia de las potencias occidentales.
La Revolución Islámica, liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, capitalizó el descontento social y derrocó a la monarquía, estableciendo un régimen teocrático que ha gobernado Irán desde entonces.
En el contexto actual, con la fractura del liderazgo tras Epic Fury, la figura de Reza Pahlavi vuelve a circular con fuerza en los debates sobre el futuro de Irán. Ya no se trata de restaurar una dinastía, sino de articular una salida viable a décadas de teocracia mediante un liderazgo que combine legitimidad interna, respaldo internacional y una hoja de ruta clara hacia un sistema político plural.

Mohammad Reza Pahlavi, último sha de Irán (1941–1979), modernizó y secularizó el país, pero su autoritarismo y dependencia occidental provocaron la Revolución Islámica. Hoy su legado vuelve a debate. (Créditos: Dominio Público)
La posibilidad de que Reza Pahlavi desempeñe un papel central en la transición política de Irán dependería de su capacidad para consolidar apoyo dentro del país, coordinarse con las diversas facciones opositoras y generar convergencia entre los intereses de actores regionales y potencias globales.
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