El Dr. Paul Durand, especialista de Enso Plastic Surgery, detalla cuáles son las cirugías más solicitadas en verano, la preferencia por resultados sutiles y los cuidados posoperatorios frente al sol.

Por María Jesús Sarca Antonio

¿Más volumen o mejor forma? ¿Cambios que pasan inadvertidos? Estas son algunas de las dudas que reaparecen cada temporada en la que la exposición corporal y la presión por “verse mejor” se intensifican. Desde Miami, uno de los puntos internacionales con mayor demanda, el cirujano plástico peruano Paul Durand explica qué buscan hoy los pacientes. 

«Una intervención a más temprana edad permite resultados menos drásticos y más duraderos».

Miami funciona hoy como un polo internacional que concentra pacientes de Latinoamérica, Europa y otras ciudades. Llegan, en su mayoría, por rejuvenecimiento facial, permanecen el tiempo necesario para la recuperación y regresan a sus países de origen.

La demanda de verano se concentra en dos frentes. Por un lado, el rostro con lifting facial y cirugía de párpados, “incluyendo el crecimiento en las intervenciones en hombres”. Por otro lado, el contorno corporal: liposucción, abdomen y el llamado “Mommy Makeover”, que combina senos y abdomen tras la maternidad. A ello se suman estrategias de mantenimiento de recuperación breve.

Las consultas que recibe el Dr. Durand revelan un giro en las preferencias que dominaron décadas previas. Ahora piden que sea menos “showy”: “Hoy la gente está buscando cambios menos detectables y eso lo ves en Hollywood”. Para lograrlo, Paul combina diferentes tratamientos para que resulte más armonioso y menos “on your face”

Resultados Sutiles y Nueva Estética Quirúrgica

La tendencia se refleja con claridad en la cirugía mamaria, una de las más solicitadas en verano: si antes primaba el volumen, hoy se priorizan la proporción y la forma. En el rostro, los liftings también ganan terreno y el cambio responde a decisiones más informadas.

“Antes se esperaba hasta los 55 o 65 años; hoy veo pacientes desde los 40”, precisa, ya que intervenir antes ofrece resultados menos drásticos y más duraderos, gracias a una mejor calidad de los tejidos.

El sol afecta directamente la curación de las cicatrices, por lo que es necesario usar bloqueador incluso debajo del bikini.

Esa misma lógica explica su postura crítica frente al uso indiscriminado de rellenos. Sin descartar su utilidad en zonas específicas, advierte que el exceso de ácido hialurónico genera un efecto acumulativo en el rostro: “Eso causa un tema de obstrucción linfática, te provoca hinchazón y el resultado deja de verse natural”.

Frente a ello, su práctica prioriza injertos de grasa y combinaciones quirúrgicas orientadas a resultados más armónicos y duraderos.

Para quienes aún confunden tratamientos de man- tenimiento con procedimientos de volumen, Durand establece una distinción clave: “El bótox no es relleno, te ayuda con las arrugas”. La aclaración apunta a una práctica cada vez más extendida de intervenciones mínimamente invasivas, ideales para el verano.

A eso le suma láser, microneedling y plasma, recursos orientados a mejorar textura, manchas, tonicidad y producción de colágeno. Sin embargo, más allá de la técnica o del tratamiento elegido, el resultado de cualquier intervención depende de una decisión previa: a quién se confía el procedimiento.

Cuidados y recomendaciones tras la cirugía

La estacionalidad reabre una inquietud recurrente: ¿es conveniente operarse en verano? Para Durand, no es “necesariamente cierto”, pero lo que sí hay que hacer es cuidarse del sol, ya que la luz solar “afecta a la curación de las cicatrices”. La indicación es la prevención y el uso de protección solar incluso bajo la ropa de baño.

El calor puede dificultar la recuperación, y existen plazos para evitar inmersiones en mar o piscina, sin embargo, el factor decisivo sigue siendo la exposición. 

En Miami, el Dr. Paul Durand explica por qué la cirugía estética de verano gira hacia resultados sutiles y proporciones naturales, con criterio médico por encima del exceso.

Ignorar estas pautas tiene consecuencias clínicas, como la demora en la cicatrización o “puede que no cicatrice nunca como hubiera cicatrizado sin sol”. Además, es importante considerar que la radiación actúa fuera de los contextos evidentes: al manejar, pasear o tomar caminatas breves incluso en días nublados. La protección debe ser constante, sobre todo en pacientes con antecedentes de mala cicatrización.

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