La versión sobre una posible venta de la casona Rottman, ubicada en el malecón de Miraflores, fue desmentida y la histórica residencia seguirá en pie. Joya art déco y obra del arquitecto Héctor Velarde, es considerada la casa más antigua del Malecón de la Reserva y testigo del cambio urbano del distrito.

Por: Renzo Espinosa Mangini 

Durante unos días, el rumor corrió con la velocidad habitual de las noticias difundidas a través de las redes sociales: la casona Rottman, esa casa enorme y silenciosa que mira al mar desde la esquina de Larco con el Malecón de la Reserva, habría sido vendida y su destino sería el de casi todas las casas del litoral miraflorino: demolición y reemplazo por un edificio de gran escala.

Si embargo, fue el periodista Rafo León quien se encargó de frenar la especulación. En un mensaje publicado en Facebook, citando una “fuente absolutamente fidedigna”, aclaró que la casa no ha sido vendida y que todo se trató de una noticia falsa. “Una magnífica noticia para Miraflores”, escribió, destacando además la “tenacidad y coherencia de la familia propietaria”.

La casona Rottman vista desde el jardín: dos pisos, líneas simples y vegetación que acompaña el paso del

La casona Rottman vista desde el jardín: dos pisos, líneas simples y una vegetación que la rodea.

Una casa que se quedó cuando todas se fueron

La casona Rottman es, hoy, la edificación más antigua que se conserva en el Malecón de la Reserva. Mientras a su alrededor crecieron hoteles, torres residenciales y edificios de uso mixto, ella permaneció ahí, intacta, con un diseño característico de mediados del siglo XX.

Ubicada en el número 595 del malecón, figura en los registros como Casa Sr. Franz Rottman y es obra del arquitecto Héctor Velarde Bergmann, una de las figuras clave de la arquitectura peruana del siglo pasado. Su presencia es casi como la de un testigo que ha vivido de cerca la transformación del antiguo balneario residencial en uno de los ejes más activos y rentables de la ciudad.

Vista aérea: la casona Rottman, rodeada por torres modernas, resiste al paso del tiempo (Foto: Paulo Carneiro)

Vista aérea de la casona Rottman, rodeada por edificios, resiste al paso del tiempo (Foto: Paulo Carneiro)

Héctor Velarde y una manera de habitar Miraflores

Velarde no diseñaba solo casas: pensaba ciudad. Durante las décadas de 1930 y 1940 desarrolló residencias unifamiliares donde la funcionalidad, las proporciones y el diálogo con el entorno eran centrales. Docente, teórico y autor de manuales fundamentales para la formación arquitectónica en el Perú, exploró distintos lenguajes —del academicismo al racionalismo— sin perder de vista el uso cotidiano del espacio.

La casona Rottman pertenece a esa etapa madura de su producción: pensada para vivir frente al mar, con una relación directa con el paisaje y una organización interna propia de una Lima que aún se expandía horizontalmente.

Héctor Velarde, referente de la arquitectura peruana del siglo XX.

Héctor Velarde, referente de la arquitectura peruana del siglo XX.

Una buena noticia en tiempos de despedidas

Que la casa no se venda, al menos por ahora, no es un detalle menor. En un malecón donde casi todas las residencias originales han desaparecido, su permanencia es una rareza y, también, un recordatorio que no todo tiene que ser reemplazado. La presión inmobiliaria existe, el entorno cambió y seguirá cambiando, pero la casona Rottman sigue ahí, marcando un ritmo distinto.

En tiempos donde la ciudad parece despedirse de su pasado con demasiada facilidad, la confirmación de que esta casa continúa en pie es una pequeña victoria. Para Miraflores, para su memoria urbana y para quienes todavía creen que algunas construcciones no solo ocupan un terreno, sino que cuentan una historia.

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