En este dúplex diseñado por la arquitecta e interiorista Naike Malachowski, el segundo piso se convierte en un gran espacio social donde la madera, el metal y la luz construyen una atmósfera cálida y auténtica.
Por: Renzo Espinosa | Fotos: Renzo Rebagliati
En San Isidro, el proyecto DVD parte de una idea clara: este segundo nivel debía ser el contrapunto del primer piso. Si abajo la dinámica es más íntima y familiar, aquí la consigna fue crear un lugar para reunirse, hacer parrillas, ver televisión, conversar por horas y recibir amigos sin perder sofisticación.
Desde el inicio, los propietarios tenían algo muy definido. Aman el diseño, pero no querían un espacio ostentoso. Buscaban un ambiente coherente con su estilo de vida relajado, auténtico y sin artificios. Esa premisa marcó cada decisión.

El proyecto DVD transforma este segundo nivel en un gran espacio social donde la estructura metálica expuesta, la madera y la piedra dialogan en equilibrio. Un ambiente pensado para reunirse, conversar y disfrutar.
Arquitectura que se asume
La estructura metálica expuesta –vigas y columnas visibles– fue el punto de partida. En lugar de ocultarla, se decidió potenciarla. Todo se trabajó en un tono oscuro que abraza el espacio y genera contraste. Sobre esa base fuerte, la madera aparece en capas: en pisos, celosías, planos verticales y mobiliario. El resultado es un interior contemporáneo, con carácter, pero cálido.
Uno de los grandes retos fue integrar múltiples funciones en un mismo ambiente: chimenea, bar, una televisión de gran formato y amplias zonas de conversación. La clave estuvo en entender el núcleo de concreto del ascensor como eje articulador. Lejos de esconderlo, se convirtió en protagonista. El frente que integra chimenea, bar y TV consolida arquitectura más que sumar objetos, y logra “neutralizar” visualmente la pantalla dentro de un conjunto equilibrado.

El comedor se despliega en dos escenas conectadas: adentro, la mesa Cona y las sillas Kevin, piezas de Sierra Muebles, dialogan con el arte y la estructura metálica.

Las sillas Bertoya acompañan el comedor exterior que, bajo lámparas de fibras naturales, prolonga la experiencia social hacia el paisaje.
La celosía de madera y fierro en el ingreso-comedor aporta profundidad sin dividir. Los sofás amplios y la selección contenida de piezas permiten que el espacio respire.
Materiales con narrativa
Desde el inicio se optó por una paleta acotada. La piedra talamoye se utilizó en pisos, muros y también en el área de BBQ exterior, unificando el lenguaje material. La madera equilibra el peso del metal y genera continuidad; el cuero y las fibras naturales aportan textura y tactilidad.

Un textil de inspiración andina introduce color y textura en la terraza, sumando calidez al mobiliario de madera y fibras naturales.

El núcleo de concreto articula chimenea y televisión en un solo frente limpio. Sofás amplios, madera y metal en equilibrio definen un ambiente contemporáneo y acogedor, pensado para reunirse y disfrutar.
El punto de partida conceptual fue un cuadro negro de los inicios de Gam Klutier, que ayudó a definir el tono cromático y a balancear el peso visual de las vigas. En el comedor, una fotografía de Renzo Rebagliati –una arbolada en México– introduce profundidad y conecta con el exterior. Los muebles del comedor interior pertenecen a Sierra Muebles, reforzando la coherencia material y la línea contemporánea del proyecto.
La iluminación fue determinante. En un espacio con estructura expuesta y base oscura, la luz debía ser estratégica y cálida. Rieles minimalistas, luminarias empotradas y luz indirecta acentúan madera, concreto y arte, generando capas sin sobreiluminar.

La barra y el área de parrilla, revestidas en piedra talamoye, articulan la terraza como un espacio pensado para cocinar, reunirse y prolongar la vida social al aire libre.
Una terraza para vivir
Si hay un corazón en este proyecto, es la terraza. Con vista a eucaliptos, se trabajó el paisajismo para diluir el límite entre interior y exterior. Más vegetación en el perímetro, iluminación sutil con estacas y grandes lámparas de fibras naturales permiten que el espacio funcione tanto de día como de noche.
La piedra talamoye continúa aquí, reforzando la idea de unidad. El área de parrilla y la barra se integran a un gran comedor exterior bajo estructura metálica, donde las texturas naturales dialogan con el verde del entorno. Incluso se reutilizaron sillas que los clientes ya tenían, combinándolas con piezas de madera más rústicas para mantener esa sensación relajada y honesta.

El núcleo de concreto organiza la chimenea y la televisión en un solo frente limpio, mientras la madera y la estructura metálica expuesta construyen un ambiente cálido y contemporáneo.
DVD no es un departamento para exhibir; es un espacio para habitar. Aquí el diseño no impone, más bien acompaña. Y cada material, cada plano y cada luz están pensados para algo muy simple: disfrutar.
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