Reconstruimos la trayectoria del patriarca latino de Jerusalén, desde su formación en Italia hasta su rol en Medio Oriente, marcado por diálogo interreligioso, tensiones políticas y un gesto que lo posicionó en la conversación global sobre liderazgo religioso
Por: Redacción COSAS
En Jerusalén, en medio del conflicto entre Israel y Gaza iniciado el 7 de octubre de 2023, el cardenal italiano Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino desde 2020, protagonizó uno de los actos más impactantes del escenario religioso contemporáneo al ofrecerse como rehén a cambio de niños secuestrados por Hamás. Su decisión reforzó su perfil como una de las voces más influyentes dentro de la Iglesia.

Pierbattista Pizzaballa, cardenal y patriarca latino de Jerusalén, ha trabajado en favor del diálogo interreligioso y la protección de las comunidades cristianas en Oriente Próximo.
Nacido en Bérgamo, al norte de Italia, Pierbattista Pizzaballa llegó a Jerusalén a los 25 años, en su primer mes como sacerdote. Desde entonces, su vida se desarrolló en uno de los territorios más complejos del mundo, donde aprendió hebreo, convivió con comunidades judías y musulmanas, y construyó una trayectoria centrada en el entendimiento entre religiones.
Tras más de tres décadas en la región, su vínculo con su país natal se diluye. “No tengo ni idea de qué habla la gente en Italia la mayor parte del tiempo”, afirma, reflejando una identidad marcada por la distancia y la experiencia acumulada en Tierra Santa.
Su vocación surgió en un entorno de escasez. Creció en condiciones económicas limitadas, por lo que ingresar a la vida religiosa significaba también aliviar la carga familiar. La inspiración llegó de un sacerdote local que combinaba cercanía espiritual con una energía vital que dejó huella en su infancia.
Oferta como rehén en Gaza: el gesto de Pizzaballa
Dos semanas después de ser nombrado cardenal por el papa Francisco en 2023, el estallido de la guerra entre Israel y Gaza lo enfrentó a una decisión que definiría su figura pública. Durante una conversación con periodistas del Vaticano, planteó una posibilidad directa: “Estoy dispuesto a un intercambio, a cualquier cosa, si esto puede llevar a la libertad, a traer a los niños a casa… Hay total disposición por mi parte”.

A lo largo de más de tres décadas, ocupó cargos como custodio de Tierra Santa (2004-2016) y, más tarde, en septiembre de 2023, el Papa Francisco lo nombró cardenal.
El ofrecimiento, realizado tras el secuestro de menores por Hamás, generó impacto inmediato. “No esperaba la reacción. Una reacción maravillosa en el mundo, pero no para Palestina”, declaró a CNN. Y añadió: “¿Por qué por los niños israelíes y no por los niños palestinos? Mi respuesta fue… también por ellos estoy listo. No hay problema”.
El propio cardenal calificó su respuesta inicial como “muy ingenuo”, aunque el silencio de otras figuras de poder le resultó revelador. “En este momento, tengo la impresión de que la institución de líderes está, en cierto modo, paralizada por su rol”, dijo Pizzaballa.
Las declaraciones de Pizzaballa sobre fe y guerra
Desde Jerusalén, donde lidera a comunidades católicas en Israel, territorios palestinos, Jordania y Chipre, el cardenal reflexiona sobre el rol de la fe en contextos de violencia. “Todo hombre de fe tiene preguntas, incluyéndome a mí”, señaló en una entrevista previa a la muerte del papa Francisco.

Tras la partida de Francisco, Pizzaballa se situó entre los favoritos a la sucesión papal, especialmente traas el gesto con los niños en el conflicto de Israel y Gaza.
En ese mismo diálogo profundizó en la dimensión espiritual del conflicto: “Uno está tan frustrado por la situación que le pregunta a Dios: ‘¿Dónde estás?’. ‘¿Dónde estás?’. Entonces recupero la conciencia y comprendo que la pregunta debería ser: ‘¿Dónde está el hombre ahora? ¿Qué hemos hecho con nuestra humanidad?’”.
Su postura es clara frente a la responsabilidad humana: “No podemos culpar a Dios de lo que hacemos”.
El avance de la guerra reafirmó su lectura inicial. “Lo primero que hay que hacer es intentar conseguir la liberación de los rehenes; de lo contrario, no habrá forma de detener (la escalada)”, advirtió.
Entre tensiones políticas y proyección internacional
El Patriarcado Latino también denunció episodios que reflejan la fragilidad del contexto. “Este incidente constituye un grave precedente y supone un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén”, señaló tras la detención del cardenal por la policía israelí.

Recientemente la policía israelí impidió al cardenal acceder a la Iglesia del Santo Sepulcro, considerada el lugar de la crucifixión de Jesucristo, para celebrar el Domingo de Ramos.
A pesar de este entorno, Pizzaballa mantiene una agenda activa que incluye vínculos con Europa. Durante una visita a Barcelona recordó: “España siempre ha estado presente en la Tierra Santa”.
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