Desde sus inicios con un grupo de diez amigas unidas por el amor a las ores, Floralíes se ha convertido en el club de jardinería más antiguo de Lima, extendiendo su inuencia y compromiso con el medio ambiente a lo largo de todo el país.

Por: Renzo Espinosa 

El año pasado Floralíes sopló sesenta velas, un aniversario que marca seis décadas de pasión por la jardinería, la educación ambiental y el cuidado de las áreas verdes. Para conocer más sobre esta historia de dedicación y crecimiento, conversamos con Sonia Cooperman, presidenta de la asociación, quien nos compartió su visión y los hitos que han definido a esta institución.

“Llegar a este aniversario me genera mucho trabajo y delegación. Diez amigas, mujeres profundamente unidas por el amor a la naturaleza, sembraron esta semillita que hoy es Floralíes”, recuerda Sonia, evocando los orígenes del club. A lo largo de los años, Floralíes se ha consolidado como un referente en la floricultura peruana, combinando pasión, dedicación y un fuerte compromiso social.

Carmen Iberico, directora de la exposición; Fabiola Morales, teniente alcaldesa de Lima; Fernando Andrade, exalcalde de Miraflores; Renata Canepa, directora del Comité de Actividades Afiliadas al National Garden Club; y Sonia Kuperman, presidenta de Floralíes Perú, en “Evocando el pasado”, muestra por los 60 años de la institución en el Circuito Mágico del Agua.

La clave para mantener su vigencia, según Sonia, ha sido no quedarse estancadas. “Hemos ido creciendo; no solo en Lima. Hoy, Floralíes Perú cuenta con nueve clubes asociados en diversas sedes ubicadas en Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Chimbote, Chincha, Cieneguilla, Ica, Piura y Oxapampa, y queremos seguir expandiendo esta red de amor por la naturaleza. Buscamos impulsar la educación ambiental y fomentar la cultura de la conexión con la tierra. Queremos formar y hacer crecer una asociación de jardinería a nivel de provincias”.

La esencia de Floralíes: trabajo en equipo, sostenibilidad y un espíritu inclusivo que ha permitido que esta comunidad florezca durante seis décadas.

La esencia de Floralíes: trabajo en equipo, sostenibilidad y un espíritu inclusivo que ha permitido que esta comunidad florezca durante seis décadas.

Semilla que florece desde hace décadas

Uno de los hitos más significativos en la historia de Floralíes fue la decisión de crecer fuera de la ciudad. “Eso fue muy importante, porque nos permitió ampliar nuestro impacto”, comenta Sonia. Pero la asociación no se limita solo a la jardinería. La labor social ha cobrado un papel central: realizan charlas educativas, capacitaciones a jardineros y proyectos de creación y recuperación de jardines. Recientemente, finalizaron un pequeño jardín en el centro de Lima, en la histórica casona de la Quinta La Riva. Paralelamente, continúan colaborando con comedores populares y formando alianzas con municipalidades. También respaldan iniciativas culturales y sociales que refuerzan la misión de la asociación.

El futuro, según Sonia, está en las nuevas generaciones. “Nuestro objetivo es servir y trabajar a nivel de todo el Perú, enfocándonos en los jóvenes para sembrar esas semillitas y que valoren la importancia del cuidado del medio ambiente”. La misión principal del club y la asociación, agrega, es inclusiva y abierta: no se limita solo a socias, sino a la comunidad en general. “Nos gusta trabajar con adultos mayores y mantener un espíritu inclusivo; eso es lo que buscamos como asociación”, señala.

Generaciones de mujeres que han hecho florecer un legado: dedicación, aprendizaje y servicio a la comunidad.

Generaciones de mujeres que han hecho florecer un legado: dedicación, aprendizaje y servicio a la comunidad.

Más que jardinería: un compromiso social

Floralíes es también una comunidad de personas que llevan la pasión por la jardinería en la sangre. “Adultos mayores principalmente. Ese espíritu de ellas nos motiva a las que estamos ahora. Por ejemplo, mi directora de exposición fue una señora de 90 años. Nosotros somos la fuerza de ese equipo”, comenta Sonia con orgullo.

En los próximos años, las expectativas son claras: seguir creciendo a nivel nacional y apoyar proyectos de gran impacto, como la Asociación Pro Jardín Botánico de Lima, con la que han colaborado por más de una década. Todo ello, siempre en línea con los valores de la asociación: educación, sostenibilidad y compromiso social.

Manos expertas que hacen posible cada proyecto: el trabajo en campo que refleja el espíritu de Floralíes.

Manos expertas que hacen posible cada proyecto: el trabajo en campo que refleja el espíritu de Floralíes.

Finalmente, Sonia deja un mensaje a quienes forman parte de Floralíes y a quienes recién se acercan al mundo de la jardinería: “Orgullosamente, hemos celebrado 60 años, lo que nos recuerda día a día el trabajo de todas las señoras que han pasado por nuestra asociación y que trabajaron con el corazón. Esto es una asociación sin fines de lucro, y todo lo que lograron nos inspira a seguir adelante”.

Seis décadas después, Floralíes no solo sigue floreciendo, sino que lo hace con raíces profundas, extendiendo su influencia, su amor por la naturaleza y su compromiso social a lo largo de todo el país. La semilla plantada por un grupo de amigas se ha convertido en un legado que sigue creciendo y nutriendo a nuevas generaciones de jardineros y amantes de la naturaleza.

Rostros que cuentan historias: socias comprometidas con educar, preservar y transmitir amor por la naturaleza.

Rostros que cuentan historias: socias comprometidas con educar, preservar y transmitir amor por la naturaleza.

Suscríbase aquí a la edición impresa y sea parte de Club COSAS.