De líneas clásicas a rupturas modernas, una guía simple para identificar los principales estilos arquitectónicos y entender qué los hace únicos con solo mirar una fachada.

Por: Redacción COSAS

La arquitectura está en todas partes: en las ciudades que recorremos, en las casas que admiramos y en los edificios que fotografiamos sin saber muy bien por qué nos atraen. Cada fachada cuenta una historia, responde a una época y revela una forma de entender el mundo. Saber identificar los estilos arquitectónicos no es solo una herramienta cultural, también es una manera de mirar con más atención lo que nos rodea.

Esta guía reúne los principales estilos que marcaron la historia de la arquitectura occidental, explicados de forma simple y directa. Sin tecnicismos innecesarios: solo las claves visuales que necesitas para reconocerlos en segundos, ya sea caminando por una ciudad o mirando una serie, una película o una casa antigua.

Art Nouveau

Curvas, líneas orgánicas y una inspiración clara en la naturaleza. Flores, hojas, vitrales y hierro trabajado definen este estilo de finales del siglo XIX, pensado para que arte y arquitectura fluyan como una sola cosa.

Casa Danzante, Praga.

Barroco

Exagerado, teatral y lleno de movimiento. El barroco busca impresionar con fachadas recargadas, columnas dramáticas, dorados y juegos de luz y sombra. Todo está pensado para emocionar.

Palacio de Versalles, en París.

Bauhaus

Función antes que adorno. Líneas rectas, volúmenes simples y ausencia total de decoración superflua. Este estilo sentó las bases de la arquitectura moderna y del diseño contemporáneo.

Edificio de la Bauhaus en Dessau, Alemania

Beaux-Arts

Monumental y elegante. De origen francés, mezcla simetría clásica con detalles decorativos refinados. Escaleras imponentes, columnas y grandes espacios ceremoniales son su sello.

Ópera Garnier

Ópera Garnier, en París.

Brutalismo

Concreto a la vista y formas pesadas. Este estilo no intenta ser “bonito”, sino honesto. Edificios sólidos, angulares y de apariencia cruda que generan amores y odios por igual.

Geisel Library de la Universidad de California en San Diego.

Gótico

Verticalidad extrema, arcos apuntados y vitrales gigantes. Pensado para mirar al cielo, el gótico transmite espiritualidad, luz y una sensación constante de ascenso.

Catedral de Notre Dame, París.

Neoclásico

Orden, proporción y equilibrio. Inspirado en la arquitectura grecorromana, se reconoce por sus columnas, frontones y una estética sobria que transmite autoridad y permanencia.

Puerta de Brandeburgo, en Berlín.

Postmodernismo

Irónico, libre y sin miedo a mezclar. Rompe las reglas del modernismo incorporando colores, referencias históricas y formas inesperadas. Aquí el guiño cultural es parte del diseño.

Las Torres Petronas, situadas en Kuala Lumpur, capital de Malasia.

Renacentista

Armonía y perfección matemática. Este estilo recupera los ideales clásicos con fachadas equilibradas, proporciones claras y una belleza serena, pensada para durar.

Catedral de Santa María del Fiore, en Florencia.

Románico

Muros gruesos, ventanas pequeñas y sensación de fortaleza. Es un estilo medieval, sólido y austero, donde la arquitectura prioriza la protección y la estabilidad.

Catedral de Durham, en Inglaterra.

Victoriano

Ecléctico y decorativo. Combina influencias góticas, renacentistas y barrocas, con fachadas coloridas, detalles ornamentales y una clara intención de destacar.

Palacio de Westminster y el Big Ben, en Londres. 

La próxima vez que camines por una ciudad o veas una casa que te llame la atención, fíjate en sus líneas, materiales y proporciones. Seguro alguno de estos estilos aparece frente a ti, ¿y cuál es tu favorito?

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