Mafias de tráfico de terrenos y ocupantes ilegales borraron con herramientas manuales el emblemático vestigio prehispánico de Laredo, revirtiendo años de costosos esfuerzos científicos de restauración en Trujillo.
Por: Rodrigo Chillitupa Tantas
El patrimonio arqueológico del norte peruano ha sufrido un golpe devastador e irreversible. El Ministerio de Cultura confirmó la pérdida total del geoglifo prehispánico Triple Espiral, una de las manifestaciones de arte rupestre más emblemáticas del complejo arqueológico de la Quebrada Santo Domingo, ubicado en el distrito de Laredo, provincia de Trujillo (La Libertad).
Este atentado se perpetró apenas unos días después de que las autoridades ejecutaran, el pasado 9 de junio, un importante operativo de desalojo para recuperar las áreas intangibles que habían sido ocupadas de forma ilegal.
Según denuncias de los residentes locales y el reporte de investigadores, los invasores retornaron al área protegida y, lejos de tratarse de un hecho accidental, destruyeron la milenaria figura de manera intencional utilizando palanas y herramientas manuales para borrarla del terreno.
La gravedad del hecho ha causado profunda indignación en la comunidad científica y civil. Especialistas comparan la magnitud de esta pérdida con la destrucción de figuras icónicas como el colibrí de las Líneas de Nazca o la demolición del Intihuatana en Machu Picchu.

Retiraron estructuras precarias y cercos improvisados instalados cerca del geoglifo Triple Espiral.
El hecho es aún más grave considerando los antecedentes del sitio: hace seis años el geoglifo ya había sido afectado, lo que obligó al sector Cultura a invertir cuantiosos recursos y convocar a expertos de primer nivel —como el reconocido restaurador Johnny Isla, especialista en las Líneas de Nazca— para lograr su recuperación. Todo ese esfuerzo científico y económico quedó anulado en pocas horas.
Detrás de este atentado operan mafias inmobiliarias informales y traficantes de terrenos que lotizan ilegalmente estas áreas de reserva arqueológica, valiéndose de la necesidad de familias de bajos recursos para estafarlas con la venta de espacios prohibidos.
Importancia cultural
La Quebrada Santo Domingo comprende un vasto territorio de aproximadamente 1,500 hectáreas que resguarda valiosos vestigios sobre la organización social, prácticas ceremoniales y el manejo hídrico de las culturas prehispánicas.
Tras confirmarse este atentado contra el Patrimonio Cultural de la Nación, diversas autoridades han iniciado acciones legales y coordinaciones de urgencia para restringir los accesos, buscar la sanción penal de los responsables y evitar que más áreas intangibles sigan siendo destruidas.
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