El presidente de Estados Unidos fija un plazo definitivo para restablecer el tránsito petrolero global si no reabre el estrecho de Ormuz

Por: Redacción COSAS

Este martes 7 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una amenaza a Irán. Emitió un ultimátum para forzar la reapertura del estrecho de Ormuz. La advertencia llega tras operaciones militares en puntos estratégicos. También en medio de negociaciones que aún no alcanzan un resultado concreto.

A pocas horas del vencimiento del plazo, Trump publicó en su red Truth Social una declaración que elevó la tensión internacional: «esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás«. El mensaje se difundió en un contexto de presión creciente sobre Teherán para restablecer el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más relevantes del mundo.

El mandatario añadió: «No quiero que eso suceda, pero es probable que ocurra», dejando entrever un escenario abierto ante la falta de acuerdos concretos. En otro pronunciamiento, insistió en la magnitud del momento: «¿QUIÉN SABE? Lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo».

Vista satelital de una terminal petrolera ubicada en la isla de Kharg, Irán, captada el 25 de febrero de 2026.

La advertencia presidencial se produce tras una ofensiva aérea estadounidense sobre la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera iraní. Según un funcionario estadounidense, la operación incluyó bombardeos en múltiples objetivos militares, entre ellos búnkeres, sistemas de defensa antiaérea y depósitos estratégicos, evitando afectar directamente instalaciones petroleras.

El propio Trump había afirmado semanas atrás que Estados Unidos «destruyó por completo todos los objetivos militares en la joya de la corona de Irán, la isla de Kharg«. La ofensiva refuerza una estrategia de presión progresiva que busca debilitar la capacidad operativa iraní sin interrumpir completamente el mercado energético global.

El estrecho de Ormuz como eje del conflicto

El bloqueo del estrecho de Ormuz —una vía estratégica para el transporte global de petróleo— se convirtió en el punto central de la disputa. Desde la Casa Blanca, Trump fue enfático en que cualquier acuerdo deberá garantizar su reapertura: «Tenemos que llegar a un acuerdo que sea aceptable para mí y parte de ese acuerdo incluirá la libre circulación del petróleo».

El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del tránsito mundial de petróleo, consolidándose como uno de los pasos marítimos más estratégicos para la energía global.

Durante una rueda de prensa del lunes, advirtió además sobre las consecuencias de no cumplir con esta exigencia: «no tendrán puentes, no tendrán centrales eléctricas». La amenaza se repite en distintos frentes, incluyendo entrevistas recientes en las que sostuvo que si Irán «no hace algo antes del martes en la noche, no tendrán centrales eléctricas ni puentes en pie”.

La cronología de amenazas concretas

El calendario de presión no se mantuvo intacto. El propio Trump decidió postergar el plazo originalmente fijado para el lunes 6 de abril, luego de haberlo planteado durante el Domingo de Pascua. En declaraciones posteriores, trasladó la fecha límite hacia el martes por la noche.

A pesar del tono confrontacional, el mandatario dejó abierta la puerta al diálogo. Este lunes señaló que Teherán negociaba «de buena fe» y que «les gustaría poder llegar a un acuerdo», aunque recalcó que la propuesta presentada «no es lo suficientemente buena».

En entrevistas, el presidente estadounidense aseguró que existe «una buena posibilidad mañana” de alcanzar un entendimiento, aunque advirtió que, de fracasar, «veremos cómo se derrumban puentes y centrales eléctricas por todo” Irán. Incluso ofreció «inmunidad» a los negociadores iraníes como garantía para continuar las conversaciones.

Sin embargo, sus publicaciones recientes mantienen un tono más agresivo: «¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán!”.

Un conflicto con décadas de tensión acumulada

Trump enmarcó el momento actual como el cierre de un ciclo histórico al afirmar que «47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán, por fin, a su final. ¡Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán!«. La declaración alude al periodo desde la instauración de la República Islámica tras la revolución de 1979.

El conflicto se intensificó en las últimas semanas tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel que dejó miles de víctimas y provocó la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, reemplazado por su hijo, Mojtabá Jameneí, en un contexto de fuerte reconfiguración interna.

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