Desde el World Architecture Festival de Miami, el jurado y director creativo de SAOTA identifica líneas proyectuales que priorizan clima, paisaje y tecnologías constructivas avanzadas, con impacto directo en vivienda, hotelería y urbanismo durante el próximo año
Por: Redacción CASAS
Qué líneas definirán la arquitectura en 2026 lo explicó Philippe Fouché, director de la agencia sudafricana SAOTA y jurado del World Architecture Festival 2025, tras la premiación realizada el 14 de noviembre en Miami, donde se evaluaron proyectos destacados por diseño, desempeño ambiental y relación con el entorno.
Fouché analizó los criterios observados durante el festival y sintetiza cinco direcciones clave para 2026.
1. Techos de gran expresividad
a. Cubiertas en simbiosis con el paisaje
La cubierta asume un rol protagónico como interfaz entre arquitectura y territorio. “La cubierta, antaño un simple elemento funcional, se ha convertido en un gesto arquitectónico expresivo , en perfecta armonía con su entorno y clima”. Su diseño responde a topografía, orientación solar y condiciones atmosféricas, generando siluetas que dialogan con montañas, copas de árboles o líneas del horizonte. Además de identidad formal, estas cubiertas aportan sombra, control hídrico y encuadres visuales precisos.

La Wave Villa, proyecto de SAOTA en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, destaca por su diálogo fluido entre arquitectura, paisaje costero y topografía.
b. Jardines en azoteas accesibles y ajardinados
Los techos se transforman en áreas vivibles con vegetación integrada. “Estas azoteas verdes ofrecen inercia térmica, mayor biodiversidad, gestión eficiente del agua de lluvia y espacios habitables adicionales, transformando cada superficie horizontal en una oportunidad para la restauración del paisaje y enriquecendo la vida cotidiana”. La estrategia recupera suelo ocupado por edificación, mejora el desempeño energético y redefine la relación entre densidad urbana y bienestar ambiental.

La finca Sauska, ubicado en la codiciada región de Tokaj, en Hungría. El estudio local BORD concibió dos edificios circulares, integrados a su terroir mediante cubiertas vegetales. El proyecto fue finalista del World Architecture Festival este año.
3. Muros macizos y aberturas escultóricas
En contextos térmicamente exigentes, resurgen envolventes densas con perforaciones profundas. “En climas cálidos y áridos, estamos redescubriendo los beneficios de la inercia térmica”. “Los muros gruesos y sólidos absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche, regulando así de forma natural la temperatura interior”. Las aberturas se convierten en espacios de transición, control solar y ventilación cruzada, reduciendo dependencia de sistemas mecánicos.

Le World Architecture Festival 2025 distinguió como Edificio del Año a la iglesia Holy Redeemer y al centro comunitario de Las Chumberas, obra de Fernando Menis en La Laguna, España. | Foto: Roland Halbe.
3. Madera laminada cruzada y nuevas técnicas
El CLT consolida su presencia en edificaciones de mayor escala gracias a rigidez estructural, rapidez constructiva y menor huella de carbono. Su textura aporta calidez y permite geometrías complejas, incluso en entornos sensibles. Combinado con técnicas japonesas como el Tsugite, difundidas por Fouché, elimina pernos expuestos a corrosión y amplía luces estructurales, especialmente relevantes en zonas costeras.

Construida por SAOTA en Sudáfrica, esta residencia en madera laminada cruzada se concibe como un pabellón lineal que se posa con sutileza sobre las dunas, enmarcando vistas al océano y a la Reserva Natural Robberg. | Foto: © SAOTA
4. Tierra cruda y resorts integrados
El regreso de la tierra cruda responde a una búsqueda de coherencia ambiental y visual. Su alto desempeño térmico se combina con una integración natural en tradiciones constructivas locales, reduciendo transporte y residuos de obra. “Este material está intrínsecamente ligado al lugar; se fabrica literalmente a partir del suelo sobre el que se asienta el edificio, lo que reduce significativamente la cantidad de materiales que se introducen, así como los residuos que se transportan fuera de la obra”. Además, permite múltiples expresiones en fachada, desde superficies continuas hasta relieves de fuerte carácter plástico.

Diseñado por SAOTA en Dakar, Senegal, The One incorpora de manera protagónica tierra cruda de origen local, reforzando su vínculo con el entorno. | Foto: © SAOTA.
5. Complejos hoteleros integrados en su entorno natural
En la arquitectura hotelera, la experiencia se redefine desde la relación directa con el territorio. Esta línea prioriza implantaciones de bajo impacto, uso de materiales locales y un lenguaje formal derivado del análisis del sitio. “La arquitectura de estos resorts se integra armoniosamente con su entorno, ya sean uadis desérticos, sabana africana o zonas costeras. Estos proyectos priorizan la mínima alteración del sitio, el uso de materiales locales y un lenguaje arquitectónico derivado de un análisis minucioso del contexto”. El resultado es una noción de lujo vinculada al paisaje y la permanencia.

Integradas al bosque de Dongmingshan, estas cabañas hoteleras diseñadas por el estudio chino GLA se elevan suavemente para cuidar el terreno y resguardar a los huéspedes de la fauna silvestre. | Foto: Xi Chen
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