Desde la sierra hasta la selva, estos cino pueblos destacan por paisajes urbanos bien conservados, materiales tradicionales y estilos constructivos que reflejan identidad, historia y adaptación al entorno.
Por Micaela Simón
Tras una primera selección de pueblos con arquitectura única en el Perú, el recorrido continúa con nuevos destinos donde el paisaje urbano conserva su identidad. En distintos rincones del país, casas de adobe, piedra, madera y tejas siguen definiendo la estética y la historia de estos seis pueblitos con encanto.
Leymebamba
Ubicado en la región Amazonas, Leymebamba conserva un aire tranquilo que refleja la herencia de la cultura chachapoya y el pasado colonial de la zona. Sus calles empedradas, casas de adobe, balcones de madera y amplios aleros muestran una arquitectura adaptada al clima de ceja de selva.
El pueblo funciona además como puerta de entrada a importantes sitios arqueológicos de la región, lo que refuerza su carácter histórico. La escala baja de sus construcciones y el uso de materiales locales mantienen un paisaje urbano armonioso y bien conservado.

Leymebamba en la región de Amazonas.
Lamas
En la región San Martín, Lamas sorprende con un trazado urbano construido sobre terrazas naturales que miran hacia la Amazonía. Su arquitectura combina casas de madera, balcones abiertos y techos inclinados, elementos adaptados al clima cálido y húmedo de la selva alta.
El barrio tradicional de Wayku, habitado por la comunidad quechua lamista, conserva viviendas hechas con madera y palma, manteniendo vivas técnicas constructivas tradicionales. Las fachadas coloridas y la presencia constante de tradiciones amazónicas convierten al pueblo en uno de los paisajes urbanos más particulares de la selva peruana.

El castillo de Lamas.
Sibayo
Conocido como el “pueblo de piedra” del Valle del Colca, Sibayo mantiene una arquitectura tradicional hecha casi íntegramente con roca volcánica. Sus casas de muros gruesos, techos de paja y patios interiores reflejan técnicas constructivas andinas que han perdurado por generaciones.
El trazado compacto del pueblo y la uniformidad de los materiales crean un paisaje arquitectónico coherente, donde cada vivienda parece formar parte de un mismo conjunto. Este carácter bien preservado lo convierte en uno de los pueblos con mayor identidad arquitectónica del sur del Perú.

Sibayo en Valle del Colca.
Quinua
En la región Ayacucho, Quinua destaca por su arquitectura colonial andina, visible en sus fachadas blancas, techos de teja roja y balcones de madera. Muchas viviendas están decoradas con figuras de cerámica sobre los tejados, una tradición que refleja la fuerte identidad alfarera del pueblo.
Sus calles tranquilas y su plaza central tradicional mantienen el carácter de un poblado andino donde la artesanía no solo se vende en talleres y mercados, sino que forma parte del paisaje urbano.

Quinua en la región de Ayacucho.
Juli
A orillas del lago Titicaca, Juli es conocido como la “Roma de América” por la cantidad de iglesias coloniales monumentales construidas durante el siglo XVI. El pueblo conserva una arquitectura marcada por la influencia misionera, con templos de piedra, plazas amplias y casas de adobe con techos de teja.
Estas iglesias dominan el perfil urbano y reflejan el papel histórico que tuvo Juli como centro de evangelización del altiplano, formando uno de los conjuntos arquitectónicos coloniales más importantes del sur del país.

Juli, a orillas del lago Titicaca.
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