Diseñada en la isla Ishigaki como residencia insignia de NOT A HOTEL, la propuesta integra paisaje, jardín habitable y programa doméstico en un terreno costero de gran escala
Por: Redacción COSAS
En la isla japonesa de Ishigaki, frente a un tramo de océano de tonalidad esmeralda, se presenta ISHIGAKI EARTH, una villa residencial circular diseñada por Sou Fujimoto para NOT A HOTEL. El proyecto, implantado sobre un terreno de 9.900 metros cuadrados, propone una arquitectura que se integra al paisaje mediante una cubierta ajardinada transitable, una planta continua y espacios abiertos que articulan vida doméstica, naturaleza y contemplación, dentro de una de las geografías subtropicales más singulares de Japón.

Con un modelo inmobiliario compartido, la villa propone estancias exclusivas con servicios personalizados, privacidad y una relación directa con el paisaje marino.
En un predio frente al océano, la vivienda se implanta sobre una parcela de 9.900 m² y desarrolla 1.489,13 m² construidos. La geometría circular ordena recorridos y vistas, mientras la cubierta ajardinada funciona como topografía continua observada desde el aire. El conjunto propone una lectura ambigua del límite construido, donde suelo, techo y horizonte dialogan sin jerarquías visuales.
El interior alberga cuatro dormitorios y tres baños, articulados por áreas sociales que miran al cielo nocturno y al mar. Cada ambiente prioriza la experiencia sensorial: dormitorios con cerramientos de vidrio al ras del agua, gimnasio con visual frontal al horizonte y una sauna denominada “fondo del mar”, iluminada por la piscina superior. El corazón exterior incorpora piscina infinita alineada con el océano, piscina infantil y terraza en un patio resguardado por sombras naturales.

Piscina infinita alineada con el horizonte, donde la lámina de agua prolonga visualmente el océano y refuerza la continuidad del paisaje.

Sauna “fondo del mar”, iluminada por la piscina superior, que transforma la experiencia de bienestar en una inmersión sensorial ligada al agua.
Espacios excavados y vida exterior
Un patio hundido con chimenea amplía el uso nocturno y conecta la vivienda con el firmamento. La estrategia espacial suma profundidad y abrigo climático, reforzando la continuidad entre interior y exterior. La piscina infinita plantea una lectura precisa del paisaje, donde cielo y agua se funden en una sola línea perceptiva.
La expresión conceptual del proyecto se sintetiza en la noción de “Otra «TIERRA»”, que guía decisiones formales y materiales. La arquitectura se concibe como soporte de vida cotidiana y observación del entorno, evitando protagonismos innecesarios. El resultado privilegia el silencio visual y la integración ecológica.

Espacios excavados que articulan sombra y recogimiento, integrando patios hundidos y áreas exteriores protegidas dentro de la topografía del proyecto.
Sou Fujimoto: trayectoria y enfoque
Sou Fujimoto, nacido en Hokkaido en 1971, fundó su oficina en 2000 tras graduarse en Arquitectura por la Universidad de Tokio. Entre sus reconocimientos figuran el Gran Premio del Concurso Internacional de Diseño Francia Montpellier 2014 por L’Arbre Blanc y premios internacionales en Europa durante 2015, 2017 y 2018. En Japón, fue productor de diseño para la Secretaría de la Asociación de las Exposiciones Internacionales en 2020 y 2025. Su obra incluye la Casa de la Música de Budapest (2021), el Museo y Biblioteca de la Universidad de Arte de Musashino (2010) y la Casa N (2008). Fuente: Sou Fujimoto Architects.

Sou Fujimoto concibe la villa como una arquitectura difusa, donde forma, paisaje y experiencia habitable se integran en un mismo sistema espacial.
ISHIGAKI EARTH se ofrece bajo propiedad fraccionada. Cada participación corresponde desde aprox. USD 31 millones por 1/12 del inmueble, con acceso anual a 30 noches, servicios de chef privado, atención personalizada y privacidad. La propuesta redefine la relación entre residencia y hospitalidad, orientada a estancias programadas en un entorno remoto.

Diseño, naturaleza y uso se alinean en una vivienda concebida para la contemplación y el retiro, donde la arquitectura acompaña al paisaje sin imponerse.
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