Continuando la ruta del café, entre Cusco, Lima y Arequipa, cafeterías como Three Monkeys, Monotono, Oso, Latente, Beik y Amanqae construyen una nueva lectura del café de especialidad en el Perú. 

Por Ainhoa Calderón 

Entre casonas de sillar y galerías contemporáneas, estos espacios invitan a pausar el ritmo. Una lectura de la arquitectura donde técnica, contexto y materialidad construyen una nueva forma de habitar el café.

Three Monkeys 

En Calle Pampa de la Alianza 474, Cusco, Three Monkeys, fundado por Diego Wilka Santa Cruz, Iván Salas y Ernesto Solórzano ha sido reconocido dentro de los World’s 100 Best Coffee Shops 2025.

En un entorno de piedra tradicional, el local introduce un lenguaje contemporáneo de carácter industrial que genera un contraste visual. Su propuesta incorpora técnicas como fermentaciones y destilados, consolidándose dentro de la escena cafetera cusqueña.

Monotono

En Jirón Fideli 103, Barranco, Monotono se presenta como una cafetería de líneas minimalistas con una estética cercana al brutalismo, donde la materialidad y la luz definen el ambiente.

Su propuesta se articula en torno al café de especialidad, con una carta de bebidas y una selección de pastelería y bollería que acompaña la experiencia. Reconocida en 2025 como una de las mejores cafeterías de Sudamérica, el proyecto incorpora una investigación constante sobre el grano y sus métodos de preparación.

 

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Oso

Ubicada en Calle San Francisco 217, Arequipa, Oso se ubica dentro del Centro histórico de San Francisco, fundado en 1552, integrándose al entorno patrimonial de la ciudad.

Con un espacio que privilegia la luz natural y una atmósfera de ritmo pausado, ha sido incluido en The World’s 100 Best Coffee Shops 2025, alcanzando el puesto 28. El proyecto se posiciona dentro de la escena cafetera local con una propuesta contemporánea.

Latente

En Chaupi Calle, Ollantaytambo, este café de especialidad se integra al paisaje del Valle Sagrado a través de adobe, piedra y arcilla, en un proyecto concebido por el arquitecto cusqueño Steven Bello junto a la barista Natalia Jáuregui. La arquitectura prioriza la materialidad local y una relación directa con el entorno, generando una lectura contemporánea del lenguaje andino.

Distribuido en dos niveles, la planta baja propone un ambiente más contenido y de luz tenue, mientras que el nivel superior se abre con mayor iluminación natural. La transición espacial articula la experiencia, donde la escala, los acabados y el manejo de la luz acompañan la propuesta de café de especialidad y su pastelería estacional.

 

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Beik

Beik se ubica dentro de Casa Rocaverde, en Jirón Pérez Roca 203, Barranco, integrándose a un espacio que combina cafetería y galería de arte. Con una arquitectura que mezcla elementos industriales y guiños más domésticos, el lugar se abre en un ambiente amplio pero de escala contenida, donde conviven arte y cotidianidad.

 

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Amanqae

En el Cercado de Lima, dentro de la Galería San Agustín, Amanqae se configura como un espacio que combina café y cultura en pleno centro histórico. Ubicado en Jirón Ica 281, el proyecto propone una atmósfera vinculada al arte y la creación, integrando exposiciones, talleres y encuentros en su propuesta.

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