La arquitecta Marina Vella ha vuelto a Antioquía para diseñar a la hermana menor de la Casa Chontay, bautizada como Bungalove. La propuesta, lúdica y sensorial, busca que sus habitantes sientan la armonía no solo con la naturaleza del valle de Lurín, sino también consigo mismos.

Por Gonzalo Galarza Cerf / Fotos de Gonzalo Cáceres Dancuart

Bungalove

De chica, Marina Vella salía a navegar en el velero de su papá. De los paseos en el Pacífico a bordo de esa embarcación le quedó, además de una serie de experiencias vinculadas con el mar, su interés por los espacios reducidos. Un tema que profundizó al ejercer su carrera en Suiza y que plasmó tras su regreso al Perú, al diseñar la Casa Chontay, en Antioquía. Una línea de trabajo que continúa en la casa de invitados, de cincuenta y cinco metros cuadrados, que busca capturar la luz y estar en contacto con el entorno desde cualquier punto. Un proyecto trazado para aprovechar los desniveles con una línea curva que se adapta al espacio y abraza el paisaje de la sierra limeña.

Bungalove

“Son espacios pequeños con un alto nivel de confort, practicidad y eficiencia”, dice Vella sobre el proyecto de una sola habitación, que ha sido bautizado por el cliente como Bungalove. Para lograrlo, la arquitecta tuvo claro lo que este requería: una casa para recibir a los familiares y amigos o a quienes estén interesados en alquilarla y explorar la naturaleza de la zona. Entonces empezó a tejer el diseño. “Siento los planos como si fueran un telar o bordado. Los hago y los desarmo hasta tener uno que me quede perfecto”, explica.

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Bungalove

La arquitecta emplazó la casa en el terreno teniendo la certeza de que no iban a ser más que los metros estipulados, y evitó hacer movimientos de tierra. Así, reacomodó las piedras enormes que iban apareciendo y respetó la ubicación de los árboles crecidos. La selección de materiales mantuvo la misma línea que la casa principal: adobe para conservar el calor, piedra de la zona, caña y eucalipto para la terraza, y las plantas, que tienen la particularidad de hacer suyo el espacio, de resaltarlo con color. Los recursos disponibles de la zona. 

Marina Vella

Lúdico y utilitario

“La casa es de cierta manera transparente”, dice Vella. Se refiere a la visión que se tiene de ella desde el exterior a través de las mamparas de piso a techo y las ventanas pintadas de verde. Pero también a la apertura con la que invita a vivirla, transitarla y sentirla, siempre en armonía con el paisaje. “Puedes entrar por la puerta principal, la terraza, el cuarto e incluso por el baño, donde tienes una puerta doble”, añade.

Marina Vella

A la arquitecta le interesa que los ambientes sean lúdicos, que de pronto se descubran otros usos. “Me gustan los compartimentos, como esas cajitas que vas sacando y van apareciendo y sucediendo cosas”, señala. Así, lo que era un cuarto matrimonial encontró una especie de gran nicho que puede usarse de cama. Es como si cada elemento viniera por añadidura con otro uso: la ventana del dormitorio que se pliega para aprovechar el espacio como banca, o las dos enormes piedras que halló al hacer la piscina y que le sirvieron para separarla en dos niveles. Siempre para revelarse como una sorpresa.

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Marina Vella

Límites difusos

Esa mirada lúdica y cálida es la que prima en el Bungalove. “No me gusta que todo esté igual, como un elemento, sino que las diferentes líneas armen un espacio”, revela la arquitecta. Una casa donde el frente y el fondo parecen estar en movimiento, dando esa sensación de que se pueden girar en busca de algo nuevo. Esa flexibilidad de la propuesta, sumada a la elección de los materiales y el paisajismo, hacen que el diseño estreche un vínculo con la naturaleza que lo rodea, con las montañas y la vegetación, y se mimetice con el entorno. La casa está presente y al mismo tiempo desaparece.

Marina Vella

Quizá, al restarle esa rigidez y no fijar los límites del frente y el fondo de la casa, lo que Marina busca es recordar a los visitantes de este proyecto que la vida junto a la naturaleza es movimiento, que cambia y muta. Y lo que podía ser importante en un momento ya no lo es tanto frente a ella. Queda entonces lo esencial de la vida para transitar los ambientes reducidos y conectar con la naturaleza del valle.

Marina Vella

Artículo publicado en la revista CASAS #286